Temas Especiales

11 de Apr de 2021

Café Estrella

Volar a través de una cometa

PANAMÁ. Alrededor del mundo a la cometa se le conoce con distintos nombres: volantín, celular, estrella, palometa, papalote, quite, vola...

PANAMÁ. Alrededor del mundo a la cometa se le conoce con distintos nombres: volantín, celular, estrella, palometa, papalote, quite, volador y barrilete.

La milenaria tradición de volar panderos tuvo su orígen en la antigua China, las cuales eran confeccionadas en forma de aves. Cuenta la historia que para el año 1200 a.C., la cometa se empleaba como dispositivo de señalización militar; luego como equipo de medición atmosférica; para el siglo XII, los chicos jugaban con ellas en Europa; y, en el siglo XVIII, el inventor estadounidense Benjamín Franklin recurrió a este artefacto para investigar los rayos e inventar el pararrayos.

Aunque menos popular que antes, aún hay quienes se animan a jugar con los panderos, y este domingo 10 de marzo algunos de sus aficionados se reunirán en la Ciudad Deportiva Kiwanis de la Ciudad de Saber, ubicada en Clayton, de 1:00 p.m. a 6:00 p.m. para recrearse con el XIII Festival de Cometas y Panderos, organizado por la Asociación de Profesionales Chino-Panameños (Aprochipa).

FESTIVAL

A diferencia de otros años, la actividad se realizará en Ciudad de Saber, por las ‘construcciones en el área donde anteriormente realizábamos la actividad [Calzada de Amador]’, dijo Diana Chu, presidenta de Aprochipa, agregando que serán cinco horas de sano esparcimiento y diversión para toda la familia.

Además de la exhibición de cometas, ventas de productos de artesanía y puestos de comidas, se realizará el tradicional concurso de cometas, el cual estará dividido en categoría comercial y artesanal.

Para participar los interesados deben llamar al Centro Cultural Chino Panameño, al teléfono 236-0255 o escribir al correo: aprochipa@gmail.com.

¿PAPALOTE EN DECADENCIA?

Aunque en la ciudad capital ni en verano las cometas se vean en cantidad y frecuencia, aún sigue siendo un juego que divierte a niños en el interior de la república, como a los estudiantes de la Escuela Primaria La Estrella, ubicada en el corregimiento Edwin Fábrega, en Santiago de Veraguas.

No obstante, César Aníbal Zeballos, de 74 años, fabricante de cometas rudimentarias, en Atalaya, afirmó que desde mediados de la década de 1950, él percibió un bajón de esta actividad en su natal Veraguas.

‘Antes era común que las personas las mandaran a confeccionar. Venían de diferentes puntos del país’, recuerda el anciano de 74 años, quien hacía negocio, confeccionándolas.

Hoy, el anciano se ha planteado que sería positivo enseñar a construír panderos en las escuelas. ‘¿Sabe lo que lograría un niño aprendiendo a confeccionar cometas? Se olvidaría de los vicios y los malos pasos. Sería bueno, porque, en esta época, vemos jóvenes y niños en cosas que antes no se veían, porque existían estos juegos que eran un entretenimiento para toda la familia, se volaba cometa en grupo y la competencia era sana’, argumentó.

‘La juventud de ahora es un poco más tecnológica y no le dedica el tiempo a actividades al aire libre, o simplemente los padres no le han mostrado este tipo de cosas’, comenta Anita Prieto, al tiempo que dice que le parece genial se hagan actividades como el Festival de Cometas y Panderos.

Según el sociólogo panameño Marcos A. Gandásegui Jr, ‘las cometas están desapareciendo del horizonte panameño, especialmente de la región metropolitana’, por el consumismo. ‘Al igual que en otras áreas de las actividades cotidianas, hay una tendencia hacia el consumismo. Es decir, los juegos de los niños siguen una lógica impuesta por el mercado’, señaló.

CÓMO SE DISFRUTABAN ANTES

La cometa rural estéticamente se ve deslucida antes una comercial, pero aquella costumbre de los muchachos de antaño de reunirse en los patios de sus casas para elaborar con sus propias manos aquellos artefactos que la brisa veraniega hacer volar, le dio mayor placer y una anécdota a quienes vivieron esas hazañas de infancia.

‘¿Qué niño no tuvo una cometa? Eso era parte de crecer’, responde el cantante Manuel Corredera. Cuenta que ‘no tenía paciencia para elevarla’, pero tampoco dejaba que su padre le enseñara, sin embargo, siempre acababa pidiéndole ayuda.

Asimismo, Iván Barrios comentó que iba a un cuadro de fútbol a divertirse con las cometas que él mismo confeccionaba. ‘Yo llevaba la mía hecha de papel manila, palitos de madera y papel de envolver el pan [papel amarillo]. Era ideal para hacer las cometas y éramos expertos haciéndolas’.

El artesano Zeballos las confecciona de la caña conocida como ‘virulí’. ‘Nos gustaba cuando veíamos un cañal en verano que iba a florecer. Nos alegrábamos porque podíamos ir a buscar virulí para armar las cometas’, dijo rememorando su infancia y adolescencia.

Para Zeballos esto se debe a que en los antepasados no habían tantos juegos ni tanta tecnología accesible para los niños y los adolescentes. ‘Recurrían a esta distracción porque no había mucho entretenimiento para ellos, sólo era la escuela y la casa’.