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18 de Nov de 2019

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Recordando al Hospital de Palo Seco

Hacia finales de 1904, cuando los estadounidenses habían tomado el control de la Salud Pública, tanto en Panamá como en Colón, el corone...

Hacia finales de 1904, cuando los estadounidenses habían tomado el control de la Salud Pública, tanto en Panamá como en Colón, el coronel George W. Gorgas, jefe de Sanidad, se enteró de la existencia de 13 leprosos, que vivían en cuevas, en uno de los peores barrios de la ciudad capital y totalmente segregados, en condiciones infrahumanas.

Desde ese momento, el coronel Gorgas se trazó la meta de construir un lugