Modernización, el mayor desafío del Ifarhu
- 09/04/2026 00:00
La institución apuesta por la digitalización y la agilización y simplificación de procesos que generarán una mejor comunicación, mayor eficiencia y transparencia
El Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu) ha pasado por momentos muy complicados. Las autoridades que recibieron la institución a inicios de esta administración manifestaron públicamente que esta se encontraba prácticamente en quiebra, por lo que debieron poner en pausa una cantidad de programas para los cuales no contaban con un presupuesto.
El actual director del Ifarhu, Carlos Godoy, hace un balance de la situación al día de hoy.
“En un principio era un caos por donde usted mirara: atrasos en pagos, no solamente a nivel nacional sino a nivel internacional; de becas, de préstamos, a los proveedores y a los propios funcionarios. Se ha hecho un trabajo con un equipo muy eficiente que con el paso del tiempo ha podido nivelar las finanzas”, afirma Godoy.
Aunque la institución todavía tiene compromisos pendientes, estos son en menor proporción de cuando inició el quinquenio. “Esto es gracias al trabajo que se está haciendo, la comunicación que estamos haciendo con el equipo, viendo dónde podemos hacer los ajustes. Tenemos un desafío muy grande porque tenemos que modernizar institución”, asegura.
“La institución sigue haciendo trámites muy manuales, muy burocráticos y no cuenta con los controles correspondientes”, admite el director. Lo que se pretende, más que todo, es que esas transformaciones le den al país una institución que cumpla con lo que representa para la sociedad panameña. “Si no modernizamos la institución, estamos desaprovechando mucho talento humano y principalmente en áreas de difícil acceso, en áreas comarcales. El país deja de contar con esa mano de obra que le permite potencializarlo mucho más”.
Un pilar esencial para la modernización es la digitalización que, por una parte, agilizará los trámites y por otra, ofrecerá transparencia. “Apostamos a esa digitalización porque es una forma de rendir cuentas, no con lo que yo quisiera decir que he hecho como director, sino en función a los hechos y al manejo de la institución por parte de los beneficiarios que en esencia son la razón de ser de la institución”.
El Ifarhu está gestionando que la mayoría de los pagos, si no todos, se hagan vía ACH (Automated Clearing House o Cámara de Compensación Automatizada) que permite transferencias cifradas y reguladas, lo que minimiza el riesgo de pérdida o fraude en comparación con los cheques. “Es algo mucho más eficiente, menos burocrático que el cheque y nos garantiza de que en esencia los estudiantes que deben recibir el beneficio son quienes verdaderamente están cobrando”, resalta.
Con la AIG se plantea la creación de un prototipo que permita que los usuarios creen su identificación y tengan el control y seguimiento de sus procesos. A la par, se debe trabajar en la actualización y modernización de los reglamentos para que estén más acordes con la realidad que viven los panameños y que planteen requerimientos más competitivos para los trámites de la aprobación de un préstamo.
“Hoy día, por ejemplo, prevalece el tema de que el fiador tiene que ser asalariado. El mercado trabajador o asalariado es muy inestable hoy día, mientras que muchas personas que son emprendedoras generan un ingreso razonable pero no pueden ser fiadoras porque no tienen un salario. Esto hace que, para algunos, el mandar a estudiar a sus hijos a estudiar represente la descapitalización”, plantea.
La institución, considera el director, debe poder amoldar sus estructuras para dar respuesta a ese segmento de la población en el sector de los préstamos, porque constituyen un pilar de fondos retornables que le abren la oportunidad a otras personas y permite que la institución financie su operación.
Producto de los malos manejos en el programa de los auxilios económicos, el Ifarhu hizo una actualización del reglamento en donde se concibieron algunos programas y se consolidaron bajo un programa de becas socioeconómicas. Esto implicó una serie de ajustes dentro de la operatividad de la de la institución.
“Queremos hacer una explicación al pueblo porque son recursos que vienen producto de nuestros impuestos y no todos los que recibieron estos auxilios les fueron otorgados de manera incorrecta”. Godoy detalla que la lista publicada no hizo distinción de programas en los que los estudiantes estaban participando y por lo cual recibían un beneficio económico. “Ahí tenemos estudiantes sobresalientes, por ejemplo, y de allí la importancia de poner orden, de tal manera de que nosotros como institución sigamos premiando la excelencia, porque este país debe elevar el nivel de competitividad”.
Esta clasificación debe ir de la mano de una mejor oferta en cuanto a carreras profesionales que vayan acorde con las prioridades del país, no en forma general, sino incluso por focos de desarrollo o por regiones económicas. “Una de las instituciones pilares en ese tema es el Ifarhu, porque nosotros no solamente somos formación, sino aprovechamiento de ese recurso humano y por ello, nosotros nos estamos abocando a hacer una consulta pública referente a las necesidades y carreras prioritarias. Eso nos va a permitir que a futuro las becas vayan encaminadas a fortalecer las capacidades productivas de cada una de las regiones, en función de los procesos o actividades que se desarrollan en cada una de ellas”, propone.
“Una provincia como Chiriquí, donde se está desarrollando un puerto multipropósito, tiene Tierras Altas, que es un área productiva, tenemos el área de Boquete que es un sector turístico... pero si nos vamos a Coclé, el modelo de desarrollo no es similar”. Cada una de estas regiones debe estudiarse para definir sus potenciales. “Eso nos va a permitir hacer una planificación de los recursos de tal manera que la institución se proyecte por los próximos 30, 40 años de una manera más sólida y que verdaderamente apoye al desarrollo de la nación”, concluye Godoy.