Laura Cerquera: la arquitecta de los recuerdos comestibles

Laura Cerquera inició su negocio en 2012 tras decidir emprender para poder equilibrar su carrera culinaria con la maternidad. Erick Marciscano | La Estrella de Panamá
  • 28/02/2026 15:04

Emprendimiento artesanal con 13 años de trayectoria combina creatividad, técnica y materia prima natural para transformar celebraciones en experiencias memorables dentro de la repostería panameña

En la pastelería artística, el límite rara vez es el sabor. A veces es la imaginación. Laura Cerquera lo entendió hace más de una década cuando decidió transformar una necesidad personal —ser madre sin renunciar a su vocación culinaria— en una empresa que hoy diseña auténticas esculturas comestibles en Panamá. Su marca, Dulces Tentaciones Panamá, cumple 13 años consolidándose como un referente en repostería artesanal de alta gama, donde la estética y la técnica conviven con una filosofía clara: ingredientes naturales, procesos manuales y creatividad sin atajos industriales.

Cerquera no comenzó en una cocina profesional soñando con vitrinas o locales comerciales. Su historia empezó mucho antes, a los 14 años, cuando pagó con sus propios ahorros un curso de decoración de pasteles y descubrió el royal icing. Vendía galletas en el colegio hasta no irse sin colocar la última. Esa disciplina temprana —mezcla de emprendimiento y pasión— sería el cimiento de todo lo que vendría después.

Nacida en Colombia y radicada en Panamá desde el año 2000, Laura se formó en artes culinarias y trabajó en restaurantes y hoteles. Sin embargo, el nacimiento de su primera hija marcó un punto de inflexión. Las jornadas de 16 a 18 horas en cocina profesional no eran compatibles con la maternidad que deseaba vivir. La solución fue emprender desde casa, comenzando literalmente con un cupcake a la vez.

El sabor como punto de partida

Aunque su especialidad actual es la decoración artística, Cerquera insiste en que todo comienza en el paladar. Para ella, un pastel espectacular que no sabe bien es un fracaso técnico.

Su propuesta evita premezclas industriales, grasas hidrogenadas y sabores artificiales. Prefiere frutas naturales, materias primas de calidad y recetas que mantengan una sensación “limpia” al comer. La meta es que el cliente disfrute sin sentir pesadez, culpa o saturación.

Esa visión gourmet fue lo que permitió que el negocio creciera orgánicamente durante años, incluso operando desde su hogar. Con el tiempo, la demanda exigió ampliar espacios hasta llegar al actual local físico en Parque Lefevre, un paso que describe como “empezar de cero”, pese a la experiencia acumulada.

Cuando la pastelería se convierte en ingeniería

Uno de los mayores desafíos de la repostería artística contemporánea es que ya no basta con hornear y decorar. Los clientes piden estructuras móviles, luces, mecanismos y efectos especiales. Pasteles que giran, flotan o interactúan.

Cerquera lo resume con humor: “Tenemos que ser arquitectos, ingenieros, diseñadores gráficos... de todo”.

Cada proyecto inicia con un boceto digital basado en la idea del cliente. Luego viene la planificación técnica: estructuras internas, tiempos de secado, modelado de figuras y producción escalonada. Algunas piezas tridimensionales requieren hasta 15 días de elaboración antes del montaje final.

Esculturas comestibles: del cuento al plato

Uno de los pasteles que presentó durante la entrevista ilustra perfectamente su enfoque: una estructura inspirada en un castillo de fantasía, levantada sobre un libro abierto.

La pieza combina técnicas de modelado en fondant, estructuras internas reforzadas y detalles pintados a mano. El libro —con páginas texturizadas que simulan papel real— sostiene un castillo de torres altas en tonos pastel, con relieves florales y acabados que recuerdan porcelana fina. La base azul, con efecto de ondas, aporta movimiento visual y crea un contraste cromático que realza la composición.

Según Cerquera, un pastel de este nivel puede requerir aproximadamente dos semanas de trabajo entre preparación de figuras, secado, horneado, rellenos y montaje final.

El segundo diseño que llevó es una pieza de varios niveles con flores elaboradas a mano, donde la técnica floral se convierte en protagonista.

Las flores —una de las partes que más disfruta crear— están moldeadas pétalo por pétalo, con degradados suaves que aportan realismo y delicadeza. La composición equilibra volumen y ligereza visual, demostrando la capacidad técnica que ha desarrollado de manera mayormente autodidacta, mediante cursos, experimentación y años de práctica.

Crecer sin perder lo artesanal

Actualmente, Dulces Tentaciones Panamá funciona con un equipo de cuatro personas y produce desde galletas y cupcakes hasta mesas de postres completas para bodas, quinceaños y eventos corporativos. Sin embargo, Cerquera insiste en mantener el carácter artesanal como eje del negocio.

Su próximo sueño es abrir una cafetería donde los clientes puedan degustar productos frescos diariamente y vivir la experiencia de la marca más allá de los eventos.

La filosofía detrás de su trabajo resume bien su motivación: los pasteleros no esperan problemas, esperan celebraciones. Cada pedido representa un cumpleaños, una boda, un logro o un momento especial que quedará en la memoria de alguien.

Para Laura Cerquera, ese privilegio —ser parte de la felicidad de otros— es el verdadero motor de su empresa.

Porque, al final, sus creaciones no son solo postres. Son recuerdos comestibles.