Lucho Gotti ”Tenemos que recordar quiénes somos y de dónde venimos”

El actor tiene presente que el cine puede ser una herramienta para poner en valor la memoria histórica.
  • 09/01/2026 00:00

El actor, quien fue testigo directo de los sucesos del 9 de enero de 1964, tendra un rol destacado en la película ‘Sucedió en enero’, con un personaje que busca destacar la figura de Rafael Chatreaux.

A exactamente un año del estreno previsto para enero del 2027 de la película ‘Sucedió en enero’ del director Luis Romero y basada en la obra de la periodista Mireya Hernández – una cinta que ve con un prisma particular los sucesos del 9 de enero de 1964 a través del teatro – y en conmemoración de una fecha señalada para la soberanía nacional, La Estrella de Panamá publica una entrevista con Lucho Gotti, quien formará parte del elenco de actores nacionales e internacionales que dará vida a esta historia.

Tal como se aprecia en la conversación con este diario, Gotti tiene vivos los recuerdos del día que más tarde sería conocido como el de los Mártires, narrándolos en una entrevista en la que profundiza sobre el valor del cine para rescatar la memoria histórica. El actor – con más de 50 obras teatrales en su currículum – también se adentra en el reto que le supuso interpretar a Rafael Cantú, un personaje con el que se le busca dar honor a uno de los mejores actores que tuvo el país, Rafael Chatreaux.

¿Cómo ha sido su experiencia durante el rodaje?

La experiencia del rodaje en general ha sido la misma que casi todas las películas. No se filman en orden las escenas, se filma primero la 97 y después la 4, y eso no se filma en orden. Entonces hay que tener mucho cuidado con la continuidad para que no hayan brincos, Hay personal encargado de cuidar eso.

Este proyecto ofrece la oportunidad de navegar de forma diferente la historia en el sentido de que Lucho Gotti es un actor de la vida real que, a su vez, hace un papel de un personaje de una película que se llama Rafael Cantú, y Rafael Cantú en la historia de la película está haciendo una obra de teatro donde interpreta a Harold.

Es una cascada de personalidades, donde hay que estar muy claro qué parte es en la que uno está y construir los personajes en lo físico y psicológico, dejando siempre un porcentaje de tu conciencia para poder manejar lo que se presente. En este sentido, resultó diferente e interesante, y es la primera vez que me toca hacer un trabajo de esas características.

¿Cómo tu personaje afronta esa dualidad de personajes, valga la redundancia?

En lo que se refiere a mi personaje Rafael Cantú, hay una mezcla de emociones porque tenemos cierto nivel de tristeza por [Rafael] Chatreaux. Este personaje está inspirado en la vida y el arte de un gran actor nuestro desaparecido hace años como lo fue Rafael Chatreaux.

Entonces, Rafael Chatreaux era alcohólico, Rafael Cantú también lo es. Eso lo separó del teatro. La tristeza que sentimos al no encontrar información ni de su vida ni de su legado en internet, por ejemplo, es algo que nos conmueve. Tener que interpretar ese personaje, con todas esas cosas que a él lo afectaron y lo separaron de lo que más amaba, que era actuar, pues no es una cosa muy disfrutable desde el punto de vista de que no es alegre.

Sí te marca, sí te da un una emoción un tanto negativa, pero bueno, los actores tenemos que hacer de ‘tripas corazón’ y sacar el trabajo adelante independientemente de lo que estás sintiendo. El payaso Garrick tenía que hacer reír a pesar de que su vida era un caos emocional, por ejemplo.

¿Qué carga de responsabilidad te supone estar en los zapatos de Rafael Chatreaux?

Tuve que hacer escenas en las que está borracho así como otras situaciones no tan decorosas, y eso hace que tenga que aplicarme un bálsamo para poder hacer mi trabajo y no dejar que la emoción me gane. Tengo que poder hacer el trabajo y mostrar lo que [el director] Luis Romero quiere mostrar. Quiero reflejar a ese actor panameño que tuvo esas vicisitudes que lo llevaron a ese final, pero que también era un gran actor y que hizo interpretaciones hermosas que la gente atesora y que los pocos que quedamos, que lo recordamos a él actuando.... No hay ni una filmación suya disponible en internet. Solamente hay una foto.

