Irán fija sus propias condiciones para acuerdo de paz con EE. UU.
- 26/03/2026 00:00
La guerra en Oriente Próximo entra en una fase de máxima incertidumbre tras el rechazo de Irán al plan de 15 puntos presentado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para poner fin a las hostilidades. La propuesta fue calificada por Teherán como “excesiva y alejada de la realidad del fracaso de Estados Unidos en el campo de batalla”, en un mensaje que refleja el endurecimiento de su posición frente a Washington.
Pese al rechazo, Irán dejó abierta la posibilidad de continuar los contactos diplomáticos, en momentos en que mediadores internacionales intentan organizar una reunión directa entre ambas partes que podría convertirse en la última oportunidad para evitar una escalada mayor.
El enfrentamiento, que se aproxima al mes de duración, ha estado marcado por ataques estratégicos y un incremento sostenido de la presión militar. Desde finales de febrero, Estados Unidos e Israel han llevado a cabo operaciones contra infraestructura clave iraní, incluyendo instalaciones nucleares y estructuras de mando.
Entre los golpes más significativos figura la eliminación del líder supremo Alí Jameneí, sustituido por su hijo Mojtaba Jameneí, lo que ha contribuido a radicalizar aún más la cúpula del régimen.
En paralelo, Irán ha respondido con amenazas de ampliar el conflicto hacia puntos estratégicos del comercio global, particularmente el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. Autoridades militares iraníes han advertido que serán ellos quienes decidan qué embarcaciones podrán cruzarlo.
Frente a la propuesta estadounidense, Irán ha presentado sus propias condiciones: cese total de ataques por parte de Estados Unidos e Israel, garantías de no repetición de hostilidades, compensaciones por daños de guerra y reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz.
El pulso diplomático se desarrolla mientras ambos actores mantienen posiciones de máximos. Desde Washington, Trump insiste en que su país ha logrado ventaja en el conflicto y que Irán estaría interesado en alcanzar un acuerdo.
Funcionarios estadounidenses describen la estrategia del mandatario como una combinación de presión militar y negociación simultánea, respaldada por figuras como el secretario de Estado Marco Rubio y el vicepresidente J. D. Vance.
En paralelo a los contactos diplomáticos, el Pentágono ha intensificado su despliegue en la región. Se espera la llegada de buques anfibios con miles de soldados, así como unidades aerotransportadas capaces de intervenir en cuestión de horas.
Este aumento de fuerzas refuerza la percepción iraní de que Estados Unidos se prepara para un posible escenario de escalada, incluso mientras mantiene abiertas las negociaciones.
Analistas advierten que el conflicto ha entrado en un punto de inflexión: Irán, ahora más radical y descentralizado, considera que puede imponer condiciones, mientras Washington enfrenta la disyuntiva de aceptar un acuerdo limitado o avanzar hacia una confrontación de mayores dimensiones.
Con mediadores internacionales acelerando gestiones para un encuentro directo, el margen para una salida diplomática se reduce. El riesgo de una expansión regional —con impacto directo en los mercados energéticos y la economía global— es cada vez más real.
También este miércoles, las autoridades iraníes señalaron que el estrecho de Ormuz está “cerrado únicamente a los enemigos”, afirmó ayer por la noche el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, de acuerdo con un reporte de la agencia AFP