Santa Ana como corazón hotelero de la ciudad durante la construcción del Canal

Hotel Normandie en el edificio Herrera de la avenida Central desde la esquina de calle 17 oeste. El Edificio de la Fuerza y Luz y el Banco Nacional habían sido construidos. Véase el nombre del hotel en la azotea del edificio.
Postal coloreada del Hotel Metropole tras su remodelación. El edificio posterior fue demolido para la construcción del Edificio Heurtemate de rasgos modernistas-Art Decó.
Fachada original del Hotel Metropole sobre la plaza de Santa Ana.
Fachada original del Hotel Metropole sobre la plaza de Santa Ana.
El Hotel Normandie frente al Teatro Celicia en la Avenida Central, Santa Ana.
  • 25/07/2026 00:00

El Hotel Metropole, el Normandie y otros establecimientos de la avenida Central en Santa Ana se convirtieron en el epicentro de la vida social, empresarial y política del Istmo entre 1904 y 1914

Tras la independencia de Panamá y durante la construcción del Canal, cientos de estadounidenses se establecieron temporalmente en la ciudad de Panamá mientras se desarrollaba la infraestructura de la futura Zona del Canal. Mucho antes de la construcción del Hotel Tivoli y de los edificios gubernamentales en Ancón, numerosos ingenieros, funcionarios, empresarios y trabajadores residían en la ciudad, particularmente en el barrio de Santa Ana, que se convirtió en uno de los principales centros de actividad comercial y social de la época. Entre los principales establecimientos hoteleros y centros de reunión social de la ciudad se encontraban el Hotel Metropole, el Hotel Normandie, el Café Panazone y Hotel Central.

El Hotel Metropole

El Hotel Metropole, en la avenida Central, frente a la plaza y posterior parque de Santa Ana funcionaba en un antiguo y sencillo edificio de mampostería de planta alta y dos altos de balcón corrido con reminiscencias del pasado colonial español. En 1901 funcionaba además el Café Metropole y una sastrería administrada por J. H. Lipman: The American Parlor. La reseña de algunos eventos a principios del siglo XX como la celebración, el 5 de septiembre de 1906, del primer banquete anual de la Improved Order of Red Men, una organización fraternal fundada en Norteamérica en 1834; donde asistieron distinguidas personalidades, entre ellas Charles E. Magoon, gobernador de la Zona del Canal; el presidente de la República, Manuel Amador Guerrero; y el alcalde de la ciudad de Panamá, J. Francisco de la Ossa; demuestra el prestigio que el establecimiento había alcanzado en la época. Ese mismo año el edificio, Star&Herald destacó que «la señal más reciente de los nuevos tiempos era su letrero luminoso eléctrico, semejante a un gran faro», una muestra del proceso de modernización que experimentaba la ciudad.

El 4 de febrero de 1911, Gutberlet, Klauber & Company adquirieron el inmueble y reorganizaron el hotel en una transacción considerada de gran importancia para el mundo empresarial de la época. Albert Gutberlet había sido propietario del Hotel Normandie, mientras que Samuel C. Klauber era reconocido por su participación en el Café Panazone. Los nuevos propietarios emprendieron un ambicioso programa de modernización con el propósito de convertir al Metropole en un hotel de primera categoría, comparable con los mejores establecimientos. Aunque el edificio ya era amplio y confortable, se proyectó una remodelación integral para atender la creciente demanda de viajeros, empresarios y turistas que llegaban al Istmo en los años previos a la inauguración del Canal de Panamá. A un costado del hotel funcionaba el Metropole Theatre, donde se presentaban elegantes espectáculos y funciones nocturnas. Asimismo, contaba con una orquesta femenina que amenizaba las veladas en el Palm Garden. Hacia 1913, se anunciaba en Star & Herald como un establecimiento completamente reconstruido y actualizado, considerado uno de los hoteles más grandes y modernos de la ciudad de Panamá. Su publicidad resaltaba la calidad de su restaurante, además de amplias salas de muestras destinadas a representantes comerciales y vendedores viajeros. Fuentes históricas indican que el Hotel Metropole estuvo vinculado a varios propietarios a lo largo de sus primeros años. Entre ellos figuran F. A. Petersen y Charles Silvers, aunque existen evidencias de que el inmueble también estuvo bajo la administración o el control de la Isthmian Canal Commission alrededor de 1907. Posteriormente, en 1911, surgió un litigio relacionado con la propiedad del hotel, reflejando la intensa actividad comercial e inmobiliaria que caracterizó a la ciudad de Panamá durante los años de construcción del Canal.

