Trump, Venezuela y Panamá: dos conversaciones, un tablero diplomático en plena transición

Donald Trump sostuvo conversaciones clave sobre Venezuela con Delcy Rodríguez y María Corina Machado, en medio de un escenario político marcado por la transición y la mediación regional. AFP
  • 16/01/2026 00:00

Las últimas 48 horas se han visto marcadas por reuniones que podrían cambiar el orden político del país suramericano. Mientras unos respaldan a la oposición, el chavismo sigue jugando sus fichas en un espacio de poder que parece redefinirse tras casi tres décadas de régimen

En menos de 48 horas, Donald Trump habló dos veces sobre Venezuela. Primero, el 14 de enero de 2026, conversó con Delcy Rodríguez. Al día siguiente, recibió en la Casa Blanca a María Corina Machado. Entre ambos contactos, Panamá emergió como un actor silencioso pero decisivo en la reconfiguración diplomática regional.

El momento no era ordinario. La captura de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense a inicios de enero alteró por completo el tablero geopolítico y obligó a Washington a acelerar definiciones largamente postergadas. Desde entonces, la Casa Blanca ha combinado presión política, pragmatismo estratégico y una búsqueda urgente de estabilidad institucional para evitar un vacío de poder que profundice la crisis venezolana.

La conversación de Trump con Delcy Rodríguez abordó asuntos sensibles como seguridad interna, producción petrolera y relaciones bilaterales. El objetivo, según fuentes diplomáticas, fue contener el deterioro inmediato del Estado y evitar un colapso institucional que agrave la emergencia humanitaria. Aunque Rodríguez ha sido una figura emblemática del chavismo, Washington la observa hoy como un factor de contención temporal mientras se define el curso de la transición política.

En ese diálogo tuvo un papel clave el secretario de Estado Marco Rubio, uno de los funcionarios estadounidenses con mayor influencia en el expediente venezolano. Durante años, Rubio impulsó sanciones, denunció redes de corrupción y promovió acciones multilaterales contra el régimen. Fuentes cercanas al proceso aseguran que fue una pieza central tanto en la planificación política que acompañó la captura de Maduro como en el diseño del escenario posterior.

Ese mismo 14 de enero, Rubio sostuvo una reunión privada en Washington con el canciller panameño, Javier Martínez-Acha Vásquez. El encuentro se extendió por 40 minutos, de los cuales 20 estuvieron dedicados exclusivamente a Venezuela. Se habló de recuperación institucional, orden interno y transición democrática. Panamá no era un actor periférico.

Desde las elecciones venezolanas del 28 de julio de 2024, Panamá asumió un rol singular al resguardar en su territorio las actas electorales que certifican la victoria de la oposición, documentación desconocida por el chavismo, pero clave para sustentar la legitimidad del proceso. Esa decisión consolidó al país como un interlocutor confiable para Estados Unidos y otros actores internacionales.

Un día después, el 15 de enero, el foco se trasladó a la Casa Blanca. Trump recibió a María Corina Machado, quien calificó el encuentro como histórico. Aseguró haber transmitido el compromiso de la sociedad venezolana con una transición democrática que permita construir instituciones sólidas, liberar a los presos políticos, garantizar libertades fundamentales y atender una crisis humanitaria marcada por el colapso del empleo, la seguridad, la salud y la educación.

Machado afirmó que Trump mostró un conocimiento claro de la situación venezolana y expresó su compromiso con la liberación de todos los presos políticos. Según una fuente oficial consultada por La Estrella de Panamá, la dirigente reiteró su decisión de regresar a Venezuela “con o sin los americanos” y sostuvo que su popularidad supera en cerca de 70% a la de Delcy Rodríguez, un dato considerado por Washington en su evaluación política.

Minutos después de salir de la Casa Blanca, Machado conversó con el presidente electo Edmundo González Urrutia. Ambos coincidieron en que se trataba de un día histórico para los venezolanos.

Las conversaciones de Trump con Rodríguez y Machado, sumadas al rol activo de Panamá y a la influencia de Marco Rubio, evidencian un tablero diplomático en plena reconfiguración. Estados Unidos explora distintas vías para evitar el colapso institucional de Venezuela sin renunciar a una transición democrática. En ese escenario complejo, Panamá se consolida como mediador y garante político de una salida que sigue siendo uno de los mayores desafíos de la región.