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17 de Oct de 2019

Planeta

El cambio climático no viene… ¡ya llegó!

Hoy es el Día Mundial de los Océanos

Las islas de Guna Yala son las primeras afectadas por el aumento del nivel del mar.

Sí, aunque algunos quieran negarlo, lo cierto es que el nivel del mar se está elevando, los océanos se están calentando, el mar se está acidificando y las corrientes interoceánicas, así como los afloramientos de aguas profundas ricas en nutrientes se están debilitando.

La biodiversidad marina y las comunidades costeras que dependen de ella se encuentran afectadas por la cadena de consecuencias de estas manifestaciones del cambio del clima, que agravan una situación existente ya preocupante debido a la sobreexplotación pesquera y la contaminación marina, las prácticas de pesca destructivas, la falta de control y vigilancia en Áreas Marinas Protegidas, la pesca ilegal no declarada y no reglamentada, la falta de reglas del juego en alta mar y el escaso ordenamiento espacial marino, entre otras.

Quien mire con detenimiento podrá percatarse de cómo responden los ecosistemas marinos a las manifestaciones del cambio climático.

‘La elevación del nivel del mar reduce la extensión de manglar, playas de anidación de tortugas y deteriora los arrecifes coralinos'.

La elevación del nivel del mar ocasiona una reducción en la extensión de manglar, de playas de anidación de tortugas y los arrecifes coralinos se ven afectados.

El calentamiento del mar afecta el comportamiento, reproducción y distribución de peces, mientras que la acidificación, producto de la disolución de CO2 atmosférico en el medio marino, reduce la capacidad para que bivalvos, caracoles, langostas y camarones formen sus caparazones. Finalmente, la reducción del afloramiento de aguas frías disminuye la productividad primaria que conforma la base de la cadena trófica marina.

Lamentablemente en MarViva hemos sido testigo de estos impactos en las comunidades costeras del Pacífico panameño. Así, la producción pesquera a nivel artesanal se ha visto reducida y hecho más errática. En palabras concisas de un pescador local ‘se ahuyenta el pescado'.

La proliferación de condiciones adversas, especialmente los vientos fuertes, aumenta la cantidad de días que no se puede salir a pescar o realizar paseos turísticos. Se está erosionando la costa y perdiendo terreno por la elevación del nivel del mar en comunidades del Golfo de Montijo donde hay familias en situaciones de riesgo particular, pues el suelo sobre el cual están construidas sus casas lo socava el mar.

Comprometido con la conservación y uso sostenible de los recursos marinos y costeros, MarViva empodera a grupos organizados comunitarios dedicados a la pesca y el turismo costero para generar resiliencia mediante el proyecto Adaptando la Pesca y el Turismo del Golfo de Montijo al Cambio Climático. Este es un proyecto a tres años, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del BID y la Fundación MarViva, que cuenta con cuatro componentes. El primer componente, desarrollo de un modelo participativo de resiliencia para cadenas de valor marino costero, sienta las bases con un análisis de riesgo que permite priorizar a las comunidades en situaciones más críticas y conocer los agravantes específicos detrás del riesgo.

En el segundo componente, implementación del modelo participativo de resiliencia para cadenas de valor marino costeras, se acompañan a los grupos beneficiarios en la ejecución de las medidas.

El tercer componente, acceso a crédito para la implementación de medidas de adaptación complementarias, se trata de fomentar el interés de instituciones crediticias por financiar medidas de adaptación que escapan del alcance del proyecto, clave para la sostenibilidad de la iniciativa. El cuarto componente, estrategia de gestión de conocimiento y comunicación, incluye la sistematización, concientización y divulgación.

Apostamos por un enfoque de mercado que incentive prácticas ambientalmente responsables bajo un concepto de cadenas de valor donde compradores le exigen al proveedor que el producto cumpla con una serie de criterios. Acogerlos aporta a mantener y mejorar la salud de los ecosistemas, lo cual aumenta su resiliencia al cambio climático y su capacidad de proporcionar sustento frente a un clima cambiante. Medidas como capacitación en acceso y manejo de pronósticos de tiempo parte de un eje de gestión de riesgos.

Como se puede apreciar, el cambio climático es una crisis con implicaciones transversales, que exacerba una gama de amenazas ambientales subyacentes. Hoy, los grandes retos que enfrenta la humanidad respecto a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero- a consecuencia de la intención de los Estados Unidos de retirarse del Acuerdo de París- hace de la adaptación una prioridad y la mejor opción, sino la única, de los pueblos rurales y comunidades costeras cuyos medios de vida dependen del océano.

Comprometida con los océanos, que esta semana conmemoran su día de aniversario a fin de reconocer su importancia para la salud del planeta, MarViva confía en las comunidades costeras con las cuales trabaja, debido a la activa participación de su gente, quienes se encuentran liderando la implementación puntual de una serie de medidas de adaptación que buscan fortalecer las asociaciones de base comunitaria y crear cadenas de valor basadas en principios de responsabilidad ambiental, apuntan a reducir la presión humana sobre el recurso pesquero y buscan diversificar y potenciar la oferta turística.

EXPERTO EN SISTEMA DE INFORMACIÓN GEOGRÁFICA (SIG)