Huelga en PedidosYa: la queja de los motorizados y el impacto en los comercios

Motorizados de PedidosYa mantienen un paro indefinido desde el 13 de abril, denunciando reducción de tarifas y condiciones laborales que consideran insostenibles. Deposit Photos
  • 16/04/2026 00:00

“Esto ya no es libertad, es una esclavitud total”. Con esa frase, Carlos Villegas, motorizado de la plataforma PedidosYa, resume el punto de quiebre que llevó a miles de repartidores a iniciar un paro indefinido el pasado 13 de abril en Panamá.

Villegas, quien trabaja en la plataforma desde 2016, describe un deterioro progresivo en las condiciones laborales que, según afirma, se agudizó con la implementación de un nuevo modelo de pago basado en kilometraje. “Antes podías trabajar cinco días, organizarte y ganar bien. Hoy tienes que estar conectado todos los días, más de 14 horas, sin fallar, para aspirar a estar en el grupo uno”, explica.

De tarifas fijas a pagos por kilometraje

Hasta antes del paro, los repartidores operaban bajo un esquema de tarifa fija por pedido que, según Villegas, podía alcanzar los $2.50 en el mejor de los casos. Sin embargo, el nuevo sistema —implementado a partir del 13 de abril— establece un pago base de $1.50, al que se suman pequeños adicionales por distancia, publicidad y pertenencia a determinados grupos.

En la práctica, asegura, esto ha significado una reducción sustancial de ingresos. “Un pedido que antes pagaba $2.50, ahora está en $2.10. Y si te asignan varios pedidos juntos, solo te pagan uno completo y los demás a centavos”, denuncia.

El sistema se complementa con una clasificación interna en cuatro grupos, donde el grupo uno —el más reducido— concentra los mejores beneficios: más pedidos, más horas disponibles y mejores tarifas. Para acceder a este nivel, los motorizados deben cumplir exigencias estrictas: no faltar ningún día, trabajar jornadas extensas y mantener indicadores de desempeño elevados.

“En una ciudad con más de 2,500 motos, solo 200 o 250 logran estar en el grupo uno. El resto queda relegado a ingresos mucho más bajos”, sostiene.

Villegas estima que los repartidores de niveles intermedios han visto reducciones de entre 20% y 40% en sus ingresos. Esto ocurre, además, en un contexto de incremento en los precios del combustible, lo que agrava la situación.

“Un motorizado de grupo tres que antes cobraba $2.15 por pedido ahora está en $1.70 o $1.80. Y con la gasolina subiendo, ya no da”, afirma.

En términos mensuales, señala que un repartidor del grupo uno podría generar entre $1,200 y $1,400, mientras que los de niveles más bajos apenas alcanzan entre $700 y $800 mensuales, dependiendo de la demanda.

Exigencias del paro

Ante este escenario, los motorizados han planteado dos demandas principales: el regreso a la tarifa fija por pedido con un ajuste al alza, y la eliminación del sistema de grupos, al que consideran divisivo.

“El sistema de grupos crea conflictos entre nosotros. Divide a los motorizados y genera desigualdades. Eso no lo queremos negociar”, enfatiza Villegas.

El paro, asegura, se mantendrá de forma indefinida hasta lograr estos objetivos. Mientras tanto, los repartidores permanecen organizados en distintos puntos de la ciudad, intentando sumar a más compañeros a la protesta.

Villegas también afirma que, hasta el momento, no han recibido comunicación oficial por parte de la empresa. “No ha habido ningún acercamiento. Más bien han endurecido la postura”, sostiene.

Impacto en restaurantes

La paralización ha tenido un efecto inmediato en el sector gastronómico. Domingo de Obaldía, gerente del restaurante El Trapiche, describe una caída abrupta en los pedidos desde el inicio de la huelga.

“En algunas sucursales ha sido 100%. Simplemente no hubo pedidos de la plataforma”, señala. Las zonas más afectadas, indica, han sido Costa del Este y Brisas del Golf, mientras que en San Francisco —donde hay mayor concentración de repartidores— el impacto ha sido menor, aunque con retrasos significativos.

Ante la ausencia de uno de los principales canales de delivery, los restaurantes han tenido que adaptarse rápidamente. En el caso de El Trapiche, han recurrido a su página web, pedidos telefónicos y WhatsApp, además de contratar servicios externos de mensajería.

Sin embargo, Obaldía advierte que estas soluciones son limitadas. “Nuestra plataforma no tiene el mismo alcance. Esto no sustituye a una aplicación como PedidosYa, es solo un paliativo”, explica.

El empresario también señala que otras plataformas como Uber Eats han comenzado a saturarse ante el aumento de la demanda. “No están diseñadas para absorber todo el volumen que manejaba PedidosYa, así que también hay retrasos”, añade.

Más allá del impacto inmediato, Obaldía plantea una reflexión más amplia sobre la relación entre restaurantes y plataformas de delivery.

“Para nosotros, el delivery es un mal necesario. No es el modelo ideal. Preferimos que el cliente venga al restaurante, donde podemos controlar la calidad, la temperatura y la experiencia completa”, afirma.

El problema, sostiene, es que el mercado ha evolucionado hacia ese modelo, especialmente después de la pandemia, obligando a los negocios a adaptarse.

Además, cuestiona la falta de transparencia de algunas plataformas en aspectos clave, como la gestión de reclamos o el manejo de clientes. “Muchas veces no tenemos acceso a la información del comensal, y cuando hay un problema, nos cargan costos que no nos corresponden”, explica.

Un conflicto con múltiples aristasEl paro de motorizados pone en evidencia las tensiones estructurales dentro del ecosistema del delivery: repartidores que denuncian precarización, restaurantes que dependen —aunque a regañadientes— de las plataformas, y empresas que operan bajo modelos que priorizan eficiencia y escalabilidad.

Mientras los motorizados mantienen la presión en las calles y los restaurantes buscan alternativas para sostener sus operaciones, el conflicto sigue sin una salida clara.

Por ahora, lo único seguro es que el sistema —tal como venía funcionando— ha quedado en entredicho. Y quienes lo sostienen desde abajo, como Villegas, ya no están dispuestos a seguir en las mismas condiciones.

Carlos Villegas
Motorizado
Un pedido que antes pagaba $2.50 ahora está en $2.10. Y si te asignan varios pedidos juntos, solo te pagan uno completo”,