Dinorah Figuera regresa a Venezuela con respaldo de Trump y abre negociación política sin María Corina Machado

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez (i), habla con la exdiputada Dinorah Figuera durante una reunión este jueves, en Caracas (Venezuela). EFE
  • 19/06/2026 09:27

El retorno de la dirigente opositora exiliada reconfigura el escenario venezolano, impulsa conversaciones institucionales y genera interrogantes sobre futuros comicios

La política venezolana sumó este jueves un nuevo e inesperado capítulo. Tras ocho años en el exilio, Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional opositora elegida en 2015, regresó a Caracas con una misión que podría alterar el equilibrio de fuerzas dentro de la oposición y redefinir el camino hacia una eventual transición democrática.

Su retorno cuenta con el respaldo de la administración del presidente estadounidense Donald Trump y con la aprobación del Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, en un movimiento que ha desplazado temporalmente del centro de las negociaciones a María Corina Machado, considerada hasta ahora la principal figura opositora del país.

A su llegada al aeropuerto internacional de Maiquetía, Figuera explicó que viajaba por invitación del Departamento de Estado de Estados Unidos para participar en esfuerzos orientados a construir consensos sobre la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE), una de las principales exigencias de los sectores que reclaman elecciones libres y competitivas.

“La tarea es encontrar coincidencias en temas fundamentales como la construcción de un árbitro electoral creíble”, expresó ante los medios, evitando precisar si su gestión había sido coordinada con Machado o con la Plataforma Unitaria.

Dinorah Figuera regresó a Caracas tras ocho años de exilio para participar en nuevas conversaciones políticas.
Comienza una nueva mesa de diálogo

Horas después de su llegada, Figuera participó en la primera reunión formal de este nuevo proceso político. El encuentro se celebró en la Asamblea Nacional controlada por el chavismo y fue encabezado por Jorge Rodríguez, designado por el Ejecutivo para conducir las conversaciones.

Tras la reunión, las autoridades anunciaron la creación de una “mesa técnica y política paritaria”, integrada por representantes del oficialismo y diputados de la Asamblea Nacional elegida en 2015, un órgano que durante años fue desconocido por el chavismo.

Según los comunicados difundidos por ambas partes, la agenda contempla objetivos concretos relacionados con el fortalecimiento institucional, la estabilidad política y la construcción de acuerdos que permitan avanzar hacia una solución negociada de la crisis venezolana.

El Departamento de Estado calificó el encuentro como un “primer paso” hacia una hoja de ruta democrática y reiteró que cualquier proceso de transición requiere un diálogo amplio e inclusivo entre los distintos actores políticos.

El retorno de la dirigente opositora reabre el debate sobre la renovación electoral y el futuro de las negociaciones en Venezuela.
Un movimiento que genera tensiones en la oposición

El regreso de Figuera ha provocado sorpresa dentro de la propia oposición venezolana.

La dirigente pertenece al partido Primero Justicia y su retorno se produce apenas semanas después de que la Plataforma Unitaria acordara en Panamá que María Corina Machado lideraría las negociaciones con el chavismo para impulsar un cronograma electoral.

Diversas fuentes políticas interpretan la aparición de Figuera como una estrategia que cuenta con el respaldo simultáneo de Washington y Caracas para abrir canales de negociación alternativos y reducir la dependencia de una sola interlocutora.

La maniobra ha generado incertidumbre entre sectores opositores que desconocían las conversaciones y temen que se produzca una fragmentación adicional en un bloque que ya enfrenta importantes desafíos para mantener una posición unificada.

Sin embargo, dirigentes cercanos a Machado han evitado cerrar la puerta al proceso. Henry Alviárez, representante de Vente Venezuela, sostuvo que cualquier esfuerzo que contribuya a facilitar elecciones y una salida democrática merece ser evaluado, aunque reconoció que aún se desconocen muchos detalles de las conversaciones.

El retorno de Dinorah Figuera abre interrogantes sobre el papel que desempeñará María Corina Machado en futuras negociaciones.
El peso de la renovación electoral

Uno de los principales objetivos de las negociaciones es la renovación del Consejo Nacional Electoral, considerado un requisito indispensable para organizar unos comicios con garantías de transparencia.

Tanto Machado como la Plataforma Unitaria han insistido en la necesidad de establecer un cronograma electoral claro, mientras el Gobierno ha priorizado otros asuntos relacionados con la recuperación económica, la inversión extranjera y los compromisos asumidos con Estados Unidos.

Expertos y actores políticos coinciden en que la normalización institucional también pasa por la legalización de partidos inhabilitados y la reconstrucción de la confianza en las instituciones electorales.

Del exilio al centro de la negociación

Figuera fue una de las diputadas elegidas en 2015, cuando la oposición obtuvo una histórica mayoría parlamentaria frente al chavismo.

Tras años de confrontación institucional, persecución política y exilio, se convirtió en una de las principales figuras de la estructura que sobrevivió al desaparecido gobierno interino de Juan Guaidó.

Desde 2018 permanecía fuera del país. Se refugió inicialmente en la embajada de Francia en Caracas y posteriormente obtuvo asilo en España, donde trabajó cuidando personas mayores mientras continuaba participando en actividades políticas desde el exterior.

Ahora, su regreso la sitúa nuevamente en el centro del tablero venezolano en un momento clave para el futuro político del país.

La reaparición de Figuera coincide además con debates sobre la continuidad institucional del actual gobierno interino y con negociaciones relacionadas con activos venezolanos en el extranjero, factores que añaden complejidad a una transición que sigue llena de incertidumbres.

Mientras oficialismo, oposición y actores internacionales intentan construir una nueva ruta política, el retorno de la dirigente abre interrogantes sobre quién liderará realmente el proceso de negociación y cuál será el papel que desempeñará María Corina Machado en la nueva etapa que comienza en Venezuela.