Griselda la periodista
- 24/10/2026 16:51
En su ensayo ‘Género comunicación y sociedad’, publicado en 2000, concluye que la mujer en los medios de comunicación es mal remunerada y además no alcanza posiciones de poder dentro de las organizaciones periodísticas.
Durante su extensa carrera, Griselda López (1938-2026) fue ejemplo y guía para colegas y estudiantes de la carrera de periodismo. Un tributo a su vida y trayectoria
Desde que tenía 4 años quiso ser periodista. La gran curiosidad que tenía esta niña fue bien alimentada por su padre, con quien compartía lecturas y comentarios. En La Estrella de Panamá Griselda López leía a un columnista que le entusiasmaba mucho. Su nombre: Gil Blas Tejeira. En una entrevista para el libro Nosotras que contamos, Iniciadoras de periodismo en Panamá, Griselda cuenta cómo al enterarse de que Tejeira asistiría al festival de la Mejorana, le dijo a su padre que quería conocerlo.
Ese encuentro establecería a Gil Blas Tejeira como una gran inspiración para la niña. El tiempo transcurrió y luego de graduarse de secundaria en la Normal de Santiago, tendría que establecerse en la ciudad de Panamá para acceder a una educación universitaria. Entró en la escuela de Español. Le encantaba leer y escribir. Pero en aquel momento no había una escuela de periodismo.
En una entrevista realizada por una de sus alumnas para la Universidad de Panamá expresaría “Pienso que, con el periodismo, se puede enfocar y expresar los problemas de las personas, se describen las cosas que suceden. Creo que el periodismo y la literatura van de la mano”.
Pocos años después, se anunciaría la apertura de la Escuela de Periodismo con Gil Blas Tejeira como director. No dudó ni un minuto hacer el cambio de escuela. Su entusiasmo rindió frutos. Formada por quienes ella consideró profesores extraordinarios y destacados periodistas, fue egresada de la primera promoción, además, con el primer puesto de honor.
Griselda entró al campo profesional en el diario Crítica, como reportera. Allí, era la única mujer. Recuerda que hace poco en el Panamá América había entrado Mélida Sepúlveda. Eran tiempos en que la participación de la mujer en una sala de redacción era todavía un tabú. Reinaba el pensamiento de que “están para las páginas sociales o de cocina...” Era muy difícil tanto dentro de la sala de redacción como fuera, hacerse de un espacio y demostrar que existía igual capacidad. Los prejuicios estaban en todos lados y vivimos en un Panamá, en una Latinoamérica muy machista, más en aquel momento.
Recuerda Griselda que por no publicar la foto de una mujer víctima de asesinato la despidieron, pero a la semana fue recontratada. La cosa cambió un poco, recuerda. Y es que las guerras no se ganan en un día... hay que luchar batalla por batalla.
El periodismo ha sido un campo en el que a las mujeres les costó entrar. Los primeros años de ejercicio profesional para Griselda representaron convertirse en la novedad, por una parte, y por otra, ser asediada.
“Me tocó muchas veces ser la única mujer en lugares de trabajo donde los hombres creían que te podían levantar. Las pocas mujeres que trabajábamos en los medios a menudo éramos mal vistas”. Dijo para la publicación.
Pero Griselda tenía muy claro que como persona y como profesional tenía que hacer lo que correspondiera. A veces, trabajar muchas horas, lo que llega a erosionar las relaciones de pareja.
Aunque mucha agua ha corrido bajo el puente, no se puede decir que las lucha está ganada. Griselda se considera feminista, “porque es una realidad que a las mujeres nos cuesta poder hacer las cosas”. Esa realidad se mantiene. Y a lo largo de su carrera profesional no se ha cansado de señalarlo.
En su ensayo Género comunicación y sociedad, publicado en 2000, concluye que la mujer en los medios de comunicación es mal remunerada y además no alcanza posiciones de poder dentro de las organizaciones periodísticas, aun siendo las más preparadas. Para la revista Ellas, Griselda explicaría que esto “se debe a barreras tanto internas como externas. La situación de las mujeres en el contexto laboral no es igual a la de los hombres. Lo podemos comprobar en la dificultad que muchas tienen para desarrollar una carrera profesional que les dé paso a ocupar puestos de responsabilidad de manera análoga a sus compañeros. Muchas se quedan estancadas en puestos muy por debajo de su capacidad”.
