Una mirada al océano y la obra de Trixie Briceño en el nuevo ciclo expositivo del MAC

A Shipwewck is not a wreck, de Nadia Huggins. Roberto Barrios | La Estrella de Panamá
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  • 08/03/2026 00:00

Las exposiciones Otras montañas, las que andan sueltas bajo el agua y Sistemas maravillosos, un homenaje a la obra de Trixie Briceño son las nuevas propuestas del Museo de Arte Contemporáneo

Briceño pintó escenas domésticas.

Se siente el entusiasmo del equipo curatorial del MAC Panamá. El primer ciclo expositivo del año comprende dos exposiciones pensadas e investigadas por largo tiempo. A simple vista parecen no tener mucho en común, pero “son dos proyectos maravillosos que se conectan con algo muy importante hoy que es la imaginación: la imaginación de mundos posibles, la intuición, el sueño, la improvisación...”, detalla el curador jefe Juan Canela.

El equipo completo se reunió para ofrecer un recorrido por ambas exhibiciones en el que participaron periodistas e invitados especiales.

Sistemas de lo maravilloso

Documentos, fotografías y folletos de exposiciones de Tiriex Bric.

Beatrix Briceño “Trixie” (1911, Inglaterra – 1985, Panamá), es una de las artistas pioneras del arte moderno en Panamá y figura clave en la introducción y desarrollo del surrealismo en nuestro país, que marcó el panorama creativo panameño durante la década de 1960.

La muestra reúne más de 50 obras provenientes de colecciones públicas y privadas y culmina un largo anhelo de reconocer y reposicionar el trabajo de una artista que, a pesar de su amplio trabajo, no es muy conocida. “A pesar de que estuvo muy cerca del museo desde su fundación y en la colección del museo sí hay una gran cantidad de obras de ella, es muy poco lo que se sabía sobre su vida”, reconoce la curadora Jennifer Choy, quien se refirió a la investigación detrás de la muestra. “En el museo, siempre abordamos las investigaciones a partir de la intuición, de la sensibilidad y esto se conecta muy bien con la obra de ella”, cuenta Choy.

Aparte de reunir su obra, consideraron que era sumamente importante acercarse a que nos todas aquellas personas que estuvieron cerca de ella. La tarea fue complicada, pues la artista cambió constantemente de domicilio: Inglaterra, Shanghái, Japón, Panamá, Brasil, Estados Unidos. En Panamá vivió y produjo obra por unos 15 años, dejando una obra prolífica.

El público recorre la exhibición A Call to the Ocean.

Formó muchos vínculos con reconocidos artistas locales, muchos de ellos ya fallecidos.

Qué escribieron los amigos de Trixie sobre su obra, qué escribió Trixie sobre la obra de sus amigos, algunos elementos se muestran en la exhibición, así como en una publicación que en fecha posterior complementará el trabajo en la sala.

Sobre la puesta en sala, “decidimos, a partir de algunas obras que nos parecían importantes, ir ordenando el resto. Sí que es verdad que en ciertas temáticas a través de la exposición que se repiten mucho en el trabajo de la artista”, explica Canela.

Además del desarraigo que puede generar el constante movimiento de Briceño y que parece ella combatir con escenas domésticas, está el carácter surrealista de su obra.

Instalación ‘A Call to the Ocean’ de Tessa Mars.

“El surrealismo es una influencia muy grande en Trixie, pero es un surrealismo tranquilo, hay cierta calma en sus cuadros”, destaca el curador, quien percibe cierta magia, un mundo onírico, pero en un espacio doméstico, un espacio que genera calidez. Esta calidez se refleja también en una paleta de colores alegre pero delicada.

“Hay objetos y elementos que se repiten mucho en sus cuadros como los huevos, como los ojos, como los vasos. Muchos son elementos que de hecho utilizaron los surrealistas. Hay muchos corazones que se van repitiendo también”, agrega Canela.

El paso del tiempo permite observar que, aunque se repiten algunos motivos, con el transcurrir de los años va cambiando la técnica, la forma de abordar la pintura. Esto es visible en elementos como lágrimas y también el huevo, un elemento constante en su obra. Otras obras de Trixie abordan temas como el juego, la diversión y la infancia.

El MAC invitó a Ix Shells, artista panameña que por más de 10 años se ha dedicado al arte digital generativo a desarrollar una obra que dialogara con el trabajo de Trixie Briceño.

“Empecé experimentando, me di cuenta de que Trixie en su obra probablemente llegaba un momento en el que quería cambiar el canvas, la forma, las dimensiones de su obra. Es lo que he aprendido de ella viendo sus obras, escuchando sobre su investigación. Y Trixie se movía mucho, se mudaba a distintos países para encontrarse, pero en su obra podía perderse un rato. Y podemos ver una obra muy divertida, casi como su niño interior”, resalta Ix Shells.

La artista contemporánea dice sentirse identificada con esta forma de ver el mundo ya que “toda mi vida he buscado volver a mi niñez, volver a los videojuegos, volver a ese punto en el que todo era más más sencillo”. Sin embargo, la obra que presenta no es tan sencilla de lograr.

