Jacqueline Bern: ‘Mi aspiración ha sido siempre mejorar las condiciones y oportunidades para las mujeres en nuestra región’
- 03/03/2026 00:00
En esta edición de Mía Voces Activas, conversamos con Jacqueline Bern, empresaria y cofundadora de Mujer+Panamá
El liderazgo femenino en Panamá está viviendo una transformación profunda, impulsada por mujeres que han decidido participar activamente en la conversación pública y generar cambios desde distintos espacios.
En esta edición de Mía Voces Activas, conversamos con Jacqueline Bern, empresaria y cofundadora de Mujer+Panamá, quien ha convertido su experiencia personal y profesional en una plataforma para promover la equidad y abrir camino a nuevas generaciones.
Desde su rol en juntas directivas hasta su compromiso con la primera infancia y la corresponsabilidad en el cuidado, Jacqueline comparte cómo entendió que su voz podía trascender las paredes de una oficina y convertirse en una herramienta de impacto social. En esta conversación, reflexiona sobre liderazgo, maternidad, resiliencia y el futuro del empoderamiento femenino en el país.
Durante muchos años no tuve interés en tener un perfil público. Fue ya en mis treinta, cuando un asesor me hizo ver que el liderazgo no podía limitarse a las cuatro paredes de una oficina: para generar impacto real, había que mostrarse y participar en la conversación pública. Ese momento coincidió con una etapa muy importante de mi vida: la maternidad. Comencé a sentir una profunda empatía por las mujeres profesionales y los múltiples desafíos que enfrentaban para desarrollarse sin renunciar a su vida familiar. Ahí comprendí que ese era mi llamado: contribuir activamente a que más mujeres pudieran acceder a posiciones de liderazgo y crecer profesionalmente en igualdad de condiciones.
La principal brecha era —y en muchos casos sigue siendo— la falta de apoyo en el cuidado de la primera infancia. En Panamá, los derechos de la mujer están protegidos durante el embarazo y la licencia de maternidad; sin embargo, al concluir ese periodo, muchas madres profesionales quedaban sin opciones claras hasta que sus hijos cumplían cinco años. ¿Quién cuidaba a esos niños? ¿Quién garantizaba su estimulación temprana? Desde la Iniciativa de Paridad de Género impulsamos mayor apoyo en esta etapa crítica, promoviendo el fortalecimiento de los CAIPIS del MIDES. Trabajamos con tres gobiernos distintos para apoyar tanto a la niñez como a las madres responsables, evitando que tuvieran que elegir entre el bienestar de sus hijos y su crecimiento profesional.
Uno de los grandes retos sigue siendo la estructura de muchas empresas familiares, tradicionalmente lideradas por hombres y, en especial, por los hijos varones. No se trata de señalar esto como algo negativo, sino de reconocer que responde a sesgos culturales y roles de género arraigados. Hoy en día, las mujeres están altamente capacitadas y cada vez tienen mayor acceso a espacios de toma de decisión. Me considero afortunada de haber nacido en una época donde las mujeres tenemos acceso a la educación y a oportunidades reales. Aún queda camino por recorrer, pero hemos avanzado y vamos en la dirección correcta. Creo firmemente en la igualdad de género entendida como igualdad de oportunidades basadas en mérito, no únicamente en cuotas.
Me siento profundamente honrada, sobre todo por compartir este reconocimiento con 99 mujeres extraordinarias, muchas de las cuales conozco, admiro y aprecio. El término “poderosa” puede intimidar un poco. Personalmente, me identifico más con conceptos como generar impacto, desafiar estereotipos y contribuir a cambios positivos. Más que ejercer poder, mi aspiración ha sido siempre mejorar las condiciones y oportunidades para las mujeres en nuestra región
La pandemia nos convirtió en una generación más resiliente y creativa. Panamá venía de décadas de crecimiento sostenido y, de repente, el mundo se detuvo. Para alguien acostumbrada a manejar múltiples responsabilidades, ese frenazo fue emocionalmente muy duro. Hubo momentos de frustración, angustia e incertidumbre, especialmente por el bienestar de nuestros colaboradores. Sin embargo, esa etapa nos fortaleció y nos dejó lecciones profundas sobre las verdaderas prioridades: la familia, la fe y la salud. Ojalá no olvidemos lo que aprendimos durante ese periodo tan desafiante.
Para convertirme en una mejor líder tuve que perder el miedo a equivocarme, aprender a expresar mis ideas con claridad y, sobre todo, a escuchar. Comprendí que el liderazgo no se trata de dar discursos o monólogos, sino de abrir conversaciones y construir junto a los equipos. Fuera del ámbito empresarial, soy esposa y mamá. Mi mayor alegría es la familia que he construido junto a mi esposo. Dios nos bendijo con cuatro hijas, así que estamos profundamente comprometidos con esta causa- en todos los sentidos- (ríe).
Muchas de las políticas de equidad que implementamos en nuestras empresas se desarrollaron de forma empírica desde hace años. Sin embargo, contar con el acompañamiento y las mejores prácticas de ONU Mujeres ha sido un gran respaldo. Poder analizar la problemática de género desde una perspectiva más amplia y estructural, aprendiendo de expertos que han estudiado sus causas profundas, nos permite reconocer cuánto hemos avanzado y, al mismo tiempo, todo lo que aún queda por hacer.
Que se atrevan. Que crean en sí mismas. Muchas veces subestimamos el impacto de nuestras acciones y nuestras palabras. Todo comienza por creérselo primero. He conocido mujeres extraordinarias con una gran capacidad, a quienes solo les falta confianza para alzar la voz. Desde Mujer+Panamá trabajamos precisamente en brindar herramientas, visibilidad y espacios para que puedan destacar, compartir su luz y brillar. Hoy no es un tema de capacidad, sino de confianza y visibilidad.
Me gustaría ver una mayor corresponsabilidad de los hombres en el cuidado de los niños y de los adultos mayores. Esta nueva generación de padres más involucrados ha sido clave para el avance de las mujeres en sus carreras y en roles de liderazgo.A nivel estructural, es fundamental que los gobiernos comprendan estos cambios y los respalden con políticas públicas. A través de redes de cuidado infantil, se impulsa directamente el potencial de liderazgo tanto de mujeres como de hombres. Nada brinda más tranquilidad y productividad que saber que nuestros hijos están bien cuidados y estimulados mientras trabajamos.
En tiempos donde el liderazgo femenino ya no es una aspiración aislada sino una conversación necesaria, la voz de Jacqueline se suma como una apuesta por la coherencia entre discurso y acción. Desde el impulso a políticas de cuidado infantil hasta su trabajo desde Mujer+Panamá, Jacqueline ha entendido que el cambio estructural requiere persistencia, diálogo y, sobre todo, valentía para cuestionar esquemas tradicionales. Su mirada también pone sobre la mesa un elemento clave: la corresponsabilidad. El avance de las mujeres no puede sostenerse solo en el esfuerzo individual; necesita del compromiso de las empresas, del Estado y de los hombres como aliados activos en la construcción de una sociedad más equitativa. El liderazgo femenino no compite, complementa. No desplaza, amplía. No divide, transforma.