Irán amenaza con represalias ante nuevas sanciones de Estados Unidos

La población enfrenta una inflación acumulada del 62%, la devaluación del rial y una progresiva reducción de su poder adquisitivo. AFP
  • 25/08/2026 09:55

Teherán asegura estar preparado mientras crecen las filas por combustible, la inflación golpea a la población y Pakistán busca reactivar el diálogo

Las gasolineras de Teherán amanecieron rodeadas de largas filas y conductores desesperados por llenar sus depósitos. El temor a un aumento en el precio del combustible se apoderó de la capital iraní después de que Estados Unidos anunciara una nueva ofensiva económica contra el país.

Aunque el Parlamento negó que se prepare un incremento en las tarifas, la incertidumbre empujó a numerosos ciudadanos a abastecerse. La gasolina es un asunto especialmente sensible en Irán, donde los subsidios estatales permiten mantener uno de los precios más bajos del mundo.

En 2019, una decisión gubernamental de encarecer el combustible provocó protestas multitudinarias que fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad, con decenas de víctimas mortales.

La inquietud actual no se limita a las estaciones de servicio. Comerciantes y consumidores enfrentan una economía debilitada por la inflación, la devaluación del rial y las consecuencias de seis meses de conflicto.

De acuerdo con el Banco Mundial, la economía iraní se contrajo aproximadamente un 2.8% durante el año fiscal 2025-2026, mientras la inflación anual se acercó al 54%. Desde entonces, datos oficiales iraníes señalan que los precios acumulan un aumento del 62%.

A esto se suman el bloqueo estadounidense sobre los puertos, la reducción de las exportaciones petroleras y el desplome de sectores como el comercio y el turismo. Un comerciante consultado por El País aseguró que sus ventas han disminuido un 45% desde el inicio de los ataques estadounidenses e israelíes, el pasado 28 de febrero.

Washington lanza una nueva ofensiva económica

El Gobierno del presidente Donald Trump presentó la denominada “Operación Paria Económico”, una campaña destinada a cortar las fuentes de ingresos y las conexiones financieras internacionales del régimen iraní.

El Departamento del Tesoro incorporó a cerca de 60 personas, compañías y embarcaciones a su lista de sancionados por presuntamente participar en redes de comercio petrolero, operaciones cibernéticas y adquisición de tecnología vinculada con programas nucleares y de misiles.

La iniciativa también amplía el riesgo de sanciones secundarias para quienes mantengan negocios con Teherán en sectores como activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Washington advirtió que las entidades involucradas en operaciones para evadir las restricciones podrían perder el acceso al sistema financiero estadounidense.

Sin embargo, las medidas evitaron castigar directamente a grandes instituciones financieras de China señaladas por facilitar el comercio de petróleo iraní. Pekín ha sido durante años el principal comprador de crudo de la República Islámica.

Teherán promete responder

El ministro de Economía iraní, Ali Madanizadeh, afirmó que su país se encuentra “completamente preparado” para resistir la presión económica y anticipó una nueva derrota para Washington.

El funcionario aseguró que China y Rusia no han aceptado las disposiciones estadounidenses y pronosticó que otros socios comerciales seguirán el mismo camino.

La respuesta iraní también incluyó advertencias de posibles acciones militares. La Guardia Revolucionaria amenazó con atacar intereses estadounidenses y puntos estratégicos para el suministro energético si las infraestructuras de Irán vuelven a ser golpeadas.

Teherán también conserva capacidad para amenazar a los petroleros que atraviesan el estrecho de Ormuz, una ruta fundamental para el comercio energético mundial. Antes del conflicto, por este paso circulaban más de 20 millones de barriles diarios; el lunes, el flujo se redujo a cerca de cinco millones.

Pakistán intenta reactivar las negociaciones

En medio de la escalada, Pakistán informó que logró “avances significativos” durante sus contactos con las autoridades iraníes. Las conversaciones buscan evitar nuevos enfrentamientos y avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz.

Irán y Estados Unidos alcanzaron en junio un acuerdo provisional para tratar de terminar la guerra, pero el plazo establecido venció sin resultados concretos.

Según un funcionario pakistaní citado por Reuters, Teherán manifestó su disposición general a retomar el diálogo, mientras Washington habría planteado la posibilidad de revertir algunas decisiones antes o durante una eventual ronda de negociaciones.

Por ahora, las amenazas y los esfuerzos diplomáticos transcurren en paralelo, mientras la población iraní enfrenta el impacto más inmediato: pérdida de poder adquisitivo, temor a nuevos aumentos y una incertidumbre que crece al mismo ritmo que las filas frente a las gasolineras.