Venezuela decreta siete días de duelo nacional tras labores de búsqueda entran en fase final
- 01/07/2026 13:06
El país entra en una nueva etapa marcada por el luto, la escasez de asistencia, el riesgo sanitario y miles de familias sin respuestas
El silencio comienza a reemplazar el sonido de las máquinas entre los escombros de Venezuela. Una semana después de los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que devastaron amplias zonas del país, las labores de búsqueda y rescate entran en su fase final mientras la emergencia evoluciona hacia una crisis humanitaria de gran escala.
Con un balance oficial de 1.943 fallecidos y decenas de miles de personas cuyo paradero sigue siendo desconocido, las autoridades decretaron este miércoles siete días de duelo nacional, mientras organismos internacionales advierten que la prioridad ya no es únicamente encontrar sobrevivientes, sino atender a cientos de miles de damnificados que enfrentan escasez de alimentos, agua potable, refugio y atención médica.
En Catia La Mar, en el estado La Guaira —epicentro de la tragedia— los edificios destruidos comienzan a llevar una misma marca: la letra ”D”, utilizada en los protocolos internacionales de rescate para indicar que el inmueble ya fue inspeccionado y que no se esperan más personas con vida entre los escombros.
Javier Rodes, coordinador de un equipo de rescate español, explicó que la mayoría de las estructuras colapsadas en la zona ya fueron revisadas y que los esfuerzos se concentran únicamente en puntos donde aún exista alguna posibilidad de hallar sobrevivientes.
Aun así, la esperanza no desaparece por completo. El rescate con vida de un niño de tres años ocurrido el martes, localizado bajo los restos de un edificio por socorristas jordanos, recordó que, incluso cuando las probabilidades son mínimas, los milagros todavía pueden ocurrir.
Mientras tanto, las redes sociales continúan llenándose de fotografías de personas desaparecidas, acompañadas de nombres, descripciones y números telefónicos, en un intento desesperado de obtener información sobre familiares que aún no han sido localizados.
Aunque el Gobierno venezolano evita ofrecer una cifra oficial de desaparecidos, sostiene que unas 30.000 personas se encontraban en La Guaira cuando ocurrieron los terremotos.
Según las autoridades, 6.461 personas fueron rescatadas con vida y más de 13.000 lograron salir por sus propios medios o con ayuda de familiares y vecinos. Sin embargo, el destino de miles de personas continúa siendo incierto.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), por su parte, estima que alrededor de 50.000 personas permanecen desaparecidas, una diferencia que alimenta la incertidumbre entre familiares que siguen esperando noticias.
”Les pido que digan la verdad sobre las cifras de muertos. No importa cómo estén, pero que los saquen para siquiera tener sus cuerpos”, expresó Gladys Barrios, de 76 años, quien continúa buscando a sus seres queridos.
Con el cierre gradual de las operaciones de rescate, la atención comienza a centrarse en los miles de venezolanos que perdieron sus viviendas.
Muchos sobreviven en estacionamientos, canchas deportivas o campamentos improvisados, expuestos al sol y con acceso limitado a agua potable, alimentos y medicamentos.
Habitantes de La Guaira denunciaron que la ayuda comenzó a llegar varios días después del desastre y aseguran que las necesidades continúan siendo enormes.
El Gobierno calcula que existen unos 16.000 damnificados, aunque la ONU maneja un escenario mucho más amplio, con hasta siete millones de personas afectadas directa o indirectamente por la catástrofe.
El Programa Mundial de Alimentos solicitó 50 millones de dólares para brindar asistencia a unas 500.000 personas durante los próximos tres meses.
La crisis también preocupa por sus consecuencias sanitarias.
La Organización Mundial de la Salud advirtió que el colapso de hospitales y centros médicos, sumado a la falta de agua potable y condiciones adecuadas de higiene, aumenta considerablemente el riesgo de brotes de enfermedades infecciosas y virus prevenibles mediante vacunación.
Al mismo tiempo, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) alertó sobre el incremento de tensiones entre la población debido al acceso limitado a la ayuda humanitaria.
La magnitud del desastre ha movilizado una de las mayores operaciones internacionales de rescate registradas en la región.
Hasta el momento, 27 países han desplegado cerca de 40 equipos especializados, integrados por más de 2.000 rescatistas y 160 perros de búsqueda.
La ONU anunció además el envío de 10.000 bolsas mortuorias, aunque manifestó su esperanza de que la cifra definitiva de víctimas sea inferior a la proyectada.
Mientras tanto, la NASA estima que alrededor de 58.000 edificaciones resultaron destruidas o sufrieron daños severos, en tanto que Naciones Unidas calcula pérdidas económicas cercanas a 6.700 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente el 6 % del Producto Interno Bruto venezolano.
Con las excavadoras apagándose lentamente y los equipos internacionales comenzando a retirarse, Venezuela entra ahora en una etapa distinta: la de reconstruir ciudades enteras, atender a millones de afectados y responder a miles de familias que aún esperan encontrar a sus seres queridos.