Una muy particular forma de mirar

Cuarenta y ocho dibujos en lápiz de color sobre papel están dispuestos en una cuadrícula que abarca una pared. Casa Santa Ana
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  • 24/05/2026 00:00

La artista Ana Elena Garuz presenta una muestra con su más reciente trabajo. ‘Una forma de mirar’ en Casa Santa Ana. En ella reflexiona sobre el fraccionamiento reinante en nuestras mentes y que a veces, no nos damos cuenta de qué vemos realmente

Fragmentos, detalles. No hay imágenes completas. Es un poco el reflejo de nuestra mente, que, con el auge tecnológico y las redes sociales, fragmenta imágenes e ideas. Ya no leemos largos textos, de las noticias, algunos elementos básicos. En ‘Una forma de mirar’ la artista Ana Elena Garuz exposición explora la abstracción figurativa en pintura acrílica, dibujo con lápiz de color y collage textil. La exposición se presenta en Casa Santa Ana, en el Terraplén, en una colaboración entre Fundación Casa Santa Ana y Galería Diablo Rosso.

“Desde el 2022 empiezo a hacer esta serie de dibujos que han abierto un camino distinto dentro de mi práctica. Generalmente uso fragmentos de imágenes que utilizo para construir pequeños collages que uso como estudios para mis pinturas grandes. Durante la pandemia empecé a pensar ¿Qué pasa si agarro uno de ellos solo y lo aíslo?”, relata Garuz. “Me interesaba la idea de hacer como una especie de trompe-l’œil (trampantojo), para que pareciera que es un recorte impreso, pero, no lo es”, agrega.

Empezó a experimentar con diversos materiales hasta que llegó al lápiz de color, que tenía mucho tiempo de no utilizar.

Empecé con dibujos bien pequeños y los fue agrandando hasta llegar al tamaño que tienen las obras expuestas. Esa pared, con coloridos fragmentos de colores se ha convertido para la artista en “una manera de mirar el mundo”.

“El colapso y la fragmentación se han vuelto una forma de mirar en mi vida. Entonces lo que hago es constantemente ver medios impresos y recortar cosas que llaman mi atención. Y al hacerlos en dibujo, cambiar su proporción y poner muchos en una pared Me interesa ver qué significados empiezan a surgir y las relaciones empiezan a surgir entre ellos”. Y esta observación se traslada también a los ojos del espectador generando reacciones fuera del control de su creadora.

Frente a los dibujos, cuatro obras textiles de gran formato dialogan.

Vistas a través de una pantalla, las obras de Garuz semejan impresiones. Entra en escena el trompe-l’œil, pues frente a la obra original, el observador descubrirá que se trata de un dibujo.

“Llego al lápiz de color porque era el material que más se asemejaba, cuando se ponías en el papel, a algo impreso”, explica Ana Elena, quien recordó los efectos que tenía el lápiz sobre el papel durante su etapa escolar. Quien se acerca lo suficiente a las obras descubrirá detalles de los trazos y las diferencias de intensidad que ayudan a dar la impresión de un papel impreso. De hecho, el papel de algodón de 300 gramos sobre el cual se dibuja, es lijado para obtener una textura muy pulida.

Se trata de todo un proceso para lograr que lo que se aprecie simule algo que no es. Las formas de los recortes surgen de pedacitos de papel que encuentra uno en la calle o una tapa de refresco aplastada; los colores se seleccionan imitando el del recorte. “Se vuelve algo que yo me impongo”, dice.

Y pensando en cómo podía hacer un dibujo en gran escala, desarrolló su obra textil. En este caso, su punto de partida, como una referencia, fue el trabajo de las molas.

“En algún momento fui al Museo de la Mola y empecé a hacer una relación entre el uso de capas de tela y las capas que yo uso en mis collages. Mi intención no es hacer una nueva mola. En mi caso es más como una excusa que me permite desarrollar algo”.

A su investigación sobre el trabajo textil de las mujeres guna se sumó un recuerdo de su niñez: la costura con patrones que su madre hacía por hobby y en los que Ana Elena participaba haciendo los cortes de los patrones.

“Hay una conexión entre la costura como trabajo femenino, la mola y el querer volver a algo hecho 100% a mano en un momento como este, en que la inteligencia artificial se nos viene encima y no sabemos qué va a pasar”, sugiere la artista.

El proceso de su obra textil es diferente, pero igual de elaborado. Con acrílicos, pinta primero, con trazos menos controlados. Luego corta. El trazo de la brocha tiene algo de imperfección por cómo la tela absorbe la pintura en algunos lugares y uno lo puede dejar así también. El control lo ejercen las tijeras imitando el fragmento modelo. El fragmento es cosido a la tela de fondo con una máquina de coser.

Para Garuz es importante reflejar la necesidad que siente el ser humano por ir de vuelta a lo artesanal, lo hecho a mano. “Son cosas que estás pensando, que están en el aire, yo quiero que mi trabajo también hable de hoy”, asegura.

Estas propuestas son actuales, pero no por ello nacen de un día para otro. “La obra sola te va llevando. La gente te pregunta, ¿cómo haces para tener ideas? Pues yendo al estudio todos los días”, sostiene. Se generan cosas nuevas trabajando, cometiendo errores, haciendo cosas que nadie ve, conectando ideas, conectando información y entonces todo esto va surgiendo”, detalla la artista.

Los 48 dibujos sobre papel forman parte de la serie Fragmentos de una imagen (2026) y las cuatro telas pertenecen a la serie Recombinar y Reconstruir (2026). Completan la exposición cuatro pinturas acrílicas con figura que insinúan cuerpos de animales.

Garuz ha disfrutado de su reencuentro con el dibujo y los lápices de colores y también con los textiles, trabajo que quiere continuar, pero admite, extraña las brochas y pinceles; pintar en grande.

“Voy a combinar un poco. En uno o dos meses, haré un poco de pintura porque estoy extrañando pintar en grandecito, como generalmente suelo hacer y quiero comenzar y terminar una serie que se me ocurrió cuando estaba haciendo esta. Ese es mi plan. Y estaba pensando que, en vez de dibujar solamente, quizás puedo dibujar dos veces por semana y también pintar, tratar de buscar un balance porque estoy extrañando la pintura”, admite.

Una forma de mirar estará abierta al público en Casa Santa Ana hasta el 12 de julio. La artista invita al público a visitar la galería y a comentar sobre la obra. “Mi interés es acercar a la gente al arte contemporáneo. Uno quiere que la gente vea que el arte no es algo inalcanzable y que no se entiende. Porque es que todo el mundo quiere saber eso qué significa y la verdad es que muchas veces uno tiene que leer el texto de pared para poder ver qué quiso decir el artista. Además, es interesante poder generar una conversación al respecto porque no todo el mundo ve lo mismo”, concluye.