Jurado no logra veredicto unánime en juicio de Lindsay Clancy por matar a sus tres hijos
- 01/09/2026 11:31
Tras cuatro días de deliberaciones, los doce integrantes siguen divididos sobre su responsabilidad penal, lo que podría provocar la nulidad del proceso
El jurado encargado de decidir el futuro de Lindsay Clancy informó este martes que no ha conseguido alcanzar un veredicto unánime después de cuatro días de deliberaciones por la muerte de sus tres hijos pequeños en Massachusetts.
Clancy, de 36 años, no niega haber estrangulado a los menores en el sótano de su vivienda en Duxbury, un suburbio de Boston, el 24 de enero de 2023. La pregunta central del juicio es si comprendía sus acciones y podía actuar conforme a la ley o si atravesaba un episodio de psicosis posparto que anuló su responsabilidad penal.
“Después de muchas horas de deliberación, no podemos llegar a un acuerdo unánime”, comunicaron los nueve mujeres y tres hombres que integran el jurado.
El juez William Sullivan, del tribunal de Plymouth, les ordenó regresar a la sala de deliberaciones, revisar las instrucciones judiciales y continuar intentando llegar a una decisión conjunta.
El magistrado recordó que se trata de un juicio extenso y complejo. Durante cinco semanas, el tribunal escuchó las declaraciones de más de 80 testigos y examinó alrededor de 300 pruebas documentales.
Si el desacuerdo persiste y los integrantes no consiguen emitir una decisión unánime, el juez podría declarar nulo el proceso.
El jurado debe determinar por separado la responsabilidad de Clancy en la muerte de Cora, de cinco años; Dawson, de tres; y Callan, de ocho meses.
Los integrantes tienen cinco posibles escenarios. Pueden declararla culpable de asesinato en primer grado, lo que implicaría que actuó con premeditación; asesinato en segundo grado, si consideran que tuvo intención de matar, pero no planificó previamente los crímenes; u homicidio involuntario.
También podrían absolverla por insuficiencia de pruebas o declararla inocente por falta de responsabilidad penal debido a una enfermedad mental.
La legislación de Massachusetts establece que una persona solo puede ser considerada responsable si tenía capacidad para distinguir entre el bien y el mal y podía ajustar su conducta a las exigencias de la ley.
Después de matar a sus hijos, Clancy saltó desde una ventana del segundo piso de la vivienda en un intento de quitarse la vida. Sobrevivió, pero quedó paralizada.
La defensa sostiene que Lindsay Clancy sufría una grave psicosis posparto y que el sistema sanitario no respondió adecuadamente a su deterioro mental antes de la tragedia.
Sus abogados la describieron como una madre dedicada y una ciudadana ejemplar que padecía una enfermedad psiquiátrica severa. Bajo esa tesis, Clancy no habría tenido control sobre sus actos ni capacidad para comprender plenamente sus consecuencias.
La Fiscalía reconoce que la acusada presentaba algún tipo de problema de salud mental, pero niega que su condición le impidiera diferenciar lo correcto de lo incorrecto.
Los fiscales cuestionaron que Clancy hubiera escuchado voces únicamente una vez y que estas desaparecieran después de las muertes. Para la acusación, esa versión no demuestra que estuviera atravesando un episodio psicótico que eliminara su responsabilidad criminal.
También presentaron a Clancy como una mujer que actuó de manera consciente y planificó cuidadosamente los asesinatos de sus hijos.
La defensa, en cambio, argumenta que su comportamiento estuvo marcado por una enfermedad mental extrema y que no debe ser condenada penalmente por actos cometidos durante una crisis psiquiátrica.
El juicio ha generado una intensa discusión en Estados Unidos sobre la salud mental materna, la psicosis posparto y los límites de la responsabilidad penal.
El caso también ha expuesto posiciones enfrentadas sobre si Clancy debe ser considerada exclusivamente autora de un crimen o también víctima de una enfermedad grave que no recibió la atención necesaria.
Para un sector, una absolución por enfermedad mental supondría reconocer los efectos devastadores que pueden alcanzar los trastornos posparto. Otros consideran que su condición psiquiátrica no debe impedir una condena por las muertes de tres niños.
La decisión permanece ahora en manos del jurado. El juez Sullivan espera que una nueva revisión de las pruebas y de las instrucciones legales permita superar el bloqueo.
Si no se alcanza la unanimidad, el proceso podría terminar sin una resolución definitiva y la Fiscalía tendría que decidir si intenta llevar nuevamente a Lindsay Clancy ante los tribunales.
El juez podría declarar nulo el juicio por la muerte de sus tres hijos y abrir la posibilidad de un nuevo proceso penal.
La defensa sostiene que actuó bajo una psicosis posparto; la Fiscalía afirma que planificó las muertes y comprendía que sus actos eran ilegales.