‘De Regreso a Panamá’ rescata la memoria del arte panameño con obras del MAC y la OEA

La exposición es una propuesta desarrollada por el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá, el Ministerio de Cultura y el Museo de Arte de las Américas de la OEA. Roberto Barrios | La Estrella de Panamá
  • 10/07/2026 17:11

La exposición, abierta hasta el 10 de noviembre en Ciudad de las Artes, reúne obras del MAC Panamá y del Museo de Arte de las Américas de la OEA para crear un diálogo entre maestros históricos y artistas contemporáneos, resaltando la identidad y la proyección internacional del arte panameño

La historia del arte panameño no se cuenta de forma lineal en ‘De Regreso a Panamá’. La exposición, que podrá visitarse hasta el 10 de noviembre en el lobby del Edificio Margot Fonteyn de Ciudad de las Artes, construye un diálogo entre generaciones de artistas panameños para demostrar cómo la memoria, la identidad y la creación contemporánea se entrelazan.

Obras de referentes como Julio Zachrisson, Coqui Calderón, Guillermo Trujillo, Trixie Briceño y Alfredo Sinclair conviven con las de creadores actuales como Giana de Dier, Cisco Merel, Enea Lebrún, Rachelle Mozman y Alfredo Martiz, ofreciendo un recorrido que conecta el pasado con el presente del arte panameño.

La iniciativa – de la que forman parte tanto el Ministerio de Cultura, como el Museo de Arte de las Américas de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (MAC Panamá) – se realizó en coincidencia con la celebración del bicentenario del Congreso Anfictiónico y constituye un diálogo artístico entre aquellas obras que son parte de la colección del MAC Panamá y otras que, después de mucho tiempo, regresan a casa para que sean apreciadas por el público en general.

La idea surgió de un encuentro que sostuvieron tanto la ministra de Cultura Maruja Herrera y la secretaria general adjunta de la OEA, Laura Gil. De este modo, cerca de 30 obras de la colección del Museo de Arte de las Américas fueron traídas a Panamá para hacer compañía a la selección de obras originarias de la colección del MAC Panamá.

El curador jefe del MAC Panamá, Juan Canela, quien participó por parte del museo junto con la asistente curatorial Andrea Balart en la puesta en marcha de la muestra artística, explicó que las obras dialogan de una forma muy interesante entre sí.

“El proceso de curaduría consistió en revisar qué obras tenía el Museo de Arte de las Américas y cuáles teníamos nosotros, identificar qué artistas coincidían en ambas colecciones y analizar cómo podían dialogar entre sí. A partir de ahí fueron apareciendo distintos ejes. Algunas obras se relacionaban desde la abstracción; otras abordaban temas políticos o identitarios. Poco a poco fuimos construyendo ese tejido narrativo de la exposición. No había un tema único o central. Lo que buscábamos era abarcar la mayor cantidad posible de perspectivas para mostrar cómo los artistas panameños han observado el mundo y desarrollado su producción artística durante las últimas décadas”, explicó Canela a este diario.

Un ejemplo claro sobre ese diálogo entre obras es la primera obra que ingresó a la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá: ‘Elegía al sol’, de Guillermo Trujillo. Es una pintura de predominio rojo. De forma casual, el Museo de Arte de las Américas de la OEA posee otra obra de Trujillo de la misma época, prácticamente del mismo tamaño, pero en tonos azules. Cuando ambas se exhiben juntas, son capaces de establecer un diálogo visual significativo entre ellas.

La exposición se inauguró el pasado 27 de junio en la Ciudad de las Artes.

“A partir de ahí puedes relacionarlas con obras de Julio Zachrisson, porque Trujillo trabaja mucho elementos de la identidad panameña, los mitos y la cultura popular. Ese mismo interés aparece también en Zachrisson, aunque desde otra perspectiva. Después surgen conexiones con artistas como Alberto Dutary, donde aparecen reflexiones sobre el cuerpo o cuestiones políticas, y eso permite incorporar obras más contemporáneas, por ejemplo de Giana De Dier o de José Castrellón, cuyo tríptico ‘Palo enceba’o’ aborda los acontecimientos del 9 de Enero a partir de imágenes profundamente identitarias. Los diálogos en una exposición pueden construirse tanto desde aspectos estéticos como desde el contenido de las obras. Lo importante es comprender cómo esas piezas pueden convivir dentro del espacio expositivo para construir una narrativa coherente”, profundizó el curador jefe del MAC Panamá.

El impacto regional del arte panameño

Canela además dimensionó el impacto que tuvo el arte panameño a lo largo de las décadas. Un aspecto que este proyecto artístico busca poner de manifiesto.

“Lo que este proyecto pone de manifiesto es la enorme importancia que tuvieron esos maestros para que una institución como el Museo de Arte de las Américas, que trabajaba con artistas de toda América Latina, decidiera invitarlos a exponer y adquirir sus obras. Eso demuestra que, en aquel momento, desde el exterior se estaba prestando mucha atención a lo que ocurría en Panamá”, recordó Canela.

La también curadora de esta exposición y directora del Museo de Arte de las Américas de la OEA, Adriana Ospina, resaltó en entrevista con La Estrella de Panamá que, a mediados del siglo XX, el museo era una plataforma fundamental para que los artistas latinoamericanos y caribeños pudieran proyectar sus carreras en la escena internacional. De este modo, artistas panameños como Trixie Briceño y Alfredo Sinclair se pudieron unir a sus colegas como el colombiano Fernando Botero y el ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.

“Cuando hablamos de arte latinoamericano también debemos reconocer que cada país posee su propia identidad y su propio lenguaje, construidos a partir de sus contextos históricos, sociales y culturales. En la exposición, se puede observar cómo el arte panameño tiene una personalidad y una impronta propias dentro del panorama regional”, comentó.

Las obras crean un diálogo entre sí.
Un museo que une arte con divulgación

Ospina agregó que la OEA fue un organismo pionero en el concepto de la diplomacia cultural, un vehículo para que los países estrechen vínculos mediante las artes.

“Ese ha sido nuestro trabajo incluso antes de la creación del museo. Aunque el Museo de Arte de las Américas nació en 1975, la OEA ya promovía artistas desde la década de 1930. En los años cuarenta ya existía un programa de exposiciones en Washington y, en 1938, se creó la colección permanente. Desde entonces, la OEA ha sido un centro muy importante para la promoción de los artistas del hemisferio (...) El arte nos permite abordar y presentar temas que muchas veces son muy difíciles de expresar únicamente con palabras. El arte es un puente, un espacio de intercambio y de encuentro”, destacó la directora del Museo de Arte de las Américas de la OEA.

La colección permanente del Museo de Arte de las Américas supera las 2,000 obras, mientras que, por otro lado, la institución desarrolla un programa permanente de exposiciones que aborda diversas temáticas que se adhieren a los pilares de la OEA: democracia, derechos humanos, desarrollo y seguridad.