Salud mental de Donald Trump desata alarma tras polémicas y contradicciones públicas
- 23/03/2026 09:18
Especialistas advierten conductas inestables, encuestas reflejan dudas ciudadanas y la Casa Blanca defiende evaluaciones médicas que descartan deterioro cognitivo en el mandatario
Un comentario sobre Pearl Harbor que rompió décadas de diplomacia, mensajes incoherentes en redes sociales y contradicciones públicas sobre política exterior han vuelto a colocar en el centro del debate la salud mental de Donald Trump.
El episodio más reciente ocurrió en el Despacho Oval, cuando el presidente estadounidense, en medio de una reunión oficial con la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, ironizó sobre el ataque de 1941. La frase no solo incomodó a su interlocutora, sino que quebró una línea histórica de cautela en las relaciones bilaterales.
No fue un hecho aislado.
En días recientes, Trump celebró la muerte del fiscal especial Robert Mueller, emitió declaraciones contradictorias sobre Irán y difundió publicaciones confusas en su red social. A esto se suman episodios anteriores: cartas polémicas a líderes europeos, discursos con ataques a aliados y declaraciones erráticas en conferencias públicas.
Para sus seguidores, este comportamiento forma parte de un liderazgo “auténtico” y disruptivo. Sin embargo, para un grupo creciente de especialistas, estos episodios configuran un patrón preocupante.
El psicólogo John Gartner, de la Universidad Johns Hopkins, sostiene que el mandatario presenta rasgos de lo que denomina “narcisismo maligno”, un perfil que incluye impulsividad, paranoia, falta de empatía y tendencia al conflicto.
A este diagnóstico se suman otras evaluaciones más recientes. El psicólogo y neurocientífico Frank George advierte sobre posibles signos de demencia frontotemporal, una condición que afecta la toma de decisiones, el control de impulsos y el lenguaje.
Entre los síntomas señalados están:
El debate no se limita al ámbito clínico. Una encuesta de Reuters-Ipsos realizada en febrero reveló que el 61% de los estadounidenses considera que Trump se ha vuelto más errático con la edad. Incluso dentro del Partido Republicano, un 30% comparte esa percepción.
Además, la proporción de ciudadanos que lo consideran mentalmente apto para gobernar cayó de 54% en 2023 a 45% en la actualidad.
Las valoraciones públicas de especialistas han generado controversia. La llamada “Regla Goldwater”, establecida por la Asociación Psiquiátrica Estadounidense, prohíbe emitir diagnósticos sobre figuras públicas sin evaluación directa.
No obstante, algunos expertos argumentan que el volumen de información disponible sobre Trump permite analizar patrones de comportamiento sin necesidad de una consulta clínica.
Gartner, quien lidera la organización Duty to Warn, defiende que existe una “obligación moral” de alertar cuando un líder representa un riesgo potencial para la sociedad.
Desde la Casa Blanca, las críticas son descartadas. La administración sostiene que los exámenes médicos del presidente no muestran anomalías.
El informe más reciente, divulgado en abril de 2025, indica que Trump obtuvo una puntuación perfecta (30/30) en la Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA), prueba utilizada para detectar deterioro cognitivo.
Además, el documento asegura que no presenta alteraciones neurológicas ni signos de depresión o ansiedad.
Aun así, el hecho de que el mandatario se haya sometido a evaluaciones adicionales en periodos cortos ha generado interrogantes entre algunos especialistas.
Mientras sus defensores destacan su energía, exposición mediática y estilo directo, sus detractores advierten sobre un posible deterioro cognitivo con implicaciones globales.
En medio de versiones contrapuestas, una conclusión se impone: el estado de salud mental del presidente de Estados Unidos se ha convertido en un tema político, médico y estratégico de primer orden.