Medio Oriente: Panamá rechaza uso geopolítico del estrecho de Ormuz

El estrecho de Ormuz, uno de los puntos neurálgicos del comercio internacional.
El canciller de Panamá, Javier Martínez-Acha.
  • 13/04/2026 00:00

El canciller de Panamá, Javier Martínez-Acha, advirtió sobre los riesgos de utilizar el estrecho de Ormuz como instrumento de presión en el conflicto entre Estados Unidos e Irán, en un escenario marcado por el colapso de las negociaciones y amenazas de bloqueo naval.

El conflicto en Oriente Medio ha entrado en una fase crítica en la que la diplomacia se debilita y las tensiones militares escalan con rapidez. En este contexto, Panamá fijó posición a través de el canciller, Javier Martínez-Acha, quien rechazó de forma categórica el uso del estrecho de Ormuz como herramienta geopolítica.

Durante una entrevista concedida a EFE en Asunción, el diplomático calificó como inaceptable el cierre del estrecho aplicado por Irán en respuesta a la ofensiva militar iniciada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero.

“Eso no puede permitirse”, afirmó Martínez-Acha, al tiempo que expresó su esperanza de que la tregua temporal alcanzada entre Washington y Teherán evolucione hacia una solución permanente que garantice la estabilidad regional y el libre tránsito marítimo.

El canciller subrayó que esta vía debe mantenerse abierta bajo condiciones de seguridad para todas las partes, evitando su utilización como mecanismo de presión política en un conflicto que ya tiene repercusiones globales. En ese sentido, insistió en que el respeto al derecho internacional y a la libre navegación es clave para evitar una crisis mayor.

Una arteria clave para la economía mundial

El estrecho de Ormuz es uno de los puntos neurálgicos del comercio internacional y uno de los corredores energéticos más estratégicos del planeta. Según la Organización Marítima Internacional, por esta ruta circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial, además de un 13% de productos químicos y fertilizantes y cerca del 9% de los automóviles nuevos.

Su interrupción ha provocado un aumento inmediato en los precios del crudo y sus derivados, impactando mercados energéticos en todo el mundo. “Los efectos de este conflicto ya se ven a nivel global en el precio de la energía”, advirtió el canciller panameño, quien alertó que la volatilidad en los mercados podría prolongarse si la situación no se estabiliza.

Actualmente, Panamá experimenta el impacto del alza en los precios. Esta situación ha obligado al Gobierno a tomar medidas para amortiguar el golpe económico.

En respuesta, la administración del presidente José Raúl Mulino implementó un esquema parcial de subsidios a los combustibles con el objetivo de mitigar los efectos en los consumidores y en sectores clave de la economía, especialmente transporte y producción.

Negociaciones fallidas y retorno a la tensión

La crisis se intensificó tras el fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, celebradas en Islamabad durante más de 20 horas. El diálogo, considerado histórico por su nivel y alcance, concluyó sin acuerdos, dejando en suspenso un frágil alto el fuego de dos semanas alcanzado tras más de 40 días de enfrentamientos.

Poco después, el presidente estadounidense Donald Trump anunció un giro drástico en la estrategia de su país al ordenar el bloqueo naval del estrecho de Ormuz, una medida que eleva significativamente el riesgo de confrontación directa.

La decisión contempla impedir el tránsito de cualquier embarcación, interceptar buques en aguas internacionales e incluso responder militarmente ante acciones consideradas hostiles por parte de Irán.

Asimismo, se ha advertido sobre la destrucción de minas submarinas y sanciones a embarcaciones que paguen peajes a Teherán para cruzar la ruta.

Este anuncio se suma al bloqueo ya impuesto por Irán, generando una situación sin precedentes en una de las vías marítimas más sensibles del mundo.

Respuesta iraní y riesgo de confrontación

En reacción, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que la presencia de buques militares en el estrecho será considerada una violación del alto el fuego, lo que podría desencadenar una respuesta contundente.

El despliegue de fuerzas navales estadounidenses en la región, con operaciones de desminado y protección del tráfico marítimo, añade un componente militar a una crisis que ya ha superado el ámbito diplomático.

Paralelamente, continúan las operaciones militares israelíes en Líbano contra el grupo Hezbolá, lo que complica aún más el panorama regional y pone en duda la sostenibilidad de cualquier intento de tregua.

Las negociaciones entre Washington y Teherán quedaron estancadas en torno a tres grandes desacuerdos: el programa nuclear iraní, el control del estrecho de Ormuz y el acceso a miles de millones de dólares en ingresos petroleros congelados por sanciones internacionales.

Estados Unidos insiste en que Irán debe renunciar a su desarrollo nuclear, mientras Teherán considera estas exigencias inaceptables y mantiene su control sobre el estrecho como una de sus principales cartas de negociación.

Ambas partes se acusan mutuamente de intransigencia, lo que ha llevado el proceso de diálogo a un punto muerto, aumentando la incertidumbre sobre el futuro del conflicto.

Rusia entra en el tablero geopolítico

Tras el fracaso de las negociaciones, el presidente iraní estableció contacto con su homólogo ruso para informarle sobre el resultado de las conversaciones, en un movimiento que refuerza la presencia de Moscú como actor clave en el conflicto.

Rusia ha manifestado interés en desempeñar un papel mediador, lo que podría reconfigurar el equilibrio geopolítico en la región y añadir nuevas variables a una crisis ya compleja.

Este acercamiento también evidencia un fortalecimiento de las relaciones entre Moscú y Teherán en medio de un escenario internacional cada vez más polarizado.

Panamá y su posición en el escenario global

Más allá del conflicto, el canciller panameño destacó el papel estratégico del país en el comercio internacional, resaltando su integración como socio asociado del Mercosur y sus ventajas logísticas.

El Canal de Panamá, su red portuaria y su hub aéreo consolidan al país como un punto clave en las cadenas globales de suministro, lo que refuerza su interés en la estabilidad de rutas marítimas como el estrecho de Ormuz.

Asimismo, Martínez-Acha reiteró la necesidad de respetar la soberanía jurídica panameña ante el aumento de inspecciones a buques con bandera nacional en puertos de China, una situación que genera preocupación ante la posibilidad de que responda a presiones políticas.

El escenario actual refleja una combinación de diplomacia fallida, presión económica y creciente militarización. El control del estrecho de Ormuz se ha convertido en el eje central de una disputa que trasciende la región y afecta directamente a la economía global.

Mientras las tensiones continúan escalando y las negociaciones permanecen estancadas, el mundo observa con incertidumbre el desarrollo de un conflicto que amenaza con profundizar la inestabilidad energética y geopolítica en los próximos meses.

En este contexto, el llamado de Panamá a preservar la libre navegación y evitar el uso político de rutas estratégicas se suma a las voces que buscan contener una crisis con implicaciones globales.

Javier Martínez-Acha
Canciller de Panamá
Los efectos de este conflicto ya se ven a nivel global en el precio de la energía, más allá de donde tú importes (el combustible)”