‘Lo local debe quedarse local’: Irma Hernández cuestiona el manejo centralizado de la basura en San Miguelito

Irma Hernández, alcaldesa de San Miguelito, abordó en Radio Panamá la intervención del servicio de aseo y defendió el rol municipal en la gestión de residuos. Richard Bonilla | La Estrella de Panamá
  • 04/02/2026 12:19

La jefa municipal advirtió falta de coordinación, defendió un modelo integral con reciclaje y educación, y pidió aclarar costos, contratos y cobros pendientes

La recolección de basura en San Miguelito, la intervención de la Autoridad de Aseo y el debate sobre centralización vs. competencias municipales volvieron al centro de la conversación pública tras declaraciones de la alcaldesa Irma Hernández en Radio Panamá. La funcionaria sostuvo que el distrito —el más denso del país— requiere soluciones estructurales, planificadas y con conocimiento del territorio, y cuestionó la forma en que se instaló un “sistema distinto” sin coordinación previa con el municipio.

Hernández aseguró que su administración trabajó durante año y medio en un plan de gestión integral de residuos sólidos urbanos, diseñado para entrar en vigor tras el fin del contrato de concesión con Revisalud, empresa que operó en el distrito por 25 años. Explicó que optar por esperar el vencimiento del contrato evitaba un conflicto legal prolongado que podía afectar el servicio y consumir recursos. En ese marco, dijo que el municipio preparó una licitación y una estructura presupuestaria orientada a asumir el servicio, pero que el cambio decidido desde el nivel central se produjo, según relató, “sin comunicación, ni coordinación, ni previo aviso”.

Un plan integral más allá de recoger “por recoger”

La alcaldesa insistió en que el problema no se resuelve únicamente con levantar desperdicios en vías principales. A su juicio, el reto de fondo está en hábitos, conductas y cultura ciudadana, además de la eliminación sostenida de puntos críticos donde se acumulan desechos en calles, parques, escuelas y paradas. “No se curan con curitas”, afirmó, al describir un enfoque que combina recolección, tratamiento, recuperación y transformación del material.

Como ejemplos de trabajo comunitario previo, mencionó programas de reciclaje que alcanzaron 46 escuelas, participación en iniciativas educativas y deportivas vinculadas al reciclaje, recolección periódica de material reciclable en comunidades y jornadas para retirar residuos voluminosos como enseres y electrodomésticos. También citó intervenciones puntuales donde, con apoyo privado, se sustituyeron focos de acumulación por espacios públicos, advirtiendo que algunos sitios comenzaron a deteriorarse nuevamente cuando se perdió la frecuencia de recolección que el municipio había establecido.

Críticas a la intervención y preguntas sobre costos y transparencia

Hernández cuestionó la sostenibilidad del esquema vigente y planteó dudas sobre cuánto está costando y bajo qué condiciones operan empresas y equipos desplegados. Señaló que, mientras a su administración se le exigía refrendos para ciertos procesos, otras contrataciones —según su versión— estarían operando sin ese mismo estándar. “Hay reglas que son para unos y para otros no”, expresó.

La alcaldesa también criticó que la disposición final siga recayendo en Cerro Patacón, al que describió como un vertedero a cielo abierto, y reiteró que la gestión moderna exige ir más allá de “enterrar basura”. En paralelo, reclamó que vecinos acudan al municipio a preguntar dónde y cuándo pagar la tasa correspondiente, asegurando que aún persisten incertidumbres sobre el mecanismo de cobro y su impacto en las finanzas locales.

En su análisis, el caso refleja un problema mayor: la concentración de recursos y decisiones en el Gobierno central. Hernández defendió que los servicios de alcance local deben ser atendidos por autoridades locales, porque están más cerca de las comunidades y entienden mejor las realidades como calles estrechas, veredas inaccesibles y dinámicas barriales. Incluso planteó modelos de otras ciudades —como la formalización de recolectores informales— como alternativas para integrar mano de obra local y mejorar el sistema sin cargar costos extra a los residentes.

Finalmente, vinculó el debate de la basura con el reclamo por transferencias del impuesto de inmueble a los municipios, señalando disminuciones en lo recibido y exigiendo claridad sobre la distribución de fondos ya recaudados. En ese contexto, afirmó que el municipio ha logrado mejorar la recaudación propia por credibilidad y confianza ciudadana, aunque subrayó que los recursos siguen siendo limitados frente a las necesidades del distrito.