La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Cultura

Cuando el futuro nos alcance

Nos estamos quedando como espectadores, lo peor es saber que tenemos recursos y talento que no estamos aprovechando

Cuando el futuro nos alcance

Parte de mi trabajo ha sido el llamar la atención sobre las cosas que se vienen, apostar por las tendencias que muchas veces no son tan visibles pero que están presentes.

Últimamente me siento en un capítulo de ‘Black mirror', mi actual serie favorita en la cual se pueden ver mundos futuros ‘demasiado cercanos', donde las cosas que hoy pensamos como tendencias son ya realidades.

Hoy cuando me reuno con el grupo de mentores TIC que estamos formando en Panamá, las preguntas que nos surgen tienen que ver con cosas que parecen sacadas de un artículo de futurología.

Los trabajos ya cambiaron, los negocios ya cambiaron, la relación con las autoridades ya cambio; lo que estamos haciendo ahora es tratando de reaccionar de la mejor forma.

Vivimos en un mundo globalizado a todo nivel, un amigo con empresa en Zona Libre me cuenta que cuando va a vender sus productos, el comprador abre su laptop y compara sus precios con lo que aparezca en amazon, dejándole poco espacio de maniobra.

Las grandes empresas son tan afectadas por la competencia mundial como las microempresas; estamos contemplando el final de una manera de hacer las cosas, de una forma de ver el mundo, de un grupo de paradigmas que funcionaron a la hora de hacer negocios.

Los que hoy poseen el capital deben tener en cuenta que las empresas que actualmente son las más importantes del mundo, ni siquiera existían hace un par de décadas. Amigos, no tienen su futuro asegurado. Deben comenzar a colocar sus fichas en apuestas diferentes, y lo complejo es que no saben donde.

Veo muchos empresarios tratando de aferrarse al pasado, buscando que una ley les proteja su nicho de mercado, o culpando a las ‘fuerzas externas'... los mercados cambian para todos, el viento sopla y solo lo aprovechan los que se mueven rápido para ajustar las velas.

El futuro ya nos alcanzó. Los países serios hacen sus planes de ordenamiento territorial teniendo en cuenta el cambio climático, la inteligencia artificial corre desde nuestros celulares y la automatización robótica ya no solo nos reemplaza en las tareas mecánicas, también lo hace en tareas que implican análisis y toma de decisiones.

Aunque esas cosas se ven lejanas no lo están tanto, nos urge cambiar, nos urge innovar de forma disruptiva, nos urge conectarnos con los centros de pensamiento.

Nos estamos quedando como espectadores, lo peor es saber que tenemos recursos y talento que no estamos aprovechando. Hay que estar claros en que el talento encontrará dónde desarrollarse, se irá donde lo traten bien y pueda florecer. Los recursos lo seguirán luego (el dinero siempre sigue a las ideas) y nos quedaremos sin ambos, siguiendo lo que pasa en las redes sociales o en los medios de comunicación, como siguiendo el partido por radio sin la oportunidad de tocar el balón.