Guillermo Castro Herrera: ‘El Canal puede convertirse en un factor de conflicto con el resto del país’

Guillermo Castro Herrera es entrevistado por la periodista Mary Triny Zea
  • 07/11/2026 16:52

Desde el papel de Estados Unidos en la separación de Colombia hasta la precariedad de la educación en el país, el historiador examina las contradicciones de la República. Advierte que Panamá sigue sin resolver una de sus grandes deudas: convertir el Canal en una fuente de desarrollo para todo el territorio

La historia republicana de Panamá no puede concebirse sin la intervención de Estados Unidos en la separación de Colombia y su posterior vinculación con la construcción del Canal interoceánico, polo en el que se ha concentrado el desarrollo del país de manera excluyente.

Así lo plantea el sociólogo, historiador e investigador panameño Guillermo Castro Herrera. El intelectual, quien fue miembro de la Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Historia Ambiental, repasa la historia panameña y advierte sobre los riesgos de no integrar el Canal de Panamá a la economía interna del país, una situación que podría convertirlo en un factor de conflicto.

¿Qué papel desempeñó Estados Unidos (EEUU) en nuestra consolidación como República?

Cabe decir que la independencia de Panamá, es decir, la separación de Colombia se inscribe en un ciclo histórico que se inicia en 1898 y va a culminar justamente en 1903. Este ciclo se refiere al ingreso de EEUU como un actor de primer orden relevante en el sistema mundial. Empieza con la intervención norteamericana en la guerra de independencia de Cuba que se había iniciado en 1895.

Cuba y Puerto Rico eran las últimas colonias españolas en América y se va a traducir en una guerra de EEUU contra España que termina con la derrota española y el traspaso a la hegemonía norteamericana de todas las posesiones coloniales españolas desde Filipinas hasta Cuba.

Logrado eso, seguía habiendo el problema de que Estados Unidos, una gran nación interoceánica, situada entre dos océanos, y le era indispensable -en la lógica de su expansión- construir un canal en Centroamérica y en particular en Panamá.

Olmedo Beluche ha explorado las tramoyas de esto y, en efecto, la intervención norteamericana hizo posible la separación de Panamá de Colombia, de eso no cabe duda. Ahora, en la lógica de los tiempos, y esto hay que ubicarlo: la misma debilidad alegada por los grupos dominantes en Panamá frente a Colombia contribuyó a la creación de una circunstancia de protectorado norteamericano sobre Panamá.

¿Cómo hemos pasado de esa condición de protectorado a cuestionar la subordinación de Panamá a Estados Unidos?

Es bueno entender que ese cuestionamiento, en su origen, tuvo expresiones populares muy importantes, como la lucha contra el convenio Filós-Hines que ampliaba la presencia militar norteamericana en Panamá en 1947, pero tuvo una expresión muy importante que a mí me llama la atención que no sea más conocida: en el discurso de toma de posesión, el presidente Ernesto de la Guardia, liberal panameño, cuestiona esa condición y dice que ha llegado la hora de que Panamá dé los pasos necesarios para hacerse cargo por sí mismo de su propio destino y de sus propios recursos[...]

Tenemos que abordar la disputa que pueda haber hoy sobre la política panameña a la luz de la severa derrota que ha sufrido el Partido Republicano en las elecciones internas en EEUU, que ha sido el promotor de un escalamiento otra vez de la presencia militar y de la subordinación de Panamá a un proyecto de dominio sobre las Américas, el escudo de las Américas.

Entonces, en esos términos, yo diría que hoy en día está renaciendo esa discusión. En las escuelas del país se omite la historia de nuestros caudillos, no se menciona la dictadura y se aborda superficialmente la lucha por la defensa de la soberanía.

¿Qué consecuencias tiene esta situación?

Es un hecho lamentable que se repite y se hace cada vez más dañino. Creo que se debe a que, de alguna manera, a partir de la reforma educativa que fue derogada en 1979, la situación general de la educación en Panamá ha estado en un proceso de importante deterioro[...]

Guillermo Castro Herrera

Incluye la ausencia de pensadores panameños que han abordado problemas como este con gran claridad. Uno de ellos es Luis Pulido Ritter, con su libro Filosofía de la Nación Romántica, que fue en su momento Premio Miró. Fíjese que estoy hablando de Luis, porque no lo aborda desde lo político, sino desde la construcción de una imagen de la identidad de Panamá en la década de 1920 para dotar de un proyecto de apariencia nacional, por lo menos, al proceso de la construcción de esa joven república que todavía buscaba su camino[...] A esto habría que agregar, por supuesto, la obra de otros historiadores.

“La educación en Panamá ha estado en un proceso de importante deterioro”

¿Qué capítulo de nuestra historia necesitamos recuperar para entender el Panamá de hoy?

