Netanyahu vende ‘victoria histórica’ en guerra con Irán pese a dudas sobre cambio de régimen

Benjamin Netanyahu impulsa la ofensiva contra Irán como un punto de inflexión estratégico en Medio Oriente, pese a las dudas sobre sus resultados reales. AFP
  • 18/03/2026 09:07

Ofensiva militar reconfigura equilibrio regional mientras persisten interrogantes sobre resultados reales, tensiones internas en Teherán y riesgos políticos para el liderazgo israelí

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, intenta consolidar la narrativa de una victoria estratégica frente a Irán, en medio de un conflicto que ha transformado el equilibrio de poder en Medio Oriente, pero sin garantizar un cambio político en Teherán.

Tras semanas de bombardeos y operaciones conjuntas con Estados Unidos, el liderazgo israelí sostiene que la ofensiva ha debilitado significativamente las capacidades militares iraníes, incluyendo su infraestructura de misiles y redes de apoyo regional.

Sin embargo, expertos y analistas advierten que el resultado dista de ser definitivo.

El objetivo no cumplido: derrocar al régimen iraní

Durante años, Netanyahu ha planteado la confrontación con Irán como una batalla existencial. En el contexto actual, incluso ha sugerido que la campaña militar podría abrir la puerta a un eventual colapso del régimen.

Pero ese escenario no se ha materializado.

A pesar de ataques directos contra altos mandos y estructuras estratégicas, el sistema político iraní se mantiene en pie, lo que plantea una interrogante clave: ¿puede considerarse una victoria sin un cambio de régimen?

Golpes militares fuertes, pero no definitivos

Fuentes militares israelíes aseguran que el daño infligido a Irán es mayor que en enfrentamientos anteriores, al haber impactado tanto instalaciones como cadenas de mando.

No obstante, parte de estas afectaciones podrían ser reversibles, lo que deja abierta la posibilidad de que Teherán reconstruya su capacidad ofensiva en el mediano plazo.

En paralelo, han surgido señales de tensiones internas dentro del aparato de seguridad iraní, incluyendo posibles divisiones en la Guardia Revolucionaria.

Un conflicto que se expande más allá de Irán

La guerra no se limita a un enfrentamiento bilateral. Israel enfrenta simultáneamente presiones en otros frentes, especialmente en Líbano, donde el grupo Hezbolá —respaldado por Irán— mantiene hostilidades activas.

A esto se suma la persistente inestabilidad en Gaza, lo que evidencia que la estrategia militar israelí no ha logrado neutralizar completamente a sus adversarios regionales.

Riesgos políticos para Netanyahu

El conflicto también tiene un fuerte componente interno. Netanyahu busca reforzar su legado político tras los fallos de seguridad del 7 de octubre de 2023, presentando la guerra como una operación decisiva para garantizar la supervivencia de Israel.

Sin embargo, existe el riesgo de que las promesas de “victoria total” no se traduzcan en resultados concretos, lo que podría debilitar su posición ante la opinión pública y en un eventual escenario electoral.

¿Una guerra sin final definido?

El mayor desafío ahora es determinar si esta ofensiva logrará generar estabilidad o si, por el contrario, sentará las bases para futuros enfrentamientos.

Históricamente, en Medio Oriente ha sido más fácil iniciar conflictos que cerrarlos. Y, sin un acuerdo político sólido, la posibilidad de una nueva escalada permanece latente.