Pilar Quintana: ‘Miradas de cerca y desde adentro, todas las vidas son extraordinarias’

A través de la literatura se produce una empatía que nos puede llevar a crear mejores sociedades. José Abel Herrera | La Estrella de Panamá
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  • 31/05/2026 00:00

La escritora colombiana asegura que, desde la intimidad, la literatura puede abordar grandes temas y que, se puede tener una mejor sociedad a través de la empatía que genera una historia

Su primer cuento lo escribió cuando tenía siete años de edad. Ha pasado toda su vida escribiendo, dice ella misma, y publicando lleva unos 20 años. En 2007 fue elegida como una de las 39 escritoras menores de 39 años más destacados de América Latina por el Hay Festival. En 2010 su novela ‘Coleccionistas de polvos raros’ recibió el premio La Mar de Letras, otorgado por el festival La Mar de Músicas de Cartagena, España. En 2018 su novela ‘La perra’ recibió el IV Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana. Este año se estrenó en el festival de Cannes una cinta basada en esta novela. En 2021 ganó el XXIV Premio Alfaguara de Novela con la obra titulada ‘Los abismos’, un libro en el que las relaciones familiares son presentadas desde la perspectiva de una niña. En 2025 publicó su más reciente novela ‘Noche negra’, en la que siente que ha entendido lo que había estado buscando durante toda su carrera como escritora: explorar la naturaleza humana. Sus historias muestran una realidad sin ornamentos y buscan alejarse completamente de estereotipos. En ellas está muy presente el papel de la mujer, la vida en el campo y la naturaleza, no solo con sus bondades sino con sus realidades.

Recientemente visitó Panamá, donde participó en el programa de conversaciones del festival Centroamérica Cuenta. Durante su visita, en entrevista con La Estrella de Panamá, conversó sobre los temas de sus obras, cómo la literatura nos ayuda a ser más democráticos y el papel de la mujer como escritora y como tema literario.

Se intenta clasificar o categorizar el trabajo de las escritoras. Se habla de literatura femenina, literatura feminista. ¿Cómo te llevas con estas etiquetas?

Yo soy de las que se pelean con esas etiquetas. Me parece que no solo reducen la literatura, sino que es un intento por, de nuevo excluir, a la mujer. Estas etiquetas de literatura femenina o feminista implican que hay una literatura que es la verdadera, la literatura a secas, que es la que hacen los hombres y en ese sentido la literatura femenina o la literatura de las mujeres sería un subsidiario, un pequeño capítulo al lado de la verdadera literatura. Entonces, verdaderamente rechazo esas etiquetas.

¿Cómo describirías tu literatura?

Es difícil decir cómo la describiría, pero creo que, viendo esa frase en el tiempo, desde hace más de 20 años de los que llevo publicando - no escribiendo, porque empecé a escribir cuando tenía 7 años- creo que ha habido un eje central en mi literatura que ha sido la exploración de la naturaleza. La naturaleza que está allá afuera, pero también la naturaleza interior, que no son sino una sola. Y me parece que mi novela más reciente, ‘Noche negra’, es el culmen de esta exploración. Escribiendo esta novela pude decir, ya entiendo lo que estaba buscando durante toda mi carrera como escritora y ha sido explorar la naturaleza humana.

El ser mujer pareciese ser cada vez más complejo. Nos damos cuenta a veces leyendo estas historias que lo que conocemos de nosotras mismas es poco. O, ¿será que lo que nos ocurre y consideramos raro o insólito no es tan inusual?

Envidio una libertad que tienen los hombres y es hacer sus oficios sin tener que estar constantemente justificándose como hombres en sus masculinidades. Yo no veo que a los hombres los inviten a mesas a hablar sobre literatura y ser hombre o sobre los personajes masculinos en la literatura. Creo que ser mujer y escritora ha hecho que todo el tiempo no esté el foco en cómo escribo, sino en cómo es ser mujer escritora. Creo que eso es un punto.

Es necesario que hagamos la reflexión, claro, porque las mujeres han estado excluidas, pero de cierta manera si ponemos solo el foco en el hecho de la mujer escritora como mujer y no como un escritor, estamos desviando la conversación de la literatura.

Siempre hemos sido complejas...

