Canadá reajusta su política exterior, se acerca a China y busca reducir su dependencia de Estados Unidos

Mark Carney, primer ministro canadiense, plantea una revisión profunda de la política exterior para adaptar a Canadá a un sistema global marcado por tensiones comerciales y nuevas alianzas. ADEK BERRY / AFP
  • 19/01/2026 16:22

El nuevo enfoque del gobierno canadiense apunta a diversificar socios económicos y disminuir la dependencia de un solo mercado en un contexto de reconfiguración global

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció un giro significativo en la política exterior y comercial de su país al confirmar el inicio de una nueva asociación estratégica con China, una relación que —según admitió— estuvo marcada por la distancia, la incertidumbre y el estancamiento durante casi una década.

En un mensaje centrado en el futuro económico y geopolítico canadiense, Carney sostuvo que la manera en que Canadá se posicione hoy en el sistema internacional definirá su destino por décadas, en un contexto global caracterizado por tensiones comerciales, reconfiguración de alianzas y competencia entre grandes potencias.

“Canadá puede prosperar en un nuevo sistema, pero para lograrlo debemos ser ambiciosos”, afirmó el primer ministro, subrayando la necesidad de actuar “con velocidad y escala” para diversificar el comercio, encontrar nuevos socios y atraer niveles sin precedentes de inversión extranjera.

Un enfoque pragmático ante un mundo fragmentado

Carney dejó claro que la nueva política exterior canadiense estará guiada por el pragmatismo, más que por afinidades ideológicas. Según explicó, ese enfoque implica reconocer las diferencias entre Canadá y otros países, pero concentrar los esfuerzos en cooperar allí donde existan intereses comunes.

Ese razonamiento es el que, de acuerdo con el primer ministro, sustenta la decisión de recalibrar la relación con China, pese a los desacuerdos políticos, comerciales y de valores que han marcado el vínculo bilateral en los últimos años.

“Debemos entender nuestras diferencias y, aun así, trabajar juntos donde somos aliados”, señaló, en un mensaje que apunta a una diplomacia más flexible y orientada a resultados.

China: socio comercial clave y oportunidad económica

En su declaración, Carney recordó que China es actualmente el segundo mayor socio comercial de Canadá y su tercer mayor inversionista, una realidad económica que —a su juicio— no fue debidamente aprovechada en la última década.

El distanciamiento bilateral, dijo, frenó inversiones, limitó el crecimiento empresarial y le costó oportunidades a los trabajadores canadienses, además de tener un efecto colateral: incrementar la dependencia de Canadá de su principal socio comercial, en clara referencia a Estados Unidos.

Ese desequilibrio, sugirió el primer ministro, dejó a la economía canadiense más expuesta en un momento de alta volatilidad global, disputas arancelarias y reordenamiento de las cadenas de suministro.

Recalibración tras las elecciones

Carney precisó que inmediatamente después de las elecciones, el nuevo gobierno canadiense inició una revisión estratégica de la relación con China, con un enfoque que describió como estratégico, pragmático y decisivo.

Aunque no detalló los términos concretos de la nueva asociación, el mensaje apunta a una normalización progresiva del vínculo, orientada a reactivar flujos de inversión, ampliar el comercio bilateral y reducir vulnerabilidades estructurales de la economía canadiense.

El anuncio se produce en un momento en que varios países occidentales revisan su relación con China, buscando un equilibrio entre seguridad nacional, intereses económicos y autonomía estratégica, en medio de la rivalidad entre Washington y Pekín.

Un cambio de tono en la política exterior canadiense

Las palabras de Carney marcan un cambio de tono respecto a enfoques anteriores más cautelosos o confrontativos, y reflejan una visión en la que Canadá busca afirmar su autonomía económica, diversificar riesgos y reposicionarse como un actor activo en un sistema internacional en transformación.

“Cómo nos posicionemos en el mundo dará forma a nuestro futuro durante décadas”, advirtió el primer ministro, dejando claro que la relación con China forma parte de una estrategia más amplia para redefinir el rol de Canadá en la economía global.