Hugo Spadafora: 41 años del crimen que aceleró el deterioro de la dictadura de Noriega
- 13/09/2026 11:43
A 41 años de su asesinato, su caso sigue como uno de los episodios más recordados de la crisis que precedió al fin del régimen militar
El 13 de septiembre de 1985, Hugo Spadafora Franco fue detenido mientras viajaba desde Costa Rica hacia Panamá. Al día siguiente, su cuerpo, decapitado y con signos de violencia, fue encontrado en territorio costarricense, cerca de la frontera con Panamá. Tenía 45 años.
Han pasado 41 años desde aquel crimen, pero el nombre de Spadafora continúa ligado a uno de los episodios que más estremecieron a Panamá durante la dictadura militar.
Su asesinato generó indignación, movilizaciones y una presión creciente sobre el régimen encabezado por Manuel Antonio Noriega.
Spadafora nació en Chitré, Herrera, el 6 de septiembre de 1940. Estudió en el Instituto Nacional y posteriormente viajó a Italia, donde cursó Medicina en la Universidad de Bolonia. Tras graduarse como médico en 1965, regresó a Panamá.
Su trayectoria estuvo marcada por la medicina, pero también por su participación en movimientos revolucionarios y conflictos internacionales. Se involucró en la lucha de liberación de Guinea-Bissau y posteriormente participó en Nicaragua durante la lucha contra la dictadura de Anastasio Somoza.
De vuelta en Panamá, ocupó cargos públicos durante el gobierno de Omar Torrijos, entre ellos el de viceministro de Salud. También ejerció como médico en regiones apartadas y mantuvo una postura crítica frente a distintos sectores del poder.
Con el ascenso de Manuel Antonio Noriega dentro de las Fuerzas de Defensa, Spadafora comenzó a denunciar públicamente al régimen y a señalar los presuntos vínculos del entonces hombre fuerte de Panamá con actividades relacionadas con el narcotráfico.
El 13 de septiembre de 1985, Spadafora salió de Costa Rica rumbo a Panamá. Tras cruzar la frontera, continuó su viaje en autobús hacia David.
En La Concepción, provincia de Chiriquí, fue interceptado por Francisco Eliécer González Bonilla, conocido como “Bruce Lee”, quien era miembro de las Fuerzas de Defensa. Según las investigaciones posteriores y testimonios recogidos por la Comisión de la Verdad, Spadafora fue llevado a un cuartel y posteriormente trasladado a otro lugar.
El 14 de septiembre, un campesino encontró un cuerpo en territorio costarricense, cerca de la frontera. Presentaba señales de tortura y había sido decapitado.
Posteriormente fue identificado como el de Hugo Spadafora. Su cabeza nunca fue encontrada, un elemento que convirtió el crimen en uno de los episodios más perturbadores de la historia reciente de Panamá.
La noticia provocó una reacción de indignación en Panamá. Las denuncias sobre el asesinato aumentaron el cuestionamiento ciudadano hacia las Fuerzas de Defensa y profundizaron las divisiones dentro del régimen militar.
Uno de los momentos decisivos ocurrió dentro de la propia cúpula militar. El entonces jefe del Estado Mayor, Roberto Díaz Herrera, posteriormente rompió con Noriega y denunció públicamente irregularidades dentro de las Fuerzas de Defensa.
Años después, Rubén Darío Paredes, quien también ocupó la jefatura de las Fuerzas de Defensa, describió el caso como un punto de inflexión en el deterioro del régimen.
La muerte de Spadafora no provocó por sí sola la caída de la dictadura, pero se convirtió en uno de los hechos que aceleraron el desgaste político del gobierno militar. El régimen entraría posteriormente en una crisis cada vez más profunda, hasta la invasión estadounidense de diciembre de 1989.
La investigación del homicidio tuvo diferentes etapas. En 1990 se creó una Fiscalía Superior Especial para investigar el asesinato de Spadafora y otros homicidios ocurridos durante la dictadura.
Posteriormente se desarrolló un proceso judicial en el que fueron condenados por el crimen Francisco Eliécer González Bonilla y Julio César Miranda Caballero, conocidos como “Bruce Lee” y “Muñecón”. También Manuel Antonio Noriega fue condenado por su responsabilidad como autor intelectual.
Sin embargo, para la familia de Spadafora quedaron interrogantes sobre lo ocurrido y sobre la participación de otros miembros de la estructura militar.
Guido Spadafora, hermano de Hugo, ha insistido durante años en la importancia de mantener viva la memoria del caso y en que todavía existen aspectos que no han sido esclarecidos por completo.
Cuatro décadas después, el crimen que estremeció al país continúa siendo una referencia para comprender uno de los periodos más complejos de la historia reciente de Panamá.