‘El Diablo Viste a la Moda 2’ causa furor en los cines tras 20 años de espera
- 30/04/2026 00:00
La nueva secuela ve el regreso del director David Frankel, Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci; además de una mirada crítica a la industria de la moda del hoy, el IA y la digitalización del mercado
En los 20 años entre la primera entrega de ‘El Diablo Viste a la Moda’ y su secuela, la industria de la moda y las casas editoriales han revolucionado. La primera se ha inclinado más hacia la moda rápida (el temido ‘fast fashion’) y el consumo masivo desde aplicaciones, mientras que la segunda ha sido prácticamente diezmada: revistas como la ficticia ‘Runway’ (una versión de Vogue) existen ahora casi exclusivamente en el ámbito digital, donde muy pocos leen la edición impresa.
La industria del cine ha cambiado también, con secuelas siendo proyectos que tanto la crítica como las audiencias miran con una lupa, buscando similitudes entre ambos guiones, hilos conductores coherentes y pruebas de si realmente los directores y guionistas se preocuparon por mantener la esencia que hizo a la primera parte tan amada y alabada en primer lugar.
Por eso una secuela de una película tan amada por audiencias y crítica como ‘El Diablo Viste a la Moda’ (2008) debía ser un éxito desde su concepción. El regreso de David Frankel como director y Aline Brosh McKenna como guionista nos da un vistazo a la atención al detalle que hubo en esta continuación, con una historia que nos lleva directamente de regreso a ‘Runway’ tras un escándalo mediático muy parecido a otros que hemos tenido en la vida real. Una factoría de ropa resulta no ser lo que parecía y ahora tanto ‘Runway’ como la reputación de Miranda Priestly (interpretada por la icónica Meryl Streep) cuelgan de la cuerda floja.
Entrada de Andrea “Andy” Sachs (de regreso, Anne Hathaway) por el lado izquierdo del escenario, como por arte de magia. Pero no realmente. Andy ha pasado las últimas dos décadas como periodista investigativa galardonada entre los más prestigiosos premios del periodismo en el país; hasta que un recorte de presupuesto en el periódico donde trabaja provoca que, tanto ella como su equipo entero, sean cortados de raíz de la forma más inesperada posible.
Ahora Andy necesita un nuevo empleo y Miranda necesita una jefa de comunicaciones que la salve de la crisis. Es entonces que nos adentramos a la trama de ‘El Diablo viste a la Moda 2’, donde Miranda y Andy regresan al ciclo de “jefa que todos respetan en la industria” y “joven redactora que es demasiado optimista para su propio bien”, pero con un ligero ‘twist’ que hace la diferencia en un guión que pudo haber sido un “copy-paste” de su original.
Famosamente, Meryl Streep ha indicado que no es fan de trabajar en secuelas, con una aparición sumamente breve en ‘Mamma Mia 2’ (2018), pero su excepción con esta nueva cinta se debió “al guión” y a la “nueva lente con que se ve a su personaje”, según indicó a múltiples medios durante su gira de prensa como promoción de la película.
Andy regresa resoluta a ser quien inyecte relevancia y profundidad a ‘Runway’, pero en una era digital donde los ‘clics’ son tan disputados, miles de medios de comunicación se han volcado enteramente en su posicionamiento en redes sociales y el SEO (Optimización de Motores de Búsqueda, en español) manda cada publicación, las ideas de Andy no rinden los frutos que ella esperó para la marca.
Es una clase maestra en lo que la profesión del periodismo, relaciones públicas y marketing se han convertido en las últimas décadas, pasando de ser posiciones influyentes en el pensamiento colectivo, a ser “dispensables” en cualquier organización, incluso con la amenaza latente de algunas empresas de reemplazar manos humanas por Inteligencia Artificial (tema que también Frankel abarca en la cinta).
Pero la pesadilla de Andy no acaba ahí, puesto que Miranda sigue siendo aquella Reina de Hielo de hace 20 años, pero con aún más que perder para su futuro. Muchos podrían pensar que Miranda es simplemente otra jefa ‘trabajhólica’, pero más que eso, es una silueta de una mujer poderosa en una industria donde “tech-bros” surgen de la noche a la mañana buscando morder el legado que tanto le ha costado construir. En esta vena, Frankel y Brosh McKenna no temen poner a Miranda contra las cuerdas, vulnerable y nerviosa como nunca antes, pero aún dispuesta a dar la pelea por “el costo” de seguir haciendo lo que ama en ‘Runway’.