Las mujeres, y es raro tener que decirlo, en 2026 somos seres humanos completos y complejos desde siempre. Lo que pasa es que quizás se nos ha reducido a nuestra condición de mujer. Durante los últimos 5 años he trabajado, además de en mis libros, como editora de la Biblioteca, de Escritoras Colombianas, que es un proyecto editorial del Ministerio de las Culturas de Colombia para promover y rescatar la literatura clásica de las mujeres en Colombia que estaba descatalogada, no se leían en los colegios, no se leían en las universidades, los libros no se conseguían en librerías, no circulaban, estaban, digamos, en bibliotecas públicas enterrados desde hacía mucho tiempo. Y solemos decir ahora que la literatura de las mujeres está haciendo grandes descubrimientos. Yo creo que no, yo creo que la literatura de las mujeres desde siempre ha tenido un lugar y ha sido importante y ha sido compleja y ha sido completa, pero sí ha sido mirada con desdén, desde la mirada predominante, desde la mirada patriarcal que ha sido la que ha dominado el entorno. Me parece que lo que ha cambiado en los últimos años es la mirada. Hemos contemplado de manera diferente a la mujer, creo que los nuevos movimientos feministas de redes han reivindicado las voces, la posición, los trabajos, el rol de la mujer en la sociedad y eso ha permitido que miremos sus trabajos sin condescendencia.

En varias de tus obras destaca una realidad un poco cruda sobre las imágenes idealizadas que tenemos de algunos temas. ¿Por qué no podemos salir de algunos estereotipos, por ejemplo, sobre la maternidad, sobre la vida en el campo, la vida en la selva, sobre el éxito o sobre la propia aceptación?

Es una gran pregunta y creo que ahí está un gran foco de mi trabajo. En tener una mirada sobre justamente esos temas que has nombrado. A mí como escritora me preocupa nombrar lo que no podemos nombrar porque es tabú. O hacer una mirada renovada sobre un tema sobre el que repetimos ideas sin pensarlo. Uno oye que la gente dice, “La infancia es el momento más feliz de la vida.” Y pues yo he pensado, “No, no lo es.” Y creo que decía, “Cuando alguien repite eso lo que pienso es que no ha ido a terapia.

En el momento en que vaya a terapia se va a dar cuenta de que la su infancia no fue tan feliz. Tiene un velo puesto sobre su infancia. Y entonces necesito hacer un libro para rebatir esta idea que repetimos sin mucho pensar, que es una idea sin sustento. Entonces hago un libro para rebatir esa idea. O, “el amor de las madres es incondicional”. ¿Lo es? Luego escribo un libro para explorar y rebatir esa idea porque en el fondo siento que el amor de las madres no es tan incondicional.

¿Cuánto hay de las propias experiencias o anhelos de Pilar Quintana en esas historias y cuánto hay de curiosidad en abordar estos temas que pueden ser considerados interesantes?

Creo que no he abordado nunca un tema por decir: “Ay, este tema me parece interesante”, sino más bien: “necesito abordarlo.” Es una necesidad y más que partir de un tema, empiezo por crear una historia porque tengo una necesidad de contar algo. Quiero contar una historia en la que pasan tales cosas. Y cuando consigo el primer borrador, que no es la novela sino el primer borrador, y me convierto en lectora de mi propio texto, ahí entiendo de qué va y en el trabajo de reescritura puedo convertirlo en ese tema. Puedo trabajar y ahondar en ese tema que venía con la historia. Esa es mi manera de trabajar.

Y más bien siempre parto de una necesidad por decir algo, y creo que vienen de la propia experiencia siempre, los anhelos, los miedos, lo que no quería que pasara, lo que me gustaría que hubiera pasado. Está ahí todo puesto y soy yo, pero es trabajado a través de la ficción de tal manera que al final ya no soy yo. Cuando la novela o el cuento está completo no se puede saber qué parte es verdad y qué parte es ficción. Creo que es una mezcla de las dos.

Recientemente se presentó en Cannes una cinta chilena basada en tu novela ‘La perra’. ¿Qué tan cerca estuviste de ese trabajo? ¿Cuál ha sido tu impresión sobre el producto final, el saber que tu obra está en la pantalla grande?

