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14 de Apr de 2021

Cultura

El ascensor Penny Henríquez

Utilizar un elevador es una acción muy común en nuestros días, pero lo menos común son los buenos modales al hacerlo.

Utilizar un elevador es una acción muy común en nuestros días, pero lo menos común son los buenos modales al hacerlo.

Aquí las reglas de cortesía parecen ignorarse con facilidad, a pesar de lo fácil que resulta seguirlas. Por ejemplo, si el edificio en el que trabaja tiene un encargado del ascensor, lo más agradable sería pedirle ‘por favor’ que le lleve al piso al que se dirige, en vez de murmurar a secas y con desgano el número. Y por supuesto, dé las gracias al salir.

Las correderas de la vida moderna han dejado de lado la regla de que las mujeres salen de una puerta o entran a ella primero, pero si usted es educado, practíquela.

El primer problema es que todos quieren entrar y salir a la vez, formándose un enredo en el que se pierde tiempo y cordura. Dé prioridad a las personas mayores y a los incapacitados. Espere a que todos salgan y luego entre con comodidad.

Cuando ingrese en el elevador salude cordialmente con unos buenos días o buenas tardes, no ‘buenas’ a secas.

No se preocupe si el elevador se cierra y usted se queda. No está en el aeropuerto y esto no es un avión, no tendrá que esperar horas hasta que salga el siguiente.

Si conversa con alguien, hágalo en un tono que sea solamente escuchado por los dos, no por todo el público.

No conteste su celular, ya que por ser un recinto muy cerrado la señal es mala y tendrá que gritar tanto que todos escucharán, menos quien llamó.

Si el elevador está lleno no entre a la fuerza empujando a los demás, espere el siguiente turno; créame siempre habrá otro.

Cuando no alcance porque se colocó muy atrás, puede pedirle a quien esté más cerca que le marque su número, pero siempre pídalo ‘por favor’ y agradézcalo. (Y si es usted quien está cerca, hágalo con cortesía, aunque no se lo pidan, eso no hará a nadie menos importante como algunos creen).

Para salir siga las reglas del sentido común: salen primero los que estén más cerca, a menos que esté presente una persona mayor o enferma, y luego los de atrás.

Sostenga la puerta hasta cerciorarse de que quien le sigue ha salido, no vaya a darle un portazo en la nariz, mientras usted sigue tranquilamente sin enterarse.

Recuerde que la cortesía y los buenos modales se notan mucho más en los pequeños detalles.

La primera referencia de un elevador es en las obras del arquitecto romano Vitruvius, quien reportó que Arquímedes (287 a.C.) había construido un primer elevador probablemente en el año 236 a. C. ETIQUETA etiquetaymas@cableonda.net