Etnicidad, estereotipo y criminalidad
- 09/08/2026 00:00
Exponer la relación entre etnicidad, estereotipo y criminalidad implica el reconocimiento de la diversidad étnica existente en el país, el tratamiento diferenciado que existe y se expresa desde las esferas policiales y judiciales, incluyendo el aparato de investigación criminológica
Conceptualizaciones. En la relación entre los conceptos “etnicidad”, “estereotipo” y “criminalidad”, es importante determinar el alcance de cada uno de los conceptos. La etnicidad es ante todo una forma de autoidentificación, de uno con lo que uno mismo y otros entienden que es su grupo étnico o interracial. Denota una relación o sentimiento de pertenencia. En cuanto al término de identificación, etnia y etnicidad son conceptos clasificatorios.
Los pensadores esencialistas consideran la etnicidad una cualidad primordial que existe de forma natural, desde siempre, una de las cualidades dadas de la existencia humana. El concepto alude, en general, a dos dimensiones un conjunto compartido de características culturales y sociales, lengua, fe, residencia, etc. Ay un sentido compartido de identidad y tradición.
Por su parte, el concepto estereotipo evoca prejuicios y discriminación. Una definición con sentido común apunta “un conjunto de creencias compartidas sobre las características personales, generalmente rasgo de personalidad, pero también los comportamientos propios de un grupo de persona” (Bourhis, Richard Y. 1996). Sobre el origen del concepto Walter Lippmann (1922) es sin duda el inventor de la noción de estereotipo en su acepción socio- psicológica. Lippmann hace una referencia a la rigidez de nuestras creencias, en particular aquellas que se refieren a grupos sociales.
Walter Lippman (desde la Psicología Social), denomina los estereotipos como imágenes mentales y la caracteriza como un tipo de pseudo-ambiente que media entre nosotros y la realidad, influyendo en nuestra percepción de ésta, “nos hablan del mundo antes de verlo...”. En la mayoría de los casos no es que veamos primero, sino que definimos primero y luego vemos. Incluye en los estereotipos tanto factores externos que corresponden a características del grupo descrito, como internos que son motivaciones, incentivos y hábitos del grupo que mantiene el estereotipo.
Así, los estereotipos reflejan al mismo tiempo, el carácter del grupo descrito y proyectivamente el que lo describe. Son elementos constitutivos de las relaciones sociales y en el caso particular de grupos subordinados, pueden llegar a adquirir un carácter estigmatizante que impide que las personas sean concebidas fuera de los límites que estos imponen.
Por su parte, criminalidad nos refiere al conjunto de las violaciones a la ley penal cometidas durante un período de referencia (por lo común un año) en determinado país. Se distingue la criminalidad legal (conjunto de las infracciones sancionadas por las jurisdicciones penales); la criminalidad aparente (conjunto de los hechos que parecen constituir una infracción llegada al conocimiento de las autoridades públicas); la criminalidad real (conjunto de las infracciones cometidas que incluyen, para una evaluación, las que permanecen desconocidas).
Establecer una relación entre la etnicidad, estereotipo y criminalidad implica un análisis más allá de la propuesta conceptuales. En el caso particular de las poblaciones afrodescendientes o afropanameñas ¿Cuál es la relación de esta con la criminalidad?
La no existencia de fuentes estadísticas y estudios cualitativos, tomamos como referencias un conglomerado de fuentes que nos refieren al comportamiento de estas variables. Para hombres, la actualización más sólida es 2019. La tasa de encarcelamiento de hombres negros fue de 2.881 por 100.000 en 2019 (Robey et al., 2023). Para hombres hispanos, el descenso entre 1999 y 2019 fue de 26% (Robey et al., 2023).
Entre mujeres, la desigualdad racial también persiste, pero se redujo mucho más que entre hombres. La tasa de encarcelamiento de mujeres negras cayó de 300 a 104 por 100.000 entre 1999 y 2019, mientras la de mujeres blancas subió de 34 a 58 (Robey et al., 2023). En concreto, en el 2019 los hombres negros seguían encarcelados a tasas muy superiores a las de los hombres blancos; y entre mujeres la brecha negra/blanco se estrechó de forma marcada (Robey et al., 2023).
