Marco Rubio reúne a 66 países para impulsar una ‘coalición contra el terrorismo de extrema izquierda’
- 16/07/2026 11:39
El encuentro en Washington plantea una estrategia internacional para enfrentar amenazas transnacionales, mientras crecen las críticas por excluir otros tipos de violencia política
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, encabezó este jueves en Washington una cumbre internacional con representantes de 66 países para promover una estrategia conjunta contra lo que la Administración estadounidense considera un resurgimiento del terrorismo político de extrema izquierda a escala global.
El encuentro, celebrado en la sede del Departamento de Estado, reunió a delegaciones de Europa, América y Asia y se convirtió en una nueva muestra de la política exterior impulsada por la administración de Donald Trump, que busca ampliar la cooperación internacional frente a organizaciones consideradas una amenaza para la seguridad occidental.
Durante su discurso inaugural, Rubio aseguró que el extremismo de izquierda representa un peligro que ha existido durante décadas, pero que, a su juicio, atraviesa un nuevo periodo de expansión.
“Pueden llamarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas. Pero su naturaleza fundamental es siempre la misma: un resentimiento ponzoñoso, disfrazado con el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación”, dijo.
Añadió que recurren a la violencia contra infraestructuras estratégicas como oleoductos, gasoductos, redes ferroviarias, sistemas eléctricos y centros de investigación.
Además, sostuvo que existe una red internacional cuyos integrantes viajan entre Europa y América para coordinar acciones, compartir propaganda, intercambiar información mediante canales cifrados y financiar operaciones a través de estructuras transnacionales.
Rubio también cuestionó lo que calificó como un “doble rasero” en el tratamiento de la violencia política, argumentando que los atentados atribuidos a grupos de extrema izquierda reciben una valoración distinta a los perpetrados por organizaciones neonazis o de ultraderecha.
”Aún hoy, la mera idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda constituir una amenaza seria se considera una fantasía febril de la derecha o, peor aún, una peligrosa conspiración fascista. Así lo perciben muchos sectores de la prensa, del ámbito académico y universitario, así como muchas de nuestras instituciones tradicionales”, declaró.
Según el Departamento de Estado, la cumbre contó con la participación de representantes de 66 naciones, entre ellas España, Alemania, Canadá, Argentina, Italia, Chile y Uruguay.
En contraste, países como México, Brasil, China, Colombia y Nicaragua no figuraron entre los asistentes.
La representación de cada Estado varió de acuerdo con su nivel diplomático. En el caso de España participaron dos consejeros de la embajada en Washington, uno del área política y otro de Interior.
La reunión se celebró pocos días después de que el Departamento de Estado anunciara un programa de subvenciones de entre uno y tres millones de dólares dirigido a organizaciones europeas que promuevan iniciativas relacionadas con soberanía nacional, migración, libertad de expresión y el fortalecimiento de los vínculos entre Estados Unidos y Europa.
Las ayudas estarán disponibles para organizaciones civiles, ONG, instituciones educativas y entidades privadas interesadas en desarrollar proyectos alineados con esos objetivos.
El encuentro forma parte de una estrategia más amplia impulsada por la administración Trump durante los últimos meses.
En septiembre del año pasado, el mandatario anunció la designación de Antifa como organización terrorista, pese a que distintos expertos sostienen que no existe una estructura centralizada que agrupe a ese movimiento. La decisión llegó tras el asesinato del dirigente juvenil del movimiento MAGA Charlie Kirk, crimen por el que Trump responsabilizó públicamente a la izquierda radical, aunque hasta el momento no se han presentado pruebas que vinculen al acusado con organizaciones de ese tipo.
Posteriormente, Washington incluyó en su lista de organizaciones terroristas extranjeras a cuatro grupos europeos: Antifa Ost, la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional, Justicia Proletaria Armada y Autodefensa de Clase Revolucionaria. Asimismo, ofreció recompensas de hasta 10 millones de dólares por información relacionada con sus mecanismos de financiamiento.
La nueva Estrategia Nacional de Contraterrorismo estadounidense, presentada en mayo, también modificó el enfoque tradicional de la política de seguridad al reducir el protagonismo del terrorismo islamista y priorizar el combate contra el narcotráfico y los grupos políticos violentos que el Gobierno considera una amenaza interna.
Durante su intervención, Rubio recordó atentados como los del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el 11 de marzo de 2004 en Madrid y los ataques del 7 de julio de 2005 en Londres para defender la necesidad de construir una nueva coalición internacional que, según afirmó, permita enfrentar el resurgimiento del extremismo político de izquierda con la misma coordinación que se utilizó para combatir el terrorismo yihadista.