‘La educación es una inversión moral para Panamá’: mensaje de Ulloa en el inicio de clases
- 01/03/2026 09:55
Ulloa subrayó que educar no es solo transmitir conocimientos, sino formar personas capaces de pensar críticamente y actuar con responsabilidad.
Con un mensaje centrado en la humildad, la caridad y el servicio, el arzobispo metropolitano de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, exhortó a la comunidad educativa del país a renovar su compromiso con una formación integral que coloque al estudiante en el centro, fortalezca la alianza con las familias y promueva una misión compartida entre todos los actores del sistema educativo.
En su mensaje por el inicio del año escolar, el también religioso agustino subrayó que cada comienzo de clases representa una nueva oportunidad para transformar vidas y sembrar esperanza en el país.
“Con el inicio del año escolar, Panamá vuelve a soñar”, expresó, al destacar que las aulas deben ser espacios donde niños y jóvenes descubran su talento, las familias acompañen activamente y los educadores continúen sembrando futuro.
El arzobispo dirigió un llamado especial a las autoridades educativas, recordándoles que la educación no puede reducirse a una política pública, sino que constituye “una inversión moral en el país”.
Inspirado en el Pacto Educativo Global impulsado por el Papa Francisco, Ulloa insistió en la necesidad de colocar a la persona en el centro del proceso educativo. Esto, explicó, implica garantizar una educación sin exclusión ni discriminación, en la que cada estudiante, sin importar su origen social, cultural o económico, tenga acceso real a oportunidades de crecimiento.
El mensaje enfatiza que el sistema educativo debe escuchar a las nuevas generaciones y formar líderes capaces de construir una sociedad más justa y humana, en un contexto global marcado por desafíos sociales, económicos y ambientales.
El arzobispo también dirigió palabras de gratitud a los docentes, reconociendo su vocación y compromiso. Señaló que educar no se limita a transmitir conocimientos, sino que implica formar “corazones inteligentes”, capaces de pensar críticamente y actuar con responsabilidad.
En un entorno caracterizado por el individualismo, sostuvo que los educadores están llamados a promover la fraternidad, el diálogo y el respeto, valores fundamentales para la convivencia democrática y la cohesión social.
Ulloa destacó el papel de las familias como primeras educadoras y las animó a fortalecer su alianza con las escuelas. Subrayó que cuando el hogar y el centro educativo trabajan de manera articulada, el estudiante se siente sostenido y acompañado.
“La educación integral no se limita al aula; se construye también en la mesa familiar, en el ejemplo diario y en el acompañamiento cercano”, indicó.
Este enfoque, según el mensaje, busca consolidar una comunidad educativa en misión compartida, donde la corresponsabilidad sea la base para el desarrollo académico y humano de los estudiantes.
A los estudiantes, a quienes describió como protagonistas de este tiempo, el arzobispo les pidió no renunciar a sus sueños y asumir la educación como el camino más seguro para construir un proyecto de vida con dignidad.
Más allá de aprobar materias, señaló, la meta es convertirse en ciudadanos con calidad humana, comprometidos con el bien común y con el cuidado de la “casa común”, en referencia al entorno social y ambiental.
“Panamá necesita profesionales competentes, pero sobre todo ciudadanos íntegros”, afirmó.
El mensaje concluye con un llamado a que este inicio de clases sea una verdadera siembra de esperanza. Ulloa subrayó que el futuro del país se escribe en cada salón de clases y que solo trabajando juntos será posible ofrecer una educación que transforme vidas y fortalezca la nación.