León XIV oficia una misa gigante en los Campos Elíseos de París

El viaje llega en un momento decisivo para la Iglesia en Francia, país oficialmente laico. SAMEER AL-DOUMY | AFP
  • 26/09/2026 11:01

Este sábado el papa estadounidense-peruano descendió la avenida de los Campos Elíseos de París desde el Arco del Triunfo a bordo de su papamóvil.

Cientos de miles de personas asistieron este sábado a una misa gigante en los emblemáticos Campos Elíseos de París, punto álgido de la visita del papa León XIV a una Francia laica donde aumentan los bautismos entre jóvenes y adultos.

La primera visita de un pontífice a París desde Benedicto XVI en 2008 está acompañada de un amplio entusiasmo popular. La víspera, 300.000 personas lo aclamaron por las calles de París y 80.000 jovenes lo acogieron como una estrella del rock en el Estadio de Francia.

Este sábado el papa estadounidense-peruano descendió la avenida de los Campos Elíseos de París desde el Arco del Triunfo a bordo de su papamóvil, que se detuvo durante el camino para bendecir a bebés, mientras el público aplaudía y agitaba banderas del Vaticano.

“¡El papa es la estrella!”, aseguró Virginie Courtot, una mujer de 51 años que acudió acompañada de su familia. “Es el papa que necesitamos en la época actual (...) y después de las graves crisis que ha atravesado la Iglesia, puede relanzar la práctica aún más”.

El viaje llega en un momento decisivo para la Iglesia en Francia, país oficialmente laico, donde los bautizos de adolescentes y adultos progresaron en los últimos cinco años (21.386 este año) pese a que la práctica religioso retrocede de forma general.

Sentada a pocos metros del altar, Suzanne Grangé, una jubilada parisina de 62 años, esperaba que León XIV lanzara “un mensaje de esperanza por los jóvenes para que tengan ganas de comprometerse, para que no tengan vergüenza de ser cristianos”.

En su homilía, el sumo pontífice subrayó la “sed de sentido, de verdad y de plenitud que habita en el corazón de cada uno”, frente a la tentación de contentarse “con los bienes materiales, con las satisfacciones inmediatas, con estos pequeños ídolos tan numerosos”, y consideró a los jóvenes “la Iglesia de hoy”.

‘Civilización del amor’

Marie Besnier, de 38 años, fue una de las 700.000 personas que, según el Vaticano, acudieron a la misa, en su caso en primera fila. Esta profesora llegó a las 09H00 de la mañana desde la región de Chartres junto a sus tres hijos de 5, 8 y 11 años, que esperaron pintando dibujos del papa.

“Estamos impresionados y les decía a los niños que tenían que saborearlo porque no vivirán algo así dos veces en su vida”, explicó a AFP la mujer, que espera que el líder de 1.400 millones de católicos en el mundo traiga “un mensaje de paz, un mensaje de unión”, “sobre todo antes de la elección” presidencial francesa en 2027.

A siete meses de estos comicios cruciales, varios de los candidatos estuvieron presentes en la misa, como la ultraderechista Marine Le Pen o el centroderechista Édouard Philippe, pero no así el actual presidente, Emmanuel Macron, cuyo mandato termina en mayo.

Cuando los partidos ultraderechistas progresan en Europa con un discurso antiinmigración, León XIV decidió visitar horas antes la Casa Bakhita, fundada en 2017 por una asociación católica de ayuda a migrantes donde escuchó el testimonio de exiliados de Afganistán y Nigeria.

“Me alegra comenzar con ustedes este segundo día en París, en esta casa que es testimonio para toda la ciudad de que es posible encontrarnos y convivir con dignidad y paz”, subrayó este nieto de inmigrantes.

Para los responsables del centro, cuyo nombre homenajea a Josefina Bakhita -esclava sudanesa que luego fue canonizada-, la visita era un “mensaje”, cuando la inmigración promete ser uno de los temas claves de la presidencial, que Le Pen lidera en los sondeos.

“Son muchas más las personas que están a favor de la acogida de los migrantes y (...) de esta civilización del amor” de la que habla el papa, subrayó Marcela Villalobos, coordinadora de las Capellanías Católicas de la Migración de la Iglesia francesa.

Lourdes y Metz

Tras la misa multitudinaria, León XIV volará al santuario de Lourdes, en el sur del país, que recibe tres millones de visitantes cada año y donde el domingo se reunirá en privado con víctimas de agresiones sexuales en el seno de la Iglesia.

El pontífice concluirá su viaje el lunes en Metz, con un discurso sobre la paz y la Unión Europea, pero los mensajes más importantes los dio nada más llegar a Francia.

Ante las autoridades francesas, abordó el viernes sin rodeos la laicidad -que “no consiste en excluir a la religión del espacio público”-, los peligros de la inteligencia artificial y condenó “la oferta de una muerte programada”, en una crítica velada al gobierno francés.

Francia aprobó en julio el derecho a la eutanasia y al suicidio asistido en determinados casos.

Esta visita moviliza un fuerte dispositivo de 15.000 policías y gendarmes y costará 27 millones de euros (unos 30 millones de dólares).