‘La única opción’, la película coreana que expone el desempleo y la crueldad del sistema capitalista
- 25/01/2026 00:00
La cinta dirigida por Park Chan-wook retrata el despido repentino de un trabajador tras 25 años de servicio y su caída en una espiral de desesperación. A través de la sátira y el humor negro, el filme lanza una crítica feroz al capitalismo, al desempleo y a la cultura de la autoayuda
Imagínese que, después de haber trabajado en una empresa por más de 25 años, le despiden de un día para otro y se ve en la necesidad de buscar un empleo lo antes posible para mantener la estabilidad que alguna vez tuvo. Esta es la premisa de la película coreana ‘La única opción’.
La última creación del director Park Chan-wook se adentra en la historia de un trabajador de una fábrica de papel que se da de frente con la realidad al ser despedido de la empresa a la que dedicó un cuarto de siglo de su vida. A partir de ese momento, buscará recuperar la tranquilidad perdida, al punto de eliminar físicamente a los competidores que también luchan por un puesto en otra fábrica de la industria papelera.
Esta tragicomedia —basada en la novela The Ax (El hacha, en inglés), del escritor estadounidense Donald Westlake— formó parte de la selección oficial del Festival de Cine de Venecia (Italia), donde fue nominada al León de Oro.
La cinta —que contiene una crítica aguda tanto al capitalismo como a la voraz cultura del consumo— también recibió diversos galardones, como el Blue Lagoon, reconociendo así con uno de los máximos premios del cine coreano a la actriz Son Ye-jin, quien interpreta a una ama de casa que busca mantener su estilo de vida pese a la pérdida del empleo de su exmarido.
La popularidad del filme también cruzó fronteras, como lo evidencia la nominación de la película a tres premios Golden Globe: Mejor Comedia, Mejor Película Extranjera y Mejor Actor de Comedia para Lee Byung-hun, quien encarna al protagonista desempleado capaz de hacerlo todo por obtener un trabajo. No obstante, la película no llegó a ser nominada a los Premios Óscar de este año.
En las primeras imágenes de la película no solo se aprecia el duelo con el que el protagonista afronta el cambio de su destino, sino también cómo quienes se suman a las filas del desempleo son inmediatamente captados por personas y organizaciones vinculadas a la autoayuda, cuyos mensajes no solo irradian positivismo tóxico, sino que culpan de forma inmediata a la persona desempleada de haberse provocado a sí misma la situación que la llevó a ese escenario.
Todo ello ocurre sin cuestionar ni tomar en cuenta las fragilidades de un sistema neoliberal que ve a los trabajadores bajo el prisma del mercado, sin considerar otros activos importantes para el desarrollo de una sociedad, como el equilibrio entre la productividad y el bienestar social.
Este contexto se resume en una frase que los ejecutivos estadounidenses —nuevos dueños de la papelera en la que trabajaba el protagonista— le dicen: “No teníamos otra opción”, un motto que precisamente da nombre a la cinta: La única opción. Lo más irónico, si cabe, es que el trabajador había recibido días antes un reconocimiento por sus servicios. Otra vuelta de tuerca en la crítica al capitalismo, expuesto como un sistema que no solo usa y desecha cosas, sino también personas de carne y hueso.
Por otro lado, a medida que se va agotando el dinero de la millonaria compensación que recibió al abandonar la empresa, la familia del protagonista ve cómo su vida idílica y privilegiada se va recortando paulatinamente, como esa habitual suscripción a Netflix o la inevitable mudanza de una vivienda digna de la portada de una revista de arquitectura a un modesto apartamento en el que apenas puede desenvolverse una familia de cuatro integrantes.
A medida que avanza la película, se observa cómo la esposa del protagonista pierde la fe en su marido y decide serle infiel con un compañero de trabajo más joven. Al descubrir la infidelidad, el protagonista se enfurece cada vez más con su realidad y comienza a mirar con recelo y envidia a quienes compiten con él por el ansiado puesto de trabajo, personas que aparentan tener una estabilidad matrimonial que, en muchos casos, no es más que una fachada.
Una fachada que también encarna un influenciador al que el protagonista sigue en redes sociales, quien aparenta una vida perfecta, pero que en realidad se refugia en el alcohol para ocultar las incongruencias detrás de su perfil de empresario exitoso. Se trata de una cinta en la que afloran diversos pecados capitales, como la avaricia, la envidia y la pereza. Esta última se refleja en otro de los candidatos que, tras quedar desempleado al igual que el protagonista, pasa todo el día en casa refugiándose en la televisión y en los incontables litros de cerveza que consume a diario.
La película ‘La única opción’ no es el único filme que aborda las falencias del neoliberalismo. El cineasta Bong Joon-ho lo hizo en su momento con la surrealista cinta ‘Parásitos’ (2019), centrada en la historia de Gi-taek, un padre que impulsa a su familia a falsificar sus hojas de vida para ingresar al círculo cercano de una familia de clase alta y así mejorar su situación económica, entrando en competencia con otro grupo familiar que persigue el mismo objetivo.
Tanto la profundidad de la trama como la calidad cinematográfica le valieron a la cinta el Premio Óscar a Mejor Película y la Palma de Oro del Festival de Cannes (Francia). Si usted lo desea, puede verla actualmente en la plataforma Netflix.
El director de cine franco-griego Costa-Gavras también abordó este tema con ‘La corporación’ (2005), una película con una temática que se asemeja a la producción coreana estrenada 20 años después. Costa-Gavras desarrolla esta historia poniéndose en los zapatos de Bruno, un empleado fiel del sector papelero que es despedido.
Sin embargo, Bruno cree que pronto podrá encontrar otro trabajo por ser relativamente joven y contar con experiencia en el sector. Tres años después, no lo logra, y es entonces cuando, al igual que el protagonista de La única opción, decide asesinar a los competidores por el empleo que tanto anhela.