En el caso concreto de la facultad de Comunicación de la Universidad de Panamá, en la cual aproximadamente dos de tres estudiantes son mujeres, la realidad muestra que los puestos de responsabilidad son en mayoría para los varones. Sin embargo, pondera que es positivo que las mujeres tengan oportunidades de estudiar. Aunque en el campo laboral, la competitividad se logre por trabajar hasta el agotamiento.
Griselda se agitó en la labor periodística en los diarios Crítica, como reportera, columnista y jefa de redacción. Más adelante, trabajó en periódicos como el Matutino y el diario La Hora. En el Matutino mantuvo por muchos años una columna. Más recientemente escribió en La Estrella de Panamá.
Al darse el golpe de estado en 1968, su esposo, José Iván Romero conocido bajo el seudónimo Ramón Oviero fue exilado a México con un grupo de opositores. Ella lo acompañó por un tiempo, pero no dejó de trabajar. Aprovechó para tomar cursos de producción de televisión, radio y cine educativo en el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa (ILCE) y en el Columbia College Panamericano. Desde México siguió escribiendo y publicando en Panamá.
A su regreso a Panamá se incorporó a la Universidad de Panamá como profesora y fue nombrada directora de TVU canal 6, circuito cerrado de televisión que luego se fusionó con un estudio de producción que tenía el Ministerio de Educación, que se llamaba Radio y Televisión Educativa. Esta fusión dio forma a Canal Once Televisión Educativa y Cultural, proyecto del cual pasó a ser la primera directora, cargo que mantuvo hasta 1981.
“Mucha gente veía el canal como un instrumento político, pero para nosotros era importante defender el componente educativo. Los diez años que trabajé como directora de Canal 11 fueron una lucha dura para que no se destruyera” dijo para el libro Nosotras que contamos.
En una entrevista para La Estrella de Panamá Griselda aseguraría que su mayor satisfacción es que “a pesar de diversos gobiernos y dificultades el Canal 11 continúa, y espero siga elevando el nivel cultural de nuestro pueblo, que era uno de nuestros lemas iniciales”.
En la Universidad de Panamá, considerada su segunda casa, la periodista continuó hasta jubilarse su trabajo como docente, acumulando una trayectoria de más de 45 años en los que llegó a ocupar el cargo de decana de la facultad de Comunicación Social y directora de la escuela de Periodismo. También dictó cursos y seminarios para otras universidades e instituciones. Se estima que el “101%” de los periodistas panameños fueron formados por ella. En cifras más exactas, más de un millar de periodistas han pasado por sus aulas. Son muchos, somos muchos y me incluyo, quienes hemos recibido de su parte instrucción, conocimiento y recomendaciones. Aun muchos años después de salir de las aulas de clases.
En una entrevista para La Estrella de Panamá dijo “Me siento orgullosa al ver que mis estudiantes están en las salas de redacción, instituciones públicas, radio y televisión”. Pero la ex catedrática es también muy crítica de la calidad de los productos periodísticos que ofrecen los medios.
Para La Decana, la profesora aseguró en una entrevista que “en la Escuela de Periodismo les enseñamos a los estudiantes cuál es el deber ser del periodismo y cómo debe ser su compromiso con la sociedad. Se les enseña que es el vocero. Lamentablemente, en esta profesión el ego no lo puedes eliminar, hay periodistas que tienen un ego muy grande. Especialmente en la televisión. El ego del periodista es muy difícil de suavizar. En el periodismo escrito, en las columnas, se nota muchísimo, con el tema de ‘yo soy, yo hice’”.
Como docente, está segura de lo que aporta la academia, pero es muy consciente de que con el paso del tiempo la calidad de los egresados de hoy no es la misma. Es muy crítica de las fallas en los profesionales de hoy y también la de los medios de comunicación.
