‘Cerrar el Puente de las Américas sería extremo’: Ramiro Vargas, ingeniero civil, respalda reapertura parcial tras explosión

El puente de las Américas de Panamá fue cerrado temporalmente el lunes 6 de abril luego de que un camión cisterna se incendiara bajo la estructura. Roberto Barrios / La Estrella de Panamá
  • 10/04/2026 00:00

El especialista explica por qué se permitió el paso vehicular limitado tras el incidente y qué riesgos, visibles e invisibles, aún deben evaluarse en la estructura

La mañana del 6 de abril rompió la rutina en el sector de La Boca. Una explosión —cuyos detalles aún se investigan— sacudió las inmediaciones del Puente de las Américas, levantando una columna de humo visible desde distintos puntos de la ciudad y obligando al cierre inmediato de una de las principales arterias del país.

Durante horas, el tránsito quedó completamente suspendido. Equipos de emergencia, bomberos y personal técnico se desplegaron en la zona no solo para controlar la situación, sino para responder a una pregunta clave: ¿había comprometido la explosión la estructura del puente?

Menos de 24 horas después, y en medio de la presión por restablecer la movilidad entre la capital y Panamá Oeste, las autoridades optaron por una reapertura parcial, restringiendo el paso a vehículos livianos.

“Cerrar el puente totalmente por un mes sería una decisión extrema. Si no hay señales visibles de daño crítico, lo razonable es reducir cargas y continuar evaluando”.

Así lo plantea el doctor Ramiro Vargas, ingeniero civil estructural y profesor de la Universidad Tecnológica de Panamá, quien considera que la decisión responde a un balance técnico entre seguridad y funcionalidad.

Inspección inicial: necesaria, pero limitada

Tras el incidente, el Ministerio de Obras Públicas de Panamá realizó una inspección visual en sitio junto a especialistas. Según Vargas, no se detectaron deformaciones relevantes ni señales inmediatas de alarma estructural, lo que permitió sustentar la reapertura bajo restricciones.

Sin embargo, advirtió que este tipo de evaluación tiene límites claros.

“El ojo humano no permite detectar todos los daños”, subrayó.

El impacto del calor

El principal riesgo tras una explosión no siempre es visible. La exposición a altas temperaturas puede alterar las propiedades de los materiales.

El acero comienza a perder resistencia a partir de los 600 °C, y si la exposición alcanza entre 800 y 1,000 °C, el daño puede volverse crítico dependiendo del tiempo. El concreto, por su parte, puede desarrollar fisuras internas y aumentar su permeabilidad, facilitando procesos de corrosión.

Hasta ahora, los análisis preliminares indican que la exposición al calor no habría sido prolongada, lo que reduce la probabilidad de afectaciones severas. No obstante, esta conclusión deberá confirmarse con estudios más detallados.

Reducir cargas para ganar tiempo

La restricción a vehículos menores de 10 toneladas responde a un principio básico: disminuir las cargas en una estructura cuya condición aún está en evaluación.

Un automóvil promedio pesa alrededor de dos toneladas, mientras que un camión de carga puede superar las 25 o 40 toneladas.

“Reducir la carga implica menos vibraciones y menor exigencia estructural en esta fase de incertidumbre”, explicó Vargas.

La medida busca mantener operativo el puente sin someterlo a esfuerzos que puedan agravar daños no detectados.

Evaluación a fondo tomará semanas

El siguiente paso es una evaluación estructural integral que incluye ensayos de laboratorio, pruebas en sitio y modelación computacional.

Dada la complejidad del Puente de las Américas, este proceso podría extenderse por varias semanas. Aunque se ha estimado un plazo inicial de 30 días, Vargas considera que un diagnóstico concluyente podría tomar más tiempo.

Entre la urgencia y la cautela

El cierre total del puente tendría un impacto significativo en la movilidad, el comercio y la dinámica económica del país. Por ello, la reapertura parcial aparece como una solución intermedia.

“La medida es prudente si se mantiene el monitoreo constante y se completan las evaluaciones necesarias”, concluyó Vargas.

Hoy, el Puente de las Américas permanece operativo bajo vigilancia. Más que una estructura de acero y concreto, es un punto crítico cuyo estado se observa día a día, entre la necesidad de avanzar y la obligación de no fallar.