El fuego de Alura

Mono del mar. Esther Arjona | La Estrella de Panamá
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  • 15/02/2026 00:00

Alura, en la planta baja de Tántalo es el nuevo restaurante que ofrece desde el café mañanero hasta cocteles nocturnos

Croqueta del origen.

Luces tenues, coloridos murales en sus paredes, velas y flores. Así podemos describir el ambiente de Alura la noche de su inauguración. Los invitados fueron ubicándose en sus puestos mientras que la música de dj amenizaba las primeras horas de la noche.

¿Le ofrecemos un cóctel? El menú de la noche nos ofrecía cinco opciones. Quisimos probar el Tokyo Spritz, con cordial de sandía, celery y sake, Aperol, vodka Grey Goose y top de espumante de la casa. Alura lo describe como “una combinación perfecta de fruta tropical con toques clásicos”. Ciertamente ofrece la frescura de un spritz mientras que el sabor de la sandía lo diferencia de los ya conocidos. Luego probamos un Colonial, con tepache de piña y lulo, mezcal de la casa y tequila terminado con espuma de horchata clásica. Su presentación, bajo una campana que conserva el ahumado, es teatral y sus sabores muy equilibrados. También hubo opciones sin alcohol.

Jardín de Alura.

Al llegar recibimos una cajita que contenía una vela y fósforos. “Esto lo vamos a utilizar más adelante”. El misterio se mantendría hasta entonces.

Se van ocupando todas las mesas, es hora de empezar. Mathew Blesso, propietario de Tantalo Group ofreció unas palabras de bienvenida a los invitados, en el que comentó el compromiso de Tántalo de reinventarse.

Alura es la musa del sabor y la atracción, dijo el presentador de la noche. “Con su presencia magnética y su voz inspiradora, imagina un lugar donde las personas pudieran celebrar, brindar y saborear experiencias únicas. Un espacio diseñado para seducir los sentidos y llamarnos a regresar una y otra vez”.

Seguidamente fuimos invitados a encender el fuego de Alura. Para ello, echamos mano de las velas y fósforos. Con cada vela encendida, la sala fue recibiendo más luz y más calor. Ahora sí, todo está listo para la cena.

Empanada C3.

El menú de la degustación de la noche incluyó platos de comida panameña contemporánea “que conecta la tierra y el mar, donde reinterpretamos recetas con sabores locales e influencias mundiales”, según explicó el chef Rolando Cruz.

Del apartado Frescura y Origen recibimos el primer plato, Jardín de Alura, una ensalada con mézclum hidropónico, queso de cabra, pecanas, fresas, aderezo de frutos rojos y balsámico.

El mézclum es muy fresco, crujiente. Las fresas hacen completa armonía con el queso de cabra, destacando la acidez de ambos ingredientes. Este es balanceado con el dulzor del aderezo de frutos rojos y balsámico. Las pecanas dan ese toque crocante.

Atún & Humo.

Continuamos con una Croqueta del origen: una croqueta crujiente de maíz con ropa vieja y sofrito criollo. El sabor es aquel que recordamos de la ropa vieja hecha en casa, acompañada de ese sofrito y el maíz.

Seguimos con la sección Mar & Humo con un salmón en la orilla. Se trata de un tartar de salmón fresco con arúgula, alcaparras, mousse de aguacate y jalea de cebolla morada servido en pipa.

El sabor es delicado. Mientras el aguacate aporta untuosidad, la arúgula, con su frescura y la acidez de las alcaparras equilibran con la jalea de cebolla morada. El toque crocante lo ofrecen los platanitos que acompañan el tartar. Un rico bocado.

Guacho encendido.
Crudo nocturno.

Bajo el mismo tema pero con una muy diferente paleta de sabores, recibimos Atún y Humo, un tiradito de atún ahumado en frío, tartar de sandía y tomate osmotizado, maracuyá-ají amarillo y aguacate tatemado. La sandía y el tomate vienen envueltas en el atún. El bocado despliega todos sus sabores solo con llegar a la lengua. Completan el aguacate y la salsa de maracuyá con ají amarillo.

Llegamos a Tierra y Braza con un Guacho encendido. Con este nombre, pues ya sabemos que la proteína es un rabo de res. Este ha sido braseado por 24 horas y se sirve con un arroz con guandú meloso y vegetales ahumados y encurtidos. El rabo se deshace en la boca. El guacho, junto con el rabo tiene una gran riqueza de sabor que es equilibrada con los vegetales encurtidos.

Pipa & Rosas.

Seguimos con un Crudo nocturno, un crudo ahumado de res, chips de papa trufada, alioli de ajo negro, kale frito y polvo de cebolla tatemada. Es un plato rico en texturas: por una parte, las lascas de carne, los chips crujientes de papa, el alioli y el kale frito. Uno de mis favoritos de la noche.

Volvemos al agua, esta vez, al Caribe profundo, inicialmente con una empanada C3 con pulpo afrostyle en masa de maíz, alioli de limón y relish de piña. La masa de la empanada tiene muy buen sabor y además está muy bien frita. Queda muy crujiente y, para nada grasosa. El pulpo está bien condimentado, pero la diferencia lo hacen sus acompañantes, el alioli y el relish. Sabores conocidos con una presentación singular.

Finalizamos con un Mono de mar, emulando la presentación del mono chiricano, la comida que el hombre del campo lleva envuelta en bijao para comer a media jornada, pero en lugar del típico arroz con carne de cerdo, recibimos un mero a la plancha y langostinos en salsa de cardamomo sobre puré de yuca al mojo, servido en hoja de bijao.

El mero está muy firme, los langostinos, en su punto. El puré nos lleva a los tradicionales sabores de la yuca al mojo, pero majado.

Y llegamos a Dulzura de Alura, el postre: Pipa y rosas. Un raspado de pipa con miel de caña-limón, leche condensada con rosas, coulis de pipa y nibs de cacao. Es como si el “raspadero” nos hubiese servido el mejor raspa’o con extra de leche y miel. Mientras la rosa nos lleva a lo tradicional, el sabor de la pipa nos lleva a otro lugar, muy placentero también.

Alura está abierto al público de lunes a sábado de 7:30 am a 11:00 pm y los domingos, de 7:30 am a 10:00 pm, cuenta con menú de brunch y de coctelería de autor.