Terremoto en Colombia eleva a 329 los muertos y 173 mil viviendas averiadas

El terremoto dejó más de 204 mil viviendas averiadas o destruidas, según el último balance de la UNGRD. AFP
  • 23/08/2026 14:43

La emergencia también registra 4.600 heridos y 234 desaparecidos, mientras expertos advierten que las comunidades vulnerables enfrentarán mayores dificultades para recuperarse

Colombia comienza a mirar hacia la reconstrucción mientras todavía enfrenta las consecuencias humanas y materiales del devastador terremoto. El más reciente balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) eleva a 329 el número de fallecidos, mientras miles de familias permanecen afectadas por la destrucción de viviendas e infraestructura esencial.

De acuerdo con el reporte, actualizado hasta las 6:30 p. m. del sábado, el desastre deja además 4.600 personas heridas, 234 desaparecidas y 364 rescatadas.

La dimensión de la emergencia también se refleja en los daños materiales: 173.501 viviendas resultaron averiadas y otras 31.307 quedaron destruidas. A estas cifras se suman 5.884 edificios afectados y 568 que colapsaron.

El terremoto golpeó, además, infraestructura fundamental para el funcionamiento y recuperación de las comunidades.

El balance oficial contabiliza daños en 408 centros de salud, 3.441 centros educativos y 4.131 centros comunitarios, así como afectaciones en 428 vías, 15 aeropuertos, 111 acueductos, 73 puentes vehiculares y 15 puentes peatonales.

La emergencia también alcanzó a los animales. Según la UNGRD, 2.728 resultaron afectados y 1.205 pudieron ser rescatados.

De la emergencia al desafío de reconstruir Colombia

Mientras continúan las labores para localizar desaparecidos, atender a los heridos y responder a las necesidades inmediatas de los damnificados, comienza a abrirse una nueva etapa: determinar cómo reconstruir las zonas devastadas y quiénes participarán en las decisiones.

El profesor Juan Ricardo Aparicio describe este proceso como una “arena de disputa”, en la que deberán intervenir el Estado, movimientos sociales, comunidades, ingenieros, economistas, organizaciones religiosas y otros actores.

La reconstrucción no se limita a levantar nuevamente las estructuras destruidas. El desafío estará también en determinar qué se construye, dónde, bajo cuáles condiciones y cómo se distribuyen los recursos destinados a la recuperación.

Uno de los principales riesgos es reproducir las vulnerabilidades que ya existían antes del terremoto y que contribuyeron a que determinadas poblaciones sufrieran consecuencias mucho más severas.

Por ello, Aparicio plantea la necesidad de que el proceso tenga una participación profundamente democrática y permita que las comunidades afectadas intervengan en las decisiones sobre el futuro de sus territorios.

Los más vulnerables enfrentarán una recuperación más difícil

Las consecuencias del terremoto tampoco serán iguales para todos.

Las comunidades de menores ingresos enfrentan un escenario particularmente complejo debido no solo a las condiciones de las edificaciones que habitaban, sino también a la menor capacidad económica para recuperarse después de una catástrofe.

La preparación sismorresistente, el acceso a recursos, la posibilidad de reconstruir una vivienda, recuperar el empleo o trasladarse temporalmente son factores que pueden determinar cuánto tardará una familia en volver a condiciones similares a las que tenía antes del desastre.

Esta desigualdad convierte la reconstrucción en un reto que trasciende la infraestructura.

Con más de 204 mil viviendas entre averiadas y destruidas, miles de heridos y centenares de familias que todavía buscan a sus seres queridos, Colombia afronta ahora una recuperación que podría extenderse durante años.

El país tendrá que reconstruir carreteras, puentes, escuelas, centros médicos, acueductos y hogares. Pero el desafío de fondo será conseguir que ese proceso no devuelva a las comunidades exactamente a las mismas condiciones de vulnerabilidad que existían antes de que la tierra temblara.