Trump fija un umbral de 1.000 millones de dólares para acceder a la nueva Junta de Paz global
- 19/01/2026 16:07
Líderes internacionales debaten exigencia económica, desafíos diplomáticos y efectos en el multilateralismo tras propuesta de organismo para supervisar reconstrucción y estabilidad en zonas de conflicto
La propuesta del presidente estadounidense Donald Trump de crear un órgano internacional para la pacificación y reconstrucción de Gaza, con un requisito de aportación mínima de mil millones de dólares para obtener membresía permanente, ha desatado un intenso debate geopolítico, al replantear el papel del multilateralismo, la cooperación internacional, la ayuda humanitaria y los mecanismos tradicionales de resolución de conflictos en Medio Oriente.
El proyecto, conocido informalmente como un consejo o junta de paz, contempla la invitación a unas 60 naciones interesadas en participar en la supervisión política, económica y de seguridad del territorio palestino una vez finalizado el conflicto armado. Según el borrador difundido entre gobiernos aliados, solo aquellos países que aporten al menos mil millones de dólares durante el primer año tendrían derecho a un asiento permanente y capacidad plena de decisión.
La iniciativa ha sido interpretada por analistas como un intento de crear una estructura paralela a organismos tradicionales como las Naciones Unidas, con un modelo de gobernanza basado en capacidad financiera más que en representación política o regional. Varios países europeos han manifestado reservas, mientras otros han optado por guardar silencio ante el alto costo de entrada y la concentración de poder en manos de los mayores contribuyentes.
Expertos en relaciones internacionales advierten que el esquema propuesto podría excluir a naciones con menor músculo económico, limitando la diversidad de voces en decisiones clave sobre la reconstrucción de Gaza, la administración de fondos, la seguridad interna y el eventual establecimiento de una autoridad transitoria.
Además, organizaciones humanitarias han alertado que la reconstrucción no puede reducirse a un enfoque financiero, sino que debe incorporar garantías de derechos humanos, participación local y respeto a la autodeterminación palestina. La falta de claridad sobre la coordinación con actores regionales y agencias internacionales existentes también ha generado dudas sobre la viabilidad del plan.
Según reportes de medios internacionales y declaraciones oficiales, estas naciones han sido citadas como invitadas o que han confirmado su participación en el organismo propuesto:
Invitaciones confirmadas por gobiernos o informes internacionales:
Además, líderes regionales como Recep Tayyip Erdoğan (Turquía) y Abdel Fattah el-Sisi (Egipto) han sido mencionados como receptores de invitación dentro del marco más amplio del proyecto.
Varios países han mostrado cautela, crítica o intención de no participar debido a preocupaciones diplomáticas, de gobernanza o sobre cómo el plan podría interactuar con el sistema de las Naciones Unidas:
Reservas o rechazo explícito/implícito:
Francia — autoridades cercanas al presidente han indicado que no responderán favorablemente a la invitación, citando preocupaciones sobre principios del multilateralismo y el mandato del organismo.
Canadá — aunque invitado, ha expresado una respuesta “cauta” mientras revisa detalles de la iniciativa.
Alemania — mencionada como invitada en algunos reportes, pero sin confirmación de aceptación pública.
Israel — ha rechazado partes del plan, criticando la inclusión de ciertos miembros y su falta de coordinación con su política de seguridad; figuras de su gobierno han objetado la iniciativa.
Algunos ministros y aliados europeos han expresado cautela o crítica sobre la composición y financiamiento del organismo, aunque no todos han dado una posición definitiva.