El riesgo de por vida de encarcelamiento en 2016 fue 16,2% para hombres negros, 13,0% para hispanos y 5,9% para blancos (Roehrkasse & Wildeman, 2022). Para la cohorte nacida en 2001, la estimación para hombres negros bajó a menos de 1 en 5, no 1 en 3 (Robey et al., 2023). La disparidad negra /blanco entre mujeres cayó de 8,8:1 a 1,8:1 entre 1999 y 2019 (Robey et al., 2023). Entre 2000 y 2018, la tasa de encarcelamiento de mujeres negras bajó de 200 a 100 por 100.000 (Myers et al., 2021). Desde 2005, la tasa de mujeres hispanas fue menor que la de mujeres blancas (Myers et al., 2021).
Frente a la criminalidad, es recurrente la búsqueda posible responsables; es así como las instituciones policiales y de investigación criminal parte de premisas cargadas de estereotipos hacia determinados grupos étnicos. Es conocido que desde una lectura ¨fenotípicas” las cárceles de nuestro país hasta mayo de 2026 con 24,130 personas privadas de libertad, puede que una proporción considerable sean afrodescendientes.
Ahora, la cárcel no sustenta una condición étnica relacionada con la criminalidad. Por el contrario, es importante darle un viraje a la lectura de la realidad, y apuntar a criterios operativos de las instituciones de orden y control social, así como su formulación de las respuestas de la cara a las expresiones de criminalidad.
No basta la pertenencia a un grupo étnico para ser estereotipados. En consultas realizadas para el Plan de Nacional de Prevención de las Violencias relacionadas con los Jóvenes (PNUD. 2018) en la provincia de Colón, expresaron “ser joven y ser negro en Colón es una causal para que la policía te pida cédula”.
Bajo este contexto, y aproximándonos a la realidad de las poblaciones Afropanameña y sus expresiones culturales, así como sus valores en determinados contextos urbanos, tienen una carga generada desde las construcciones institucionales sustentada en imagen, idea o modelo generalmente asociado a las poblaciones afrodescendiente: “criminalizando las expresiones étnicas”.
De esta manera, se interviene y se establecen mecanismos de control de la criminalidad “bajo supuestos” inmediatos que, sin rigor ni profundidad, aspectos superficiales de una persona, como la apariencia, el nivel de ingresos. En concreto se estereotipa la pertenencia a la etnia negra, en el peor de los casos se criminaliza las expresiones étnicas.
Exponer la relación entre etnicidad, estereotipo y criminalidad implica el reconocimiento de la diversidad étnica existente en el país, el tratamiento diferenciado que existe y se expresa desde las esferas policiales y judiciales, incluyendo el aparato de investigación criminológica. Los elementos antes descritos van más que una relación de conceptos, y requieren de evidencias que nos sustenten la participación o la cuota de la población afro e indígena en materia de delitos o hechos criminales cometidos.
La transversalización de los registros administrativos institucionales (policiales, judiciales y penitenciarios con la perspectiva étnica, es una acción de importancia. De esta manera, conoceremos algunos indicadores como: la población afro e indígena privada de libertad, además de las condiciones de estas. Otro, ¿Qué tipo de delitos tienen mayor participación los afros y los indígenas o de la criminalidad total? ¿Cuál es la cuota de participación de ambos grupos étnicos, según el tipo de delito?, entre otros datos.
Lo anterior, representan una apuesta académica a esclarecer y profundizar la masificación carcelaria; además un desafío institucional y desde la sociedad civil como garantías de derechos humanos. Por otro lado, el avance en esa línea de investigación supone una riqueza para una sociedad que transita en una búsqueda permanente de su identidad.
El autor es Sociólogo. Docente Universitario