España apunta al Tren Panamá-Chiriquí como eje clave de su apuesta ferroviaria en la región

La secretaria de Estado de Comercio de España, Amparo López Senovilla. SEC
  • 28/01/2026 00:00

Empresas españolas evalúan integrarse al megaproyecto ferroviario panameño, mientras el Gobierno avanza en estudios de factibilidad para una obra concebida como inversión estratégica nacional

El interés de España por invertir en el ámbito ferroviario de Panamá se inserta en uno de los proyectos más ambiciosos del actual gobierno: el Tren Panamá–Chiriquí, una obra concebida como eje de integración territorial, desarrollo económico y legado de largo plazo. Así lo dejó entrever la secretaria de Estado de Comercio de España, Amparo López Senovilla, al confirmar que empresas españolas del sector ferroviario y de infraestructuras avanzadas observan con atención los planes que impulsa la administración del presidente José Raúl Mulino.

Aunque el proyecto aún no ha entrado en fase de construcción, desde el Gobierno panameño subrayan que el tren ya está en marcha en términos técnicos. “El proyecto ya inició porque nosotros ya comenzamos todos los estudios”, explicó a La Estrella de Panamá Marlene Garrido, directora de Comunicaciones de la Secretaría Nacional del Ferrocarril de Panamá.

Según detalló Garrido, la primera fase consistió en un plan maestro elaborado por la empresa AECOM USA, recibido el año pasado. Actualmente, el proyecto se encuentra en una segunda fase de estudios más rigurosos, que incluye el estudio de demanda, el estudio de impacto ambiental, así como el modelo económico, financiero y de negocio del tren. Esta etapa corresponde a la fase de factibilidad, que posteriormente será presentada al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para su aprobación.

Una vez superado ese proceso, el gobierno podrá avanzar hacia la licitación del diseño y construcción, una etapa clave para definir qué empresas internacionales participarán en el desarrollo del corredor ferroviario. En ese contexto, el interés de compañías españolas cobra relevancia, especialmente tras conocerse que al menos una empresa de origen español figura entre las interesadas en la consultoría del proyecto, junto a otros gigantes del sector ferroviario internacional.

Garrido fue clara en subrayar que el Tren Panamá–Chiriquí no es una obra de corto aliento. “Nosotros vemos este proyecto como un proyecto multigeneracional, un proyecto país que va a impactar futuras generaciones”, afirmó. Por ello, dijo, el Ejecutivo está tomando el tiempo necesario para sustentar cada decisión con estudios técnicos sólidos y datos verificables.

Pese a esa visión de largo plazo, el gobierno mantiene una meta ambiciosa: iniciar la construcción a partir de enero del próximo año, siempre y cuando los estudios confirmen la viabilidad del proyecto. Incluso, el objetivo es dejar una fase operativa en marcha antes de que concluya el mandato del presidente Mulino, como parte del legado de su administración.

Más allá de la movilidad, el impacto económico y social del tren es uno de los argumentos centrales del proyecto. De acuerdo con proyecciones oficiales, durante la etapa de construcción podrían generarse entre 75.000 y 100.000 empleos directos e indirectos, una cifra que se multiplicaría en un horizonte de 20 años. “Es un proyecto cargado de beneficios para el país entero y para las generaciones por venir”, sostuvo Garrido.

En términos sociales, el ferrocarril permitiría reducir tiempos de traslado, acercar regiones históricamente desconectadas y mejorar la calidad de vida de miles de personas. “Las personas ya no tendrían que dejar sus lugares de origen ni a sus seres queridos para buscar oportunidades”, explicó, al destacar su alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

Uno de los puntos más sensibles del debate público ha sido la posible reubicación de operaciones del aeropuerto de Albrook, ante la eventual ubicación de una terminal ferroviaria en esa zona. Garrido señaló que el tema está siendo evaluado con responsabilidad y que cualquier decisión se tomará con base en datos técnicos. Desde el punto de vista logístico, argumentó que Albrook ofrece una conectividad estratégica: puertos cercanos, integración con el Panama Canal Railway, conexión con la Línea 1 del Metro y la gran terminal de transporte terrestre.

El proyecto también ha despertado interés internacional. Panamá ha firmado memorandos de entendimiento y acuerdos de cooperación con países como España, Reino Unido y Corea, y ha sostenido conversaciones con Estados Unidos y China. “Queremos absorber información de países donde el ferrocarril ya es una realidad exitosa”, indicó Garrido, subrayando que el enfoque del gobierno es técnico y abierto a la cooperación.

España amplía su apuesta por Panamá

En este escenario, el mensaje de Amparo López Senovilla refuerza la dimensión internacional del proyecto. La secretaria de Estado de Comercio destacó que España cuenta con empresas líderes a nivel mundial en infraestructuras ferroviarias, con amplia experiencia en América Latina, y que el gobierno español respalda activamente su internacionalización.

López Senovilla recordó que unas 200 empresas españolas operan actualmente en Panamá, con un stock de inversión que alcanza los 2.600 millones de euros, y subrayó que, además del sector ferroviario, España tiene interés en infraestructuras avanzadas, tecnología, transición ecológica, digitalización y turismo.

Señaló que “Panamá se mantiene como un hub logístico y de inversión clave para la estrategia española en la región”. En un contexto global marcado por incertidumbres comerciales, la funcionaria dejó claro que España ve en proyectos estructurales como el tren una oportunidad para profundizar una relación bilateral que ya es sólida y que apunta a largo plazo.