El misterio y la comedia se unen a Hugh Jackman en ‘Las Ovejas Detectives’

El actor Hugh Jackman se inserta a sí mismo como George, un pastor cuya vida gira alrededor de su rebaño, como una familia.
Las ovejas rompen los estereotipos de inteligencia emocional en el guión de Craig Mazin.
Emma Thompson es uno de los grandes nombres unidos a la cinta junto a Bryan Cranston y Patrick Stewart.
  • 14/05/2026 00:00

La nueva cinta sitúa al espectador en las aventuras de un rebaño de ovejas que, más allá de su prado, se sumergen en un drama que es capaz de conquistar corazones

En una era en la que cada película trata de un nuevo drama, una explosión, efectos especiales y visuales que nos sacan de nuestra realidad por un par de horas, el director Kyle Balda y Hugh Jackman nos traen una contrapropuesta: una historia enternecedora, divertida e ingeniosa para resolver un misterio junto a las ovejas más fuertes del pueblo inglés ficticio de Denbrook.

Jackman se inserta a sí mismo como George, un pastor cuya vida gira alrededor de su rebaño, como una familia. Cada oveja y cordero tiene un nombre –excepto un cordero de invierno, y luego sabrán por qué–, especialmente asignado por sus personalidades y características únicas. George vive de sol a sol por sus ovejas, cuidándolas, alimentándolas y leyendo historias de misterios y crimen para hacerlas dormir en las noches. Así es como nos adentramos en ‘Las Ovejas Detectives’, una de las cintas más nostálgicas y con corazón enternecedor que ha llegado a los cines en 2026.

En una noche lluviosa la vida del rebaño da un vuelco y no tienen idea de por qué. George se ha ido, el oficial Tim Derry (Nicholas Braun) lo cataloga como un accidente de salud, pero entonces son las ovejas quienes dan el giro a la trama. Es un misterio que se desenvuelve como una mirada más profunda en las diferentes capas que se llevan en las relaciones humanas y con los animales.

Con un trabajo visual impresionante, las ovejas son las que se roban el show y dan vitalidad al guión. Lily (interpretado en voz original por Julia Louis-Dreyfus), la oveja bautizada como la “más inteligente” del rebaño, es quien identifica a los culpables en las historias que George les lee, y es quien toma la batuta en la toma de decisiones sobre la cultura ovejuna en la que viven. A ella le sigue Mopple (Chris O’Dowd), una oveja que es incapaz de olvidar hasta los más tristes momentos de su vida –pero con un corazón de oro–, y Sebastian (Bryan Cranston), el sabio y poco social carnero que lleva apoya a Lily en su búsqueda por el verdadero culpable de la partida de George.

El resto del rebaño se mantiene al margen de lo que Lily y Mopples van descubriendo, siendo un ensemble pequeño, pero necesario y que se fortalece con cada escena. La comedia no se hace esperar y desde el primer momento que estos pequeños lanudos empiezan a hablar, es una transformación en el tono de la película, que pasa de ser una historia de cuentos para dormir en un pequeño pueblo en el campo inglés, a una memorable trama con un mensaje que traspasa lo sencillo de su premisa.

Un misterio en cuatro patas

Mucho de lo que se enfoca Jackman como George es sentar las bases de lo que el resto de la cinta nos trae: aprender a ver más allá de lo conocido y confiar en nuestra intuición. Su crianza de las ovejas es tan solo una capa de lo que se trata la cinta, con Lily, Mopple, Sebastian y el cordero de invierno convirtiéndose cada uno en un elemento sin precedencia y que cambia por completo la perspectiva de lo que vemos.

Una vez el oficial Derry se contacta con los demás miembros del pueblo –el pastor Caleb Merrow (Tosin Cole), el carnicero Ham (Conleth Hill), la florista Beth Pennock (Hong Chau) y el reverendo Hillcoate (Kobna Holdbrook-Smith)– la aparición de la abogada de George, Lydia Harbottle (una poco aprovechada Emma Thompson), nos da un vistazo a los planes de George justo en el caso de que su partida fuese prematura. En medio de la investigación donde todos son sospechosos, llega al pueblo el reportero Elliott Matthews (Nicholas Galitzine), interesado en la historia sombría que ha caído sobre el pueblo sorpresivamente, y la hija sobreviviente de George, Rebecca Hampstead (Molly Gordon), pero su presencia trae más preguntas a un caso que ya es complicado.

