‘Señales’: la película panameña que busca prevenir la violencia contra la mujer

Katia Semacaritt, se mete en el papel de ‘Lorena’ en la película ‘Señales’.
  • 03/08/2026 00:00

Inspirada en testimonios reales y desarrollada junto a especialistas en violencia de género, la película panameña ‘Señales’ aborda las primeras manifestaciones de control, manipulación y aislamiento que preceden al femicidio. El filme se estrenará el próximo 27 de agosto en los cines del país

Cuando el director de cine José Luis Rodríguez observó en un noticiero televisivo un bloque seguido de femicidios, supo que tenía que actuar para cambiar esta realidad. De esa observación de la realidad, surgió la película ‘Señales’ que se verá en los cines el próximo 27 de agosto. Su propósito es cambiar la conversación en torno a llevar la conversación de la violencia contra la mujer en los primeros lugares de atención de la opinión pública.

Más que una cinta, ‘Señales’ se concibe como una herramienta de concienciación social. La trama sigue a Lorena, una mujer de 34 años que inicia una relación de pareja en la que, poco a poco, el ambiente se transforma en hostil ya que se caracteriza por el control, la manipulación y la violencia psicológica, evidenciando como estas conductas pueden escalar hasta poner en peligro la vida de la persona.

La película cuenta con un elenco integrado por Katia Semacaritt, quien interpreta a la protagonista Lorena; Julio Chamorro, Enithzabel Castrellón, Carlota Allen, Laurie Muñoz, Odette Versailles, Diana Abouganem y Syddia Ospina entre otros; mientras que el guion de Dorlisse Díaz Vergara, cuya sensibilidad y rigurosidad fueron fundamentales para construir una historia inspirada en hechos reales y profundamente conectada con la realidad de miles de mujeres.

En conversación con La Estrella de Panamá, Rodríguez aseguró que su voluntad fue ayudar desde su posición en el ámbito audiovisual. Si bien al principio no sabía lo que tenía que hacer, lo que sí tenía claro era que quería hacer algo para contribuir ya que tenía la intención de poner este tema entre las principales preocupaciones de la sociedad.

“Creo que esa sensibilidad viene también de mi experiencia en los medios de comunicación. Trabajé muchos años, no solo en entretenimiento, sino también en noticias, y eso te conecta directamente con las problemáticas de la comunidad. Aunque después me dediqué a la ficción, los documentales y otros proyectos audiovisuales, esa dimensión social siempre se quedó conmigo”, explicó.

Más adelante se reunió con especialistas en violencia de género y organizaciones como Fundagénero y la abogada Gilma de León, comenzando así un proceso de investigación que incluyó la lectura de estudios, estadísticas y testimonios.

Durante ese proceso descubrió algo que se repetía constantemente: tanto las víctimas sobrevivientes de intentos de femicidio como sus círculos cercanos reconocían no haber visto las señales a tiempo. “Cuando escuché esa palabra una y otra vez, entendí que ahí estaba el corazón de la película. En ese momento supe que el proyecto se llamaría ‘Señales’ y que la historia hablaría precisamente de esas advertencias que aparecen antes de que ocurra un acto de femicidio”, agregó.

Esas señales a las que hace referencia Rodríguez son aquellas cosas a las que inicialmente no se presta atención pero que son los primeros indicativos de que algo anda mal en una relación de pareja.

“Muchas veces el agresor inicia el proceso generando una conexión emocional muy fuerte. Escucha, comprende y adapta su discurso a las necesidades afectivas de la víctima. Una vez creada esa dependencia emocional, comienza el aislamiento progresivo de familiares, amigos y otros círculos de apoyo. Después aparecen la violencia verbal y psicológica, cuyo objetivo es debilitar la autoestima de la víctima. Si algo cambió en mí durante estos años fue precisamente la capacidad de identificar esas etapas previas y entender con mucha más claridad cómo se desarrolla el proceso de violencia”, manifestó el cineasta.

Durante el proceso de financiación de la película se encontró con muchas personas que si bien le decían que la iniciativa era maravillosa y necesaria, manifestaban el temor a apoyarla económicamente. Allí entendió que todavía existe temor a abordar estas problemáticas. Lejos de desanimarme, eso me dio más razones para seguir adelante.

Parte de ese temor se debe a las construcciones sociales que se abordaron a lo largo de las décadas y que perpetúan el ciclo de violencia así como el manto social sobre los temas que deben ser abordados con urgencia como lo es la violencia contra la mujer.

“Desde pequeños escuchamos frases como: “Los hombres no lloran”, “los hombres no expresan sus emociones” o “debes comportarte de determinada manera”. Muchas veces terminamos reprimiendo aspectos esenciales de nuestra identidad para encajar. El problema es que todo aquello que se reprime termina acumulándose. Si no existe un espacio para procesarlo, tarde o temprano explota en forma de frustración, rabia o violencia. Por eso considero que los procesos de transformación colectiva son muy similares a los procesos de transformación individual. Para sanar, primero hay que hablar de aquello que duele”, ahondó.

Además de ser una película con profundo sentido social, pone en valor las potencialidades de Panamá como fábrica de historias cinematográficas al contar con un elenco nacional y ser filmada por el estudio VIVO Films en distintas locaciones como El Cangrejo, la Ciudad de las Artes, Panamá Pacífico y el Instituto Técnico Superior Especializado, escenarios que aportan autenticidad a la historia y reflejan distintos espacios cotidianos de la capital.