Monseñor Ulloa en Pascua: ‘Panamá necesita combatir la corrupción y violencia’
- 06/04/2026 00:00
El prelado advirtió que el conformismo sobre estos hechos mata toda esperanza de transformación
Durante el mensaje de Pascua de Resurrección 2026, el monseñor José Domingo Ulloa hizo un llamado vibrante a la renovación espiritual y social, subrayando que la fe cristiana no se basa en una fecha histórica o un símbolo vacío, sino en un acontecimiento real que transforma la existencia humana.
Desde la Catedral Metropolitana, Ulloa instó a los panameños a trascender la tradición cultural para abrazar una experiencia viva que tiene el poder de sanar heridas y romper las cadenas del pasado.
Con un tono cercano, extendió su bendición especialmente a los enfermos, ancianos y privados de libertad, recordándoles que la resurrección es, ante todo, el inicio de una historia nueva donde el miedo es vencido por la esperanza.
”Que esta Pascua no sea solo una celebración, que sea una decisión. Y que Panamá entera pueda experimentar que Cristo ha resucitado y sigue resucitando en medio de su pueblo”.
El arzobispo fue enfático al señalar que vivir la Pascua exige una profunda honestidad personal, invitando a la feligresía a dejar de vivir “atrapados en el pasado” y en resentimientos que paralizan el presente.
“No tengan miedo de empezar de nuevo”, exhortó, vinculando esta liberación personal con la realidad nacional.
Para Ulloa, Panamá necesita experimentar con urgencia los efectos de la resurrección para combatir sepulcros sociales como la indiferencia, la corrupción que roba el futuro, la violencia que se infiltra en los barrios y el deporte, y la exclusión de los más vulnerables.
Según el Arzobispo de la Arquidiocésis de la ciudad de Panamá, el país necesita cristianos y ciudadanos valientes, dispuestos a vivir su fe también en la vida pública, a actuar con coherencia y a elegir el bien incluso cuando implica sacrificio. Personas que no callen frente a lo incorrecto, que no transen con la verdad ni se acostumbren a la injusticia. Porque la Pascua no es solo un anuncio: es un modo de vivir.
Solo así se reconstruye un país. Solo así se recupera la confianza. Solo así la fe deja de ser una costumbre y se convierte en una fuerza que transforma la vida.
Cristo ha resucitado, y no es un hecho del pasado: es una presencia viva que sigue actuando hoy, impulsándonos a levantarnos, a reconstruir y a no rendirnos. Quien camina con Él no queda paralizado; quien se deja transformar por Él se vuelve capaz de cambiar la historia.
”Si somos un país que se reconoce cristiano, esa identidad no puede quedarse en lo cultural. Tiene que reflejarse en la honestidad, en la responsabilidad, en el respeto, en la manera de ejercer un cargo, en la forma de servir”.
El prelado advirtió que estos sepulcros permanecen cerrados por las “piedras” del egoísmo, la impunidad y, sobre todo, por el conformismo de quienes se escudan en que “siempre se ha hecho así”, una actitud que, según sus palabras, mata toda esperanza de transformación.
Monseñor Ulloa recordó que, aunque no hay piedra que Dios no pueda mover, la acción de removerlas es una responsabilidad humana que requiere hombres y mujeres valientes dispuestos a cambiar y actuar con transparencia.
Sostuvo que la fe no es un adorno cultural, sino un criterio de vida que debe reflejarse en la responsabilidad ciudadana y en la honestidad de quienes ejercen cargos públicos.
Al cerrar su mensaje, insistió en que la resurrección se verifica en la vida concreta: cuando alguien decide hacer lo correcto, incluso cuando nadie lo ve, es allí donde Cristo comienza a resucitar verdaderamente en medio de su pueblo, transformando a Panamá desde el compromiso individual hacia un bienestar colectivo.