Fue presentada muy recientemente, tan recientemente que yo no la he visto todavía. Conozco el guion, el guion es de una autora uruguaya que me encanta, que se llama Inés Bortagaray y el guion me pareció magnífico. Es una adaptación de la historia de ‘La perra’. No sucede en la selva del Pacífico colombiano, sucede en una isla chilena con otro clima, otro paisaje. Sin embargo, conserva la esencia de la historia. Te lees ‘La perra’ y lees el guion y puedes ver cómo son diferentes. El guion es una adaptación del libro, pero nos está diciendo lo mismo y está haciendo una indagación sobre lo mismo. A mí me pareció extraordinario ver mi historia trabajada por otra autora.

En Panamá, participas del Festival Centroamérica Cuenta con dos temas: la intimidad como campo de escritura y la literatura y lo que todavía es posible. ¿Qué abordas en estas conversaciones? En principio, ¿Cuánto se llega a reflejar de la a través de la intimidad?

Bueno, los dos temas me parecen fascinantes, me encantan, parece que me pusieron en las mesas correctas y además con la compañía correcta. La intimidad a veces desde afuera no es vista como un tema literario. Nos parece que la literatura va sobre las grandes cosas que pasan afuera, la historia, lo político, lo social. Y justamente mi literatura es sobre lo que pasa adentro, sobre el lugar íntimo.

En mis talleres de escritura creativa llegan a veces algunos escritores aspirantes que me dicen, “Pero es que a mí no me ha pasado nada extraordinario, ¿qué voy a poder escribir.?” Miradas de cerca y desde adentro todas las vidas son extraordinarias. Y me parece que es un gran tema literario convertir lo pequeño, lo sutil, lo menos visible, lo que no es formidable ni grandioso a simple vista en materia literaria. Me encantan las historias pequeñas que pasan adentro en las que aparentemente no hay grandes acciones, pero el personaje está pasando por algo muy importante por dentro.

El otro tema que planteas son esas cosas que de repente pudiésemos mirar como posibles soluciones a la realidad que estamos viviendo a través de la literatura...

Justamente la literatura nos permite ponernos en el lugar del otro. Cuando vos te lees ‘Crimen y castigo’ de Dostoievski la historia va de un estudiante que tiene hambre. porque está muy pobre, no tiene nada de dinero y decide asesinar a una usurera para robarle el dinero. Y el lector no se conmueve con la usurera; el personaje con quien está, es con el asesino. Y justamente eso es la literatura, nos permite entender y conocer al otro y entender las razones del otro. Y yo creo que no hay un ejercicio más democrático ni más hermoso que entender al otro. Y es el más democrático porque nos permite convivir con el otro en sociedad.

Tu trabajo ha sido reconocido con una diversidad de premios. ¿Conlleva esto una presión para ti?

En algún momento de mi carrera cuando vi las luces, las candilejas del mundo literario, tuve una crisis tremenda. Yo me pregunté qué era lo que me interesaba de este mundo, Si esas candilejas o escribir bien. Y a mí lo que me interesa y siempre me ha interesado es escribir bien. Yo voy a seguir escribiendo aun cuando no me paguen. Es lo que he hecho desde los siete años hasta ahora. Es mi forma de procesar el mundo.

Nunca olvido que lo importante no son las entrevistas ni los premios ni las luces que son maravillosos, y son necesarios, pero lo verdaderamente importante y lo que verdaderamente me gusta y me da satisfacción es cuando estoy en mi casa sentada frente a la hoja, trabajando y escribiendo. Eso es lo que me da vida. Entonces, me concentro en eso.

¿En qué estás trabajando ahora mismo? ¿Cuál es tu próximo proyecto?

Actualmente para la Biblioteca de Escritoras Colombianas, proyecto editorial del Ministerio de las Culturas, hice un par de ensayos para acompañar la publicación de los libros. Publicamos en la primera entrega 18 títulos, algunas de las autoras colombianas más destacadas desde la colonia hasta la primera mitad del siglo XX y en la segunda entrega publicamos 10 libros que incluyen 96 autoras de ese mismo periodo. Y para acompañar estas dos colecciones hice unos ensayos. Estoy trabajando esos ensayos porque quiero publicarlos como parte de la Biblioteca de Escritoras Colombianas que creo que tienen una reflexión importante sobre la escritura. Y además hace bastantes años, más de 10 años, unos 12 ó 13 años vengo trabajando en unos cuentos que he ido haciendo poco a poco y que he ido revisando a lo largo del tiempo, muchas veces. Estoy terminando de afinar esos cuentos.