Lo más importante es comprender en realidad la década de 1950, que es la década en que se forja realmente la nacionalidad panameña en mi opinión, en el sentido no solo de haber pensadores con ideas y discursos, sino de la formación de un movimiento social popular, dotado de ideas y de propuestas políticas propias que madurará en la crisis de la década de 1940, la Constitución de 1946[...]Algunos miembros de esa juventud terminaron por desempeñar un papel muy importante en las décadas de 1960 y 1970, muy en particular, por ejemplo, el expresidente Jorge Illueca.

Lo interesante hoy es ver el momento que vivimos en que, si bien por un lado podemos percibir una crisis general de la vida política del país, por otra parte podemos escuchar voces nuevas y ver conductas novedosas, no solo en la política, también en la vida social y eclesiástica. Diría que estas van anunciando, otra vez, un proceso de renovación y formación nacional.

¿Qué voces resaltaría?

Ricardo Darío Herrera es una voz que me parece muy prometedora; sus análisis de política han madurado mucho y está constantemente atento al quehacer nacional. Algunos de los diputados que están asociados al movimiento Vamos -que nunca he entendido muy bien en qué consiste- también han tenido una actitud interesantísima en decir simplemente con claridad qué piensan y denunciar aquello que no comparten.

Eso ha creado un efecto increíble, han sido denostados, cuestionados, atacados y prueban que el hecho de que un grupo esté en minoría en la Asamblea Nacional no significa que esté en minoría en la sociedad. ¿Qué va a hacer de ese grupo? No tenemos una idea muy clara, pero su sola existencia prueba que hay una audiencia para esas voces. El problema ahora mismo es que no parece verse por ninguna parte una estructura de participación política organizada que recoja ese sentimiento, pero de que hay una situación de inconformidad y voces que la expresan, es un hecho que no podemos evadirlo.

¿Cómo podemos valorar nuestra identidad nacional si desconocemos buena parte de nuestra historia?

Si nosotros no alcanzamos a ver el proceso de formación de la sociedad panameña en su larga duración, en su interacción con todos los ecosistemas del istmo y en el desarrollo de sus formas de vida, no terminaremos por entender muy bien de qué estamos hablando cuando decimos Panamá.

Nuestra educación no nos permite entender la gravedad del hecho de que, hoy en día, el corredor interoceánico de Panamá reúna a más de la mitad de la población del país y produzca el 85% del producto interno bruto de Panamá. Podemos decir que estamos orgullosos del país con la economía que crece, pero el problema es que crece en ese pedazo del territorio mientras que el resto del país enfrenta problemas muy serios de desarrollo y desigualdad social.

Guillermo Castro Herrera

En su libro El agua entre dos mares, usted aborda el papel del Canal interoceánico y su cuenca hidrográfica. ¿Cuál es su mirada sobre el papel del Canal de Panamá y el proyecto del embalse de río Indio?

Nuestra nación ha culminado con éxito una primera fase de integración del Canal al país, pero esa integración está limitada fundamentalmente al corredor interoceánico, que va de la ciudad de Panamá a la ciudad de Colón, y corre a lo largo del Canal.

El gran desafío que tenemos pendiente es la integración del Canal a la economía interna del país. Este no es un problema de a dónde va el dinero del Canal, sino de que Panamá carece de puertos de cabotaje que permitan intensificar la integración económica de las regiones del interior con los puertos del Canal y que favorezcan la exportación de productos panameños. El Canal es una figura clave para el futuro de Panamá, pero si no se ve en el conjunto de Panamá, puede quedar convertido en un factor de conflicto con el resto del país.

¿Por qué sería un factor de conflicto?

Porque se contribuye a acumular el crecimiento, el desarrollo, el progreso y la migración y la pobreza[...]Estamos acostumbrados a la visión de un Canal que solo sirve para que pasen otros por él, pero no que sirva para que nosotros entremos al mundo completo[...] dábamos por supuesto que río Indio era parte del interior, y, de pronto, resulta que se convierte en un enclave del corredor interoceánico.

“Da la impresión de que el Canal devora al país, va arrebatándole recursos sin que mejore sustancialmente las condiciones de vida de los habitantes de esas regiones”.

Pero esto se hace con una sustentación política verbal de salir y explicar fundamentalmente la necesidad de agua del Canal y de las ciudades de este corredor[...]No hay una visión del papel de un polo de desarrollo en río Indio para el resto de su entorno en el interior del país; da la impresión de que el Canal devora al país, va arrebatándole recursos sin que mejore sustancialmente las condiciones de vida de los habitantes de esas regiones.

¿Está de acuerdo con la construcción del embalse en río Indio?

Es un extraordinario proyecto, pero tiene que ser objeto de un debate sobre el papel de río Indio y de su embalse, no sólo en cuanto a las necesidades del corredor interoceánico y el Canal, sino además en cuanto a las necesidades de desarrollo del entorno de río Indio al occidente, o sea, en dirección a la provincia de Coclé. Esa discusión nunca la hacemos, siempre hacemos la discusión sobre el recurso visto desde el corredor interoceánico, pero nunca sobre el recurso en un proceso de integración del país y sus regiones.