El Hotel Normandie

El Hotel Normandie anunció su apertura el 30 de diciembre de 1908. Estaba ubicado en la planta baja del edificio Herrera, en los números 315-317 de la avenida Central. Su propietario era Albert Gutbertlet, y el establecimiento se promocionaba como la única casa de apartamentos de la ciudad. Además de ofrecer alojamiento, el Normandie contaba con una bolera, mesas de billar, salones de club y un bar con una selecta oferta de vinos, anunciando que todas sus instalaciones eran “de primera clase”. La programación de entretenimiento incluía presentaciones musicales de artistas como Billy Scott, de Milwaukee; Tommy Connors y Abe, de New London, Connecticut, acompañados al piano por Steve Schubert. El hotel también albergaba el Normandie Bowling Club, mientras que en su planta alta funcionaba el Canal Zone Club, uno de los principales puntos de encuentro para residentes y trabajadores del proyecto canalero en construcción. En abril de 1912, la administración anunció el alquiler para reuniones de logias y sindicatos vinculados al Canal de Panamá.

En enero de 1914, el hotel pasó a una nueva administración encabezada por W. Edgar Parker, ampliamente conocido dentro del círculo de la Panama Railroad Company. Bajo su dirección, el Normandie se promocionó como el popular cuartel general de los visitantes del Istmo y de los trabajadores del Canal, con el propósito de modernizar y actualizar sus instalaciones. Sin embargo, el Canal Zone Club Bar, administrado por la firma Ferguson & Nichols, anunció la disolución de la sociedad cuando sus propietarios decidieron trasladar sus operaciones al nuevo casino construido en el sector de Bella Vista. El establecimiento cerró sus puertas el 30 de octubre de 1914. Entre los factores que contribuyeron a su desaparición se encuentra la finalización de las obras de construcción del Canal de Panamá, acontecimiento que transformó profundamente la dinámica económica y social de la ciudad y redujo la demanda de este tipo de establecimientos.

Martina Esquivel y las «boarding house» de Santa Ana

Además de los hoteles, la ciudad contaba con boarding houses, casas de hospedaje o pensión, establecimientos que ofrecían alojamiento de larga estancia a empleados, ingenieros, comerciantes y trabajadores vinculados a la construcción del Canal de Panamá. Estas residencias constituyeron una alternativa más económica y familiar frente a los hoteles tradicionales. Una de las más reconocidas era la casa de hospedaje de Martina Esquivel de Pougher, ubicada en la esquina de la calle C y la calle 16, en el barrio de Santa Ana. El establecimiento disponía de 48 habitaciones, cuidadosamente amuebladas, limpias y bien ventiladas. Algunas ofrecían vista hacia el cerro Ancón y otras contaban con cocina y baño privados. Además, los huéspedes disponían de un amplio salón equipado con piano y pianola, así como de un servicio de comedor reconocido por su calidad. La casa de hospedaje era administrada por Martina Esquivel de Pougher y Dolores Ponce B. Martina Esquivel estaba casada con el ingeniero estadounidense George W. Pougher Coates, miembro de la Engineers Union y residente en Balboa, en la Zona del Canal. En 1914, la familia amplió sus actividades comerciales con la apertura del The Stag Bar, ubicado en el número 77 de la avenida Central, un elegante bar donde se ofrecía una amplia selección de vinos, licores, cigarros y «la cerveza más fría de toda la ciudad». Esta pensión era frecuentada tanto por panameños como por extranjeros, reflejando el ambiente cosmopolita que caracterizó a Santa Ana durante los años de construcción del Canal de Panamá. Su éxito demuestra el importante papel que desempeñaron las boarding houses en la oferta de alojamiento de la ciudad, complementando la actividad de los grandes hoteles y contribuyendo al desarrollo económico y social del barrio.