Sobre la pared del fondo de la sala se proyecta una imagen con la misma paleta de colores que la obra de Briceño, con un movimiento que emula las formas de su obra y proyectada en una cortina que le aporta más suavidad. Esta obra está elaborada con un programa llamado Touch Designer. “Lo uso para todo lo que es arte generativo que no es AI, no es machine learning, es hecho a mano prácticamente (...). Esto conlleva operaciones matemáticas, conlleva mucha aleatoriedad y realmente siento que va muy bien con la obra de Trixie porque soy yo jugando con un programa que realmente puede ser muy específico”, considera Ix Shells.

Obras de Trixie Briceño.

Otras montañas, las que andan sueltas bajo el agua

Otras montañas es la culminación del proyecto de investigación The Current IV Caribbean (2023–2025), desarrollado en colaboración con TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary. Durante tres años, las artistas trabajaron en torno a las formas de creación que nacieron durante los procesos de cimarronaje en el Caribe.

La muestra reúne nuevas obras comisionadas a las artistas Nadia Huggins (1984, Trinidad y Tobago) y Tessa Mars (1985, Haití) curada por Yina Jiménez Suriel (1994, República Dominicana) y Juan Canela (1980, España). El océano protagoniza no como frontera, sino como archivo y territorio de memoria; un espacio inmersivo que conecta islas, historias y futuros posibles. Esta exposición se presenta por primera vez en América en el MAC Panamá tras su paso por Ocean Space, en Venecia.

“Cuando recibo la invitación a mediados de 2022, el acuerdo con TBA es que yo aceptaba la curaduría si el proyecto volvía a la región. Y la verdad que me emociona muchísimo porque sí lo pudimos lograr y sobre todo porque es muy significativo el pensar que el espacio expositivo es uno de los pocos espacios en los que podemos pensar diferente, en los que nuestros cuerpos pueden percibir otras cosas a las que no nos permite la cotidianidad”, afirma Yina Jiménez Suriel.

“Otras montañas, las que han sueltas bajo el agua”, se propone contribuir a que pensemos en lugar del Istmo e islas, que en realidad vivimos en una sucesión de montañas entre aguas. Y que precisamente por los momentos en los que estamos viviendo, no solo en términos ecológicos, sino también como manera de hacer vida, cómo podemos imaginar otras posibilidades”, agrega la curadora.

Para ello se da una estrecha colaboración entre las artistas y científicas, gracias al Instituto Smithsonian en su base científica de Bocas del Toro. El proyecto se desarrolló a lo largo de tres años.

“A call to the ocean”, obra de Tessa Mars, plantea precisamente cómo están directamente conectadas las montañas que están sobre el agua, donde el aire nos permite ser vida.

“No solo en términos geológicos, sino también en los procesos revolucionarios, como es el caso de la Revolución Haitiana, que se empieza a concebir en las montañas más altas y que lo que busca es precisamente que pensemos que no hay tal cosa como que yo no soy una persona. Y por lo tanto yo no debo de seguir pensándome en términos de esclavización”, sugiere Jiménez.

Y es ese tipo de movimientos no suceden solo desde la especie humana, sino también junto a animales, junto a plantas, junto a otras formas de vida y poco a poco nos pueden llevar a considerar, “¿Qué tal si dejamos de pensar desde lo estable y desde lo binario y pensamos más desde el movimiento constante?”. La exposición inicialmente presentada en Venecia, tiene una configuración completamente distinta en Panamá, incorporando la improvisación y el freestyle. “Y eso es precisamente lo que el océano y todos los ecosistemas acuáticos nos dan como posibilidad”, asegura la curadora.

La exposición evidencia que no hay un solo camino para hacer vida y lograr una conservación en la que podamos convivir realmente y nos lleva a preguntarnos ¿cómo podemos seguir empujándonos para que podamos disfrutar de todos estos ecosistemas sin tener que alejar a la especie humana?

“A shipwreck is not a wreck”, proyecto de Nadia Huggins, quien desde alrededor de 2011 empezó todo un trabajo en relación a los sistemas de corales en San Vicente, es una obra audiovisual que funciona en seis canales sin una narrativa lineal. Una serie de pantallas ubicadas en distintas posiciones y que pueden observarse de pie o cómodamente sentados en unas butacas muestra imágenes del mar ya sea desde fuera o en el fondo y la exposición puede observarse completa en un solo momento o canal por canal, en varias sesiones. “Siempre vas a poder ir configurando ideas diferentes. Y esto es porque, la relación que tenemos con el océano es relativamente densa por muchas capas”, analiza Jiménez.

De acuerdo con la curadora, desde el ámbito audiovisual, sobre todo, Hollywood ha hecho un trabajo muy pobre a la hora de representar nuestra relación con el océano. “Es una cosa muy temida, hay algo ahí que no puedes controlar, que no sabes qué va a hacer. Y la obra de Nadia, precisamente lo que busca es plantear que no es un espacio cómodo para el ser humano; no es un espacio bueno ni lindo, pero definitivamente es un espacio de vida que como tal necesita ser también respetado y puesto en el centro de las discusiones si queremos seguir teniendo vida humana”.

Sistemas de lo maravilloso y Otras montañas, las que andan sueltas bajo el agua estarán abiertas al público en el horario habitual del museo hasta el 23 de agosto.