Hablar sana: generar espacios para la escucha es clave a la hora de liderar

Callar por miedo, culpa o vergüenza tiene consecuencias. Aprender a comunicar emociones y necesidades fortalece el bienestar personal y colectivo.
  • 18/07/2026 00:00

Expresar emociones, pedir ayuda y escuchar sin juzgar pueden marcar la diferencia en momentos de crisis y favorecer relaciones más saludables

Hay situaciones difíciles en la vida de las personas, cómo se puede estar atentos y ayudar es una de las preguntas que he visto esta semana en redes a través del caso de Marie Claire. Ella era una comunicadora, ayudaba a mujeres, pero nadie pudo ayudarla a ella. Aunque, a veces creo que tal vez, a través de su elección, hizo el ruido necesario para que algo se haga escuchar.

Hablar sana.

Una de las situaciones más frecuentes que veo en sesión y en empresas cuando trabajo con equipos, es la dificultad en expresar opiniones.

Muchas veces para no herir, para no decir algo que no es lo que el jefe quiere escuchar, o por miedo, las personas callan.

Como consultora me pregunto, si yo como CEO (Gerente General) de una compañía, lidero una empresa y en ella hay personas que no dicen lo que piensan, entonces para qué están pagando un sueldo?

Aquí viene la siguiente pregunta, y te la hago a vos, a quien lidera: ¿estás abierto/a a que las personas den su opinión, aunque no sea la que quieres escuchar?

Nunca conocemos las historias detrás de las personas que no hablan, hoy te contaré un ejemplo proveniente de casos reales y de personas que además han desarrollado cáncer. No significa que esto le pase a todos los que no hablan, pero en estos casos hay una coincidencia.

En estas personas he visto algo en común, en algún momento de sus vidas algo traumático sucedió y no han tenido el espacio para hablarlo, han callado, y han repetido esa modalidad posteriormente en diversas situaciones.

El caso de A. Cuando era pequeña tuvo una situación de abuso que no llegó a concretarse, gracias a que llegó el portero del edificio en donde ella vivía. Un hombre se metió en el edificio al mismo tiempo que ella, y la llevó hacia las escaleras.

Tapó su boca y comenzó a tocarla, ella se quedó inmóvil por el miedo, y cuando el portero llegó impidiendo la situación, ella salió y fue a su casa, no pudo contarle a su madre lo que había sucedido. Lo calló, hasta que muchos años después, este recuerdo apareció en una sesión de constelación.

Ella hoy está cursando un cáncer de mama, en pleno tratamiento, y conversando acerca de la sanación y de la importancia de los recuerdos que han quedado anclados en el cuerpo, ella volvió con el tema, identificamos que esa situación de abuso (bajo otras formas de abuso como el de poder por ejemplo, se repitió algunas veces más en su vida, y así también su silencio.

Además de ver el tema ancestral y de regresar al pasado en este caso, es importante dar herramientas para el presente, para actuar y salir del modo víctima una vez que algo sucede.

Entonces, ante una situación en la cual una persona está afectándonos, por su carácter o gritos, podemos recurrir a la siguiente respuesta:

“Cuando gritas o cuando pones tu mano en mi pierna afecta mi atención, mi cuerpo se tensa. Para poder seguir en la conversación requiero que bajes la voz o corras tu mano”

Un ejercicio que hago frecuentemente en sesión para cambiar esta perspectiva es:

➡️ Me siento: ....... (emoción)

➡️ Sobre: ...... (situación)

➡️ Y requiero: ....... (necesidad positiva)

➡️ O tendré que: ..... (límite)

Pruébalo y me cuentas!

Y si eres quien está escuchando a alguien con un tema importante, recuerda no juzgar, pregúntale: ¿cómo te puedo ayudar?

Buen fin de semana!