Lo que te puedo decir es que sí me dio una carga de responsabilidad de presentar a Rafael Cantú de una forma menos lesiva hacia la figura de Rafael Chatreaux. Rafael Cantú es un personaje de ficción y Rafael Chatreaux es un personaje real.

Luis Romero escribió un guion de cine basado en una novela que escribió su madre, Mireya Hernández, quien se inspiró en el trabajo teatral de Chatreaux y otros, además de los acontecimientos del 9 de enero de 1964.

Mencionaste en la conferencia de prensa de la película que los eventos del 9 de enero de 1964 para ti eran una noticia del día a día. ¿Cómo fue eso exactamente?

Para nosotros en su momento era noticia. En ese entonces yo tenía 14 años cuando sucedieron los eventos de enero de 1964, y yo viví de cerca parte de los acontecimientos porque estuve en la calle, en el área del conflicto, con mi padre y vimos lo que yo, dentro de la confusión de un chiquillo de 14 años, experimentaba. Yo tenía una mezcla de sentimientos, porque uno admiraba a los americanos y todo lo relacionado a ellos (los soldados, el comisariato, la Zona del Canal en la que estaba todo limpiecito...), mientras que en Calidonia estaba todo sucio, por ejemplo. Los admirábamos y los queríamos de una manera y es en el año 1964 cuando se rompe ese encanto con la agresión brutal de la que fuimos objeto, y entonces ya dices: “Este no es el vecino chévere”. Ya esto es una agresión.

Con lágrimas en los ojos y los cachetes pegajosos de tanto llorar, fuimos a la plaza a poner el pecho y 22 panameños murieron en esa gesta histórica, además 600 resultaron heridos. Esa fue una demostración de dignidad del pueblo panameño, cuando el presidente de la República Roberto Chiari rompe relaciones con los Estados Unidos.

Ahí decimos que somos un país pequeño, pero con dignidad y ponemos el pecho. Recordar eso es fuerte para quien lo vivió. Nosotros estábamos ahí con las balas zumbándonos en la cabeza. Como dice Rubén Blades, “Orgulloso bajo el plomo voy flameando mi bandera.” Él tiene 77 años, yo tengo 76, estábamos los dos en la calle. No siendo revoltosos ni nada de eso sino porque esos sucesos nos encontraron en la calle. Recuerdo que estaba con mi papá, no sabíamos para dónde correr.

¿Cómo crees que el cine, y la cultura en general, pueden contribuir al rescate de la memoria histórica?

Sí, yo creo que el aporte esta ahí. Tanto en la película como en el libro de Mireya en su momento, como en la película de Luis se busca brindar esa conciencia a todos los panameños de todos los niveles porque hay mucha gente que no le meten mucha mente a los conceptos tales como soberanía, sacrificio, dignidad... Esto puede despertar un poco a a todos los niveles de la sociedad y así reafirmar nuestra identidad como pueblo.

¿Crees que los jóvenes de hoy en día saben lo que se luchó para lograr la soberanía que tenemos hoy en día?

Cuando estaba en la escuela secundaria había una materia que se llamaba “Historia de las Relaciones entre Panamá y Estados Unidos”. Ahí se veían todas esas cosas. Pero estoy seguro que simplemente se memorizaban esos conocimientos para pasar el examen y no le metían más mente.

Yo creo que hay que seguir machacando esto con cierta regularidad, con cierta progresión, para recordarle a los panameños quiénes somos, de dónde venimos y a dónde queremos ir sin intromisión de ningún otro estado, de ningún otro gobierno, de nadie más que nosotros mismos.

Nosotros debemos tener la oportunidad de fijar nuestro destino y tratar de cumplirlo, y para saber dónde vas tienes que saber de dónde vienes. Eso es importantísimo para las generaciones actuales y del pueblo panameño para que no pierda el norte de lo que queremos en el futuro.

Lucho Gotti
Actor
Nosotros debemos tener la oportunidad de fijar nuestro destino y tratar de cumplirlo.”