Félix Barrios, el amigo y maestro que marcó a los caricaturistas panameños
- 13/10/2026 19:04
La caricatura política, la música típica y la amistad marcaron la trayectoria de Félix Barrios, un artista que inspiró a varias generaciones y defendió el valor de la plumilla como contrapeso del poder
El legado que dejó el caricaturista Félix Barrios es el de una vida dedicada a contar la historia política y social de un país de la mano del humor y el análisis agudo de la realidad que acompañaba a toda una sociedad. Si se trataba de molestar a la dictadura o señalar los excesos y las imprudencias de la clase política en el día a día, Barrios se dedicaba a cumplir esa tarea con sus instrumentos: su plumilla y su agudeza al analizar lo que sucedía a su alrededor, como cronista gráfico de una nación. Barrios falleció ayer a los 62 años dejando tras de sí un legado profesional y personal del que destacan su talento pero, sobre todo, su compañerismo y su don de gente.
Su andadura como caricaturista comenzó a los 18 años de edad cuando se unió a la redacción del diario La Estrella de Panamá iniciando así una carrera de más de 40 años. Una publicación realizada por este diario en mayo de 2012 reconoció su capacidad de ‘transformar en risa la corrupción, la desigualdad, el olvido al que fueron confinados muchos panameños’.
Tal vez una de sus caricaturas más legendarias fue la de ‘Esta piña se acabó’, una sátira contra el exdictador Manuel Antonio Noriega que hizo énfasis en su ‘cara de piña’, siendo esta una caricatura que se convirtió en un símbolo de resistencia. “Todo el mundo la tenía escondida”, recordó Barrios durante una entrevista con La Estrella de Panamá, en el 2025. Barrios relató entre risas que llamaron al director del diario donde trabajaba para preguntar si él era el responsable de esa caricatura. “Yo le decía que cualquier día me podían encontrar en una zanja”, relató en aquel entonces.
Ahí, su jefe optó por protegerle alegando que el dibujo en cuestión no era suyo.
Esa caricatura terminó estampada en las camisetas durante la invasión estadounidense, dimensionando así un impacto que tuvo su crítica al autoritarismo.
Precisamente, ese sentido crítico no lo dejó de tener cuando le tocó retratar a las acciones y los personajes de los sucesivos gobiernos de la era democrática postinvasión. Si bien hay políticos que entienden las críticas mordaces como una afrenta, Barrios reconoció en una entrevista que le han llamado tanto presidentes y ministros de Estado, que le decían que gracias a una caricatura suya se dieron cuenta de que estaban haciendo algo mal en su gestión.
“Nosotros muchas veces reflejamos lo que está mal: la corrupción, el mal manejo de los fondos públicos. Eso molesta. Pero es nuestra función. (...) No le gustamos a todo el mundo, pero el 90% de la gente ve la caricatura para saber qué está pasando. No necesitan leer. Con verla, ya saben”, explicó quien consideró al caricaturista Fernando Peña Morán como un hermano de vida. Su visión de la realidad no solo le ganó el aprecio de lectores y compañeros de profesión, sino que le valió ser ganador en cuatro ocasiones de los galardones que otorga la Fundación Fórum de Periodistas por las Libertades de Expresión e Información, que también premian a las mejores caricaturas del país.
Por otro lado, en 2024, la Universidad de Panamá le otorgó un reconocimiento por su excelencia profesional. También se ganó un galardón en el concurso ‘La Tirolesa’, organizado por el Fondo de las Naciones Unidas por la Infancia y el Centro Latinoamericano de Periodismo. Además organizó eventos que se quedan en el subconsciente de quienes los visitaron.
Por ejemplo, en mayo de 2016 inauguró una exposición de caricaturas en honor a Roberto Gómez Bolaños, conocido por sus célebres papeles de ‘Chespirito’ y ‘El Chavo del 8’. En su inauguración, estuvo presente la actriz mexicana Florinda Meza, popularmente conocida como ‘Doña Florinda’.
La Estrella de Panamá conversó con tres caricaturistas del país (Víctor Ramos, Delmiro Quiroga y Hilde Sucre), quienes convivieron con Barrios y relataron a este diario no solo anécdotas de la profesión, sino vivencias compartidas con alguien que más que un colega, es recordado como un amigo que permanecerá para siempre en sus memorias y corazones. Víctor Ramos, caricaturista de este diario, recordó a Barrios como un apasionado de la caricatura, además de jovial con los demás y creativo con su trabajo.
“Era muy hablador, un gran compañero y una persona con la que compartí muchas aventuras”, agregó.
Muchas de esas aventuras era la creación de iniciativas dedicadas a conmemorar el Día del Caricaturista como la fundación, junto con otros caricaturistas del país, del conocido como ‘Cartel del Lápiz’, que buscaba poner en valor la labor del caricaturista panameño.
“Félix podía contarte diez chistes de un solo golpe: Él consideraba que sus personajes, como el gallote ‘Noneco’, eran como sus hijos. No se podía hablar mal de esos dibujos, porque para él tenían existencia propia en el tiempo y el espacio. Disfrutaba muchísimo lo que hacía y le encantaba compartir sus experiencias en el ámbito de la caricatura. La noticia de su fallecimiento ha sido muy triste para todos los caricaturistas que lo conocimos”, manifestó el caricaturista también conocido como Vic. El lado artístico del también conocido como ‘genio de Potuga’ se demostró también con sus dotes en la composición de música típica.
Trabajó durante casi 20 años con Ulpiano Vergara y sus Distinguidos, organizando sus presentaciones en todo el país. También regentó el toldo ‘El Rugido’, ubicado en Balboa, donde tuvieron lugar los mejores bailes típicos. Canciones suyas como ‘La Ajena’, ‘Ingratitudes’, ‘Olvídame’, ‘Tierno Amor’ y ‘Te Extraño’, interpretados por Ulpiano Vergara y Balbino Gómez. Una de sus composiciones más populares fue la de ‘El Pajarito’.
El caricaturista de El Siglo Delmiro Quiroga recuerda con hilaridad cómo esa composición alcanzó su popularidad. “Él compuso una pieza llamada El Pajarito, que grabó con un músico típico muy conocido, cuyo nombre ahora mismo no recuerdo.
Cuando salió esa música, Félix se dedicó a enviársela a todo el mundo para que la escuchara. Había que escucharla completa. Era así: ‘Escucha El Pajarito, escucha El Pajarito’. La conclusión del cuento fue que un día, estando solo en su casa, puso la canción a todo volumen en su barriada. Eso le costó una pelea con un vecino, porque terminaron enfrentándose por culpa de El Pajarito. Esa historia me causó muchísima gracia. Ese pájaro voló alto, pero también repartió puños. Esa anécdota me hace reír y, cada vez que escucho la canción, recuerdo a Félix”, dijo.