Mientras Andy persigue una historia que podría salvar la reputación de la revista, vemos cómo Miranda se ve presionada por un nuevo poder –Recursos Humanos– que dictamina qué puede decir y cuándo, mientras que Nigel (Stanley Tucci), elegante como siempre, se mantiene a su lado como un apoyo constante en búsqueda silenciosa de su momento para brillar.
En esta continuación —que se siente más como un tributo al monumento cinematográfico que fue su primera entrega en una escala global— la amenaza al imperio de Miranda no proviene de una editora francesa, sino de Jay (B.J. Novak), un nuevo inversor tecnológico que busca hacer recortes a la revista y aumentar sus propias ganancias saltando de comprador a comprador.
Lo más destacable y adictivo de la original es su fluidez: desde el montaje inicial, avanza a toda velocidad por la alfombra roja a través de una serie de escenas tensas. La segunda entrega es más lenta; su sonido y estética han cambiado junto con los personajes para reflejar un mundo más sombrío y calculador. Aún así, ambas entregas son claros ejemplos de cuando se conoce el ambiente que se busca imitar, en este caso, la moda.
En un derroche de estilo y clase, la secuela nos regala un montaje de escenas rápidas entre los pasillos de palacios y catedrales de Milán, Italia, donde los personajes se visten de casas de alta costura como Chanel, Dior, Giorgio Armani, Fendi, Lanvin, Saint Laurent, Khaite, y Rabanne. Cada personaje vestido a su máxima expresión, capturando especialmente sus personalidades y figuras.
En medio de la batalla por salvar la reputación de ‘Runway’, también conocemos lo que sucedió tras esos años con Emily (Emily Blunt), quien ya no reside bajo el techo de la publicación, sino como una ejecutiva en Dior, quien maneja las relaciones de la marca con Miranda, lo que la coloca con un poco más de poder de cuando la vimos por última vez, sin embargo, ese poder solo va en la superficie, ya que la profundidad del personaje yace en sus deseos que aún laten por la fama y la fortuna, lo que vemos desarrollarse en la cinta con atención a no volver a Emily una sombra de la mujer fuerte que es, si bien sus espacios por llenar son parte de su vulnerabilidad y sentido del humor, que siempre se mezclan bien con el personaje de Andy.
En los personajes secundarios, que a veces se escapan de nuestras miradas mientras esperamos ver a Miranda o Andy, se encuentra la nueva asistente de Miranda, Amari (Simone Ashley), quien abraza aquello que Emily buscaba ser: fuerte, seria, un tanto ácida y enteramente profesional. Vestida en colores que complementan su tez, Ashley logra capturar nuestra atención con un puñado de diálogos y escenas, pero su presencia encaja perfectamente con quien Miranda esperaba que Andy fuera en la primera entrega. Amari es una de las millones de chicas que matarían por el empleo que tiene y nos lo hace saber con una sobriedad que deslumbra, sin llamar demasiado la atención a sí misma, pero con suficiente luz de reflector para no pasara desapercibida y sabemos exactamente dónde terminará en ‘Runway’.
Con un moño vistoso, ‘El Diablo Viste a la Moda 2’ es un eco agradable de su primera entrega, logrando capturar la esencia de una secuela bien hecha, pero sin pretender opacar a su predecesora. No piensa demasiado de sí misma, deja espacio para el humor –incluyendo sorpresas en cuanto a personajes nuevos y celebridades–, y logra que, aún en la era donde se menosprecia el papel por lo digital, una Miranda nos recuerde que la creatividad, el arte y el potencial humano es lo que seguirá marcando tendencia, aunque la Inteligencia Artificial busque predominar en otros aspectos.
La película nos lleva a través de nuevas versiones de las escenas de la primera película: Andy charlando con Nigel en la cafetería; Nigel eligiendo algo para que Andy destaque en un ambiente donde claramente no estará preparada; Andy yendo a una meca de la moda; Andy trabajando frenéticamente tras bambalinas para proteger a Miranda de un malvado golpe corporativo. Todo esto con un toque fresco que nos hace entender que todos han madurado: Andy sabe sus límites y mantenerse derecha frente a Miranda, quien aprende una cucharada de humildad; Nigel es un director de moda que aprende a saborear sus logros y Emily, al final, no necesita una indigestión más para sentirse completa.
Frankel nos regala una película para los fanáticos de la moda y de su previa obra, así como una cinta para los críticos tecnológicos que buscan llenar foros con arte creado por Inteligencia Artificial y reemplazar editoriales, dejando un mensaje claro en cuanto a cómo los humanos aún confiamos en nuestras propias manos para tejer nuestros destinos y tener control de nuestro éxito.