Vigilante cumple una semana atrapado bajo los escombros en Venezuela y el mundo se une para salvarlo
- 02/07/2026 08:53
Más de un centenar de especialistas mantiene una compleja misión de supervivencia, alimentándolo mediante una sonda mientras desafían estructuras inestables y el paso del tiempo
Cuando la mayoría de las operaciones de búsqueda ya han entrado en su fase final, una historia mantiene viva la esperanza en medio de la devastación que dejaron los terremotos en Venezuela. Bajo toneladas de concreto, un vigilante continúa aferrado a la vida siete días después del colapso del edificio donde trabajaba, convirtiéndose en el símbolo de la lucha contra el tiempo y de un operativo internacional que se niega a rendirse.
Hernán Gil, de 47 años, permanece atrapado en el tercer sótano del centro comercial Playa Grande, en Catia La Mar, estado La Guaira, una de las zonas más golpeadas por el doble sismo que sacudió al país el pasado 24 de junio. Contra todos los pronósticos, los rescatistas lograron establecer contacto con él y confirmar que sigue con vida.
Su caso ha cambiado por completo la dinámica de las labores de rescate. Mientras en numerosos edificios las autoridades comenzaron a concentrarse en la recuperación de cuerpos, alrededor del lugar donde permanece Hernán continúa desarrollándose una operación de máxima complejidad para intentar sacarlo con vida.
Más de 100 rescatistas procedentes de varios países trabajan sin descanso para alcanzar al vigilante. Equipos especializados de Costa Rica, Chile, Portugal, Estados Unidos y Venezuela participan en un operativo que exige precisión absoluta debido al riesgo permanente de nuevos derrumbes.
Las brigadas han descartado el uso de maquinaria pesada en la zona inmediata donde permanece atrapado, ya que las vibraciones podrían provocar el colapso definitivo de la estructura.
Por ello, gran parte del trabajo se realiza manualmente, retirando escombros pieza por pieza mientras ingenieros monitorean constantemente la estabilidad del edificio mediante equipos especializados.
El hallazgo de Hernán sorprendió incluso a los propios especialistas.
De acuerdo con los equipos de emergencia, el vigilante quedó protegido dentro de una pequeña estructura de concreto perteneciente a su puesto de trabajo, lo que evitó que fuera aplastado completamente cuando el edificio colapsó. Ese reducido espacio le permitió conservar oxígeno suficiente para mantenerse con vida durante toda una semana.
Los rescatistas también consiguieron introducir una sonda a través de los escombros para suministrarle agua, alimentos, medicamentos y mantener comunicación constante con él, una estrategia que ha resultado fundamental para preservar su estado físico y emocional mientras continúa la operación.
Su esposa ha permanecido durante todos estos días cerca del lugar del derrumbe, esperando el momento en que finalmente pueda volver a verlo salir con vida.
La historia de Hernán se produce cuando el país atraviesa una de las peores tragedias de su historia reciente.
Las autoridades venezolanas informaron que los terremotos han dejado al menos 2.295 fallecidos, más de 11.200 heridos y miles de personas afectadas. Hasta ahora, más de 6.400 sobrevivientes han sido rescatados desde que comenzaron las operaciones de emergencia.
Aunque oficialmente muchas labores de búsqueda han comenzado a concluir para dar paso a la recuperación de víctimas, el caso del vigilante mantiene movilizados a decenas de especialistas que consideran que todavía existe una posibilidad real de salvarlo.
En medio del duelo nacional decretado por siete días y cuando el país intenta comenzar a procesar la magnitud del desastre, la llamada “operación milagro” representa el último gran esfuerzo colectivo por encontrar vida entre los escombros.
Cada bloque de concreto retirado acerca un poco más a los rescatistas hacia Hernán. Y mientras continúe respondiendo al otro lado del derrumbe, nadie parece dispuesto a abandonar la misión.