Para una entrevista en el portal de la UP, declaró que “no hemos avanzado mucho, aún tenemos lagunas que debemos derruir, considero que aún con escuelas, universidades, debemos mejorar la manera de expresarnos, decir la verdad sin que el periodismo sea publicidad. En cosas como estas debemos mejorar”.
Para el proyecto Rostros que sueñan la ciudad, a la pregunta ¿Cuál es su diagnóstico sobre el ejercicio periodístico en la capital?, sin empachos respondió:
“Francamente, creo que estamos en retroceso. Cada día hay más periodistas, pero menos cultos. El periodismo panameño emergió de un grupo de gente con cultura, escritores, lectores, de pensamiento crítico y análisis. Hubo esa tendencia. Aunque los medios siempre estuvieron en manos de intereses económicos, de todas maneras, había un periodismo más reflexivo. Pienso que ahora se está haciendo un periodismo demasiado superficial y del día. No un hay análisis de la situación y se pone lo primero que se les ocurre, sin contextualizar”.
Para el portal UP informa, señaló que “la profesión ha tenido un retroceso, debido a que la visión empresarial está marcando la pauta, les interesa más la búsqueda del sensacionalismo, y del espectáculo”. Además, expresó la importancia de readecuar los planes de estudios a las nuevas tecnologías de comunicación que exige la sociedad actual.
Para quienes empezamos redactando nuestras noticias en una máquina de escribir, con papel cuartilla y quemándonos los dedos con cera caliente a la hora de amar los layouts, la forma de trabajar, al día de hoy ha dado un salto cuántico. Los cambios han sido exponenciales. No obstante, el fondo de nuestro oficio es el mismo.
Hoy, más que nunca, el periodismo es necesario para mantener los balances entre los poderes y la sociedad. Y hoy, más que nunca, para subsistir entre un mar de noticias falsas e información poco relevante, es una obligación ofrecer un producto de la mejor calidad, que enganche al público pero que también le haga reflexionar sobre los acontecimientos y le ayude a tomar las mejores decisiones. Y eso Griselda lo tiene muy claro.
“El periodismo escrito no va a desaparecer”, dijo para el portal de la Universidad de Panamá. “El problema que existe hoy son las noticias falsas, que a través de estos medios pueden publicar, la famosa democracia de usar estas tecnologías que no son malas, pero sí distorsionan, ya que todos creen que pueden informar y no es así”.
Utilizo nuevamente la frase “hoy más que nunca”. Hoy más que nunca el periodista requiere de maestros que sean referentes en su caminar. Profesionales consecuentes con sus principios, conscientes de que a diario habrá que enfrentarse a nuevos escenarios y nuevos aprendizajes, lo suficientemente humildes y seguros de sí como para saber que nadie lo sabe todo, críticos del sistema y de su propio actuar. Con la certeza de quien se sabe nacido para este oficio. Dispuestos siempre al trabajo. Y todo esto lo hemos visto en la trayectoria de esta profesional.
Griselda recibió en 2017, por parte del Fórum de Periodistas de Panamá el premio Trayectoria Periodística y en 2019, el Premio Excelencia que otorga la Facultad de Comunicación social de la UP, por su trayectoria periodística y como docente. En la entrega de este último dijo ante el público: “Trayectoria quiere decir camino recorrido, y qué mejor recorrido que haber transitado más de 50 años rodeada de jóvenes a quienes vi formarse, superarse y superarme. Recorrido en el que conté con el apoyo de una familia, que me señaló el compromiso que debía cumplir dentro de la sociedad”.
Gracias, profesora; gracias, colega; gracias Griselda por tanto tiempo y experiencias compartidas. Feliz cumpleaños, y que los años que vienen sean tan fructíferos como los que ya han pasado.
Este texto fue originalmente presentado en un homenaje en vida que El Grupo Editorial El Siglo-La Estrella ofreció a la periodista, escritora y profesora Griselda López el 21 de marzo de 2022 en ocasión de su cumpleaños.