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10 de May de 2021

Planeta

Los retos ‘verdes’ de la Ampliación del Canal

MIAMI. El Canal de Panamá, que fue inaugurado el 15 agosto de 1914, se aproxima a sus 100 años de existencia con nuevos bríos y con gran...

MIAMI. El Canal de Panamá, que fue inaugurado el 15 agosto de 1914, se aproxima a sus 100 años de existencia con nuevos bríos y con grandes retos ambientales, indicaron funcionarios gubernamentales y ambientalistas.

La vía interoceánica, por la que se calcula que se transporta alrededor del 5% del comercio, se encuentra en pleno proceso de expansión a través de la construcción de un tercer juego de esclusas.

Con esta ampliación se busca superar las restricciones de calado que impiden darle un servicio más amplio al transporte marítimo internacional.

Sin embargo, detrás de la oportunidad de crecer de la ruta acuática existe un Programa de Ampliación que considera como uno de sus principales componentes el tema ambiental.

Recientemente, el administrador del Canal de Panamá, Alberto Alemán Zubieta, explicó que esta ampliación implicará una modificación en los parámetros del comercio global al permitir el paso entre el Atlántico y Pacífico de ciertas mercaderías y en volúmenes más grandes por el paso de buques de mayor tamaño.

La dependencia del agua para la operación del sistema de esclusas de la vía, lo que permite elevar y bajar el nivel de los buques durante el tránsito, explica en parte la importancia de la conservación de los ecosistemas circundantes, y que son esenciales además para las comunidades que viven en áreas aledañas.

EL AMBIENTE PRESENTE

El gerente de Manejo y Seguimiento Ambiental del Canal de Panamá, Daniel M. Muschett Ibarra, explicó que aunque los trabajos de ampliación empezaron formalmente en septiembre de 2007, estuvieron precedidos de una amplia y previa discusión sobre el tema ambiental.

La ecología fue analizada junto a aspectos como la ingeniería y la factibilidad económica, al considerar alternativas al escoger la propuesta que el entonces presidente panameño Martín Torrijos —del ahora opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD)— le presentó al país en abril de 2006, explicó Muschett.

RECICLAJE DE AGUA

La propuesta contemplaba la edificación de dos complejos de esclusas, uno en el Atlántico y otro en el Pacífico, cada uno con tres cámaras, y con otras cámaras adicionales para el reciclaje del agua.

La exposición del proyecto estuvo acompañada de un trabajo de comunicación para responder en diferentes partes del país a las preguntas sobre las características e impacto del proyecto, explicó Muschett Ibarra.

La propuesta, planteada con la expectativa de duplicar la capacidad de la vía interoceánica, fue aprobada en un referéndum por los panameños el 22 de octubre de 2006.

ESTUDIOS ECOLÓGICOS

Tras este último paso, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) se encargó de la presentación de estudios de impacto ambiental y que fueron aprobados por la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam).

La ACP se hizo cargo del manejo de la vía desde fines de 1999 en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter de 1977 y tras el retiro militar estadounidense de áreas contiguas a la ruta acuática.

Para el gerente de Manejo y Seguimiento Ambiental de la ACP, hubo factores que desde el punto de vista ambiental favorecieron en lo previo a la ampliación de la vía.

Entre estos factores está que el proyecto iba a ser desarrollado en un área que había sido previamente alterada 60 años antes con el intento de los estadounidenses de construir un tercer juego de esclusas —en áreas desprovistas de vegetación entre 1939 y 1942— y que por ley estaba destinada para la expansión de la vía.

Otros factores a favor fueron que los trabajos se iban a realizar en un área que había estado sujeta a las actividades de operación y mantenimiento de la vía acuática, en la que no había vegetación primaria, y que iba a ser en la zona adyacente a la operación de la ruta acuática.

‘La profundización y ensanche se dio en el mismo canal de navegación actual de la vía interoceánica, y se identificaron otros sitios de depósito para el material que se excavaba y para el material que se dragaba’, explicó Muschett, quien consideró sin embargo la excepción en cuanto a lo que se ha hecho la excavación del nuevo canal de acceso al Pacífico.

Adicionalmente se previó el empleo de parte del material excavado para una planta industrial, a fin de que pudiera ser útil para los trabajos de ampliación en marcha, y ya que se desestimó una propuesta para construir una isla, explicó otra fuente de la APC.

La ampliación del Canal, obra cuya inversión fue calculada alrededor de los $5,250 millones, implica la afectación de alrededor de 1,700 hectáreas, de las cuales 400 son bosques, y el resto son descritas como de suelos cubiertos de pajonales o herbazales.

También se ha calculado que la obra implicará la remoción de cerca de 200 millones de metros cúbicos de tierra.