La Estrella de Panamá
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23 de Sep de 2019

Cultura

‘Facies'

En realidad no hay un dogma pictórico para aplicar a la imagen de nadie que naciera antes de la época de los ‘selfies'

La que se ha montado en este país por un quítame allá esta barba. ¡Santa Gliceria, tú que tuviste que ordenar a la leona que acabase con tu sufrimiento, ayúdanos a solucionar este lío malencarado!

A ver si logro resumirlo, hace diez años, en 2009, el Patronato de Panamá Viejo solicitó al gobierno de aquel entonces la acuñación de una colección de diez monedas de cincuenta centésimos, que fue aprobada mediante la Ley 73 de 11 de noviembre de 2009. A saber: 2010, el convento de la Concepción de Panamá Viejo; 2011, el escudo de los Habsburgo; 2012, las Casas Reales; 2013, Vasco Núñez de Balboa; 2014, Carlos V; 2015, convento de San José; 2016, iglesia y convento de la Compañía de Jesús; 2017, aljibe del convento de la Concepción y en el 2018 el convento de San Francisco.

En esta Ley se insertó una descripción de cada moneda y se le anexó el diseño correspondiente a cada uno de los personajes o efemérides conmemorados. Durante diez años no ha habido problema, es más, más allá de los numismáticos, nadie ha hecho alharaca con las nueve monedas que iban saliendo cuando correspondía. En 2019, como colofón, estaba programado poner en circulación monedas con la representación del castellano criptojudío, cortacuellos y fundador egregio, Pedro Árias Dávila.

La cosa es que, antes de que el Ministerio de Economía y Finanzas pusiera en circulación el pocotón de sencillo, alguien dio la voz de alarma: ¡Ese no es el man del peso! Se forma el merecumbé, empieza la investigación y en las bóvedas del Banco Nacional se encuentran con millones de monedas acuñadas con el que, al parecer, es el rostro de otro español, Francisco Pizarro.

Como siempre, en este país en el que asumir responsabilidades es un arte que nadie domina, empieza el yo no fui, fue teté. La cuenta denominada ‘Gestión Varela' que defiende como gato panza arriba la gestión, (o la ausencia de ella), de Varela, (qué gusto éste de poder dejar de decirle Excelentísimo Señor Presidente, oye, si es que los pequeños placeres de la vida son los mejores), acusa al Patronato de Panamá Viejo del error. Dicen ellos que fue el Patronato el que ‘proporcionó y avaló el arte para la acuñación y por ende corresponde a ellos aclarar cualquier controversia sobre el diseño' tal y como leímos en la prensa en días pasados.

¿Y qué dicen los expertos del Patronato? Pues dicen que ‘La interpretación del rostro de Pedrarias, (…), responde al ‘imaginario' del país'. Y se quedan tan anchos.

¿Que qué quiere decir eso?, no se preocupen, yo se lo traduzco: todos los españoles que vinieron eran feos, estaban flacos, tenían barba y llevaban morrión. Que da igual uno que otro, oiga, total, Francisco Pizarro también fue alcalde de Panamá en 1519.

¿Y saben qué? Que yo estoy de acuerdo con ellos, que no sé por qué se está formando tanto guirigay con unas monedas que nadie, más allá de los coleccionistas, mira. Que no hay un dogma pictórico para aplicar a las monedas, y que, en realidad no hay un dogma pictórico para aplicar a la imagen de nadie que naciera antes de la época de los ‘selfies'.

Porque, vamos a ver, ¿en serio ustedes no saben que la Virgen María era bajita y regordeta, y más morena que el sobaco de un grillo? ¿En serio se creen ustedes que Jesús, un judío de aquella época, era alto, espigado y rubio? Las representaciones antiguas tenían mucho de idealización, a Pedrarias le llamaban ‘el Galán', háganse idea que era guapo, pasen los pesos y dejen la pendejada.

COLUMNISTA