Aún así, el guionista Craig Mazin (‘Chernobyl’) no deja la comedia a un lado, sino que nos da innumerables momentos donde reír es la única opción (de buena gana), donde las ovejas detectives son las estrellas y nos guían a través de momentos donde la comedia y el drama intersectan y crean momentos de reflexión y ternura (incluso si la cabeza de una de ellas termina atascada en una cerca, lo que lo hace aún más gracioso).

Las ovejas siguen el patrón de los libros de crimen que George les leía y nos adentran en la aventura hasta que pronto nos encontramos intentando descubrir al perpetrador junto a ellos. Seguir los momentos de “¡eureka!” que tienen los lanudos detectives es la parte más divertida dentro del guión de Mazin, quien deja suficientes espacios entre una pista y otra para que seamos parte del rebaño y compartamos los pensamientos (y emociones) de una Lily ansiosa por llegar al final y salvar su pradera, o de un Mopple que carga con las pesadas verdades con paciencia y calma, o de un Sebastian cansado de la soledad.

La cinta hace un excelente trabajo al dar espacio a que tanto los personajes humanos, como las ovejas, se combinen de forma orgánica –aunque en algunos momentos se muestran en un estilo caricaturesco–, sobresaliendo de sus roles “esperados” para mostrar cómo las respuestas pueden ver del lugar más inesperado.

Las ovejas y su rol en crear una comunidad

Algunos de los momentos más tiernos y pensativos de esta cinta, provienen de ver cómo los humanos guardan aún una pizca de inocencia y amor por los animales, para preservarlos y evitar la violencia contra ellos. Tanto Mopple como Sebastian nos enseñan sobre lo que es cargar con memorias sombrías y perseverar en la vida más allá de la tristeza, asimismo el cordero del invierno nos muestra cómo ser el “de afuera” puede traer consigo resiliencia y compasión.

Mazin y Balda logran capturar la visión sobre la humanidad, la mortalidad, aprender del luto y tener un poco más de conciencia sobre nuestras acciones, ya que muchas veces conllevan consecuencias para otros. Entre distintas líneas de trama, Mazin no pierde de vista el premio mayor: enseñar sobre cómo las comunidades nos ayudan a crecer, a retarnos y a entender que no siempre se trata sobre nosotros mismos.

En medio de un catálogo de películas familiares-infantiles que buscan solo atraer con colores vibrantes, múltiples escenas de acción rápida y sobreestimular a los padres en las salas de cine sin una trama clara, ‘Las Ovejas Detectives’ nos da un tratamiento clásico de joyas como ‘Babe’ o ‘Paddington’, que no bajan sus expectativas para ser digeribles, sino que navegan en las complejidades de las emociones y valores humanos para que tanto niños como adultos puedan entender y aprender de ellas a través del cine.

Un tema tan común, pero doloroso, como la pérdida recibe un manejo estelar en la cinta de Balda, con las ovejas entendiendo que el dolor es parte de la sanación y que los recuerdos tristes no deben borrarse de nuestra memoria, sino ser sólo una parte en el océano de recuerdos gratos y felices que atesoramos de quienes parten.

El misterio es una capa que atrae estas lecciones a su cénit, pues mientras vamos uniendo las pistas que nos llevan al perpetrador del crimen, aprendemos también la importancia de pertenecer, sentir que somos parte de algo más grande que nuestra propia existencia, y que los miedos pueden ser vencido más fácilmente si contamos con un hombro del cual apoyarnos en momentos de flaqueza. Jackman toca en un rol de padre, pastor y amigo con sutileza memorable y que da vida a las ovejas más allá de la pantalla, llamándolas “el animal más noble de la Tierra”; un título que Mazin honra con cada escena, sin perdiendo de vista sus limitaciones como animales y sin humanizarlas demasiado, sino dándoles un espacio significativo en su historia.

Este es el ejemplo perfecto de lo que necesitan las películas familiares: historias ingeniosas, inteligentes y sinceras que vean a los niños como seres emocionalmente sofisticados y les ofrezcan una experiencia cinematográfica tan gratificante para ellos como para los adultos. ‘Las Ovejas Detectives’ logran sacarnos lágrimas, risas y una vez más, hacernos recordar que cada criatura es única y necesaria en sus contextos, creando una gema imposible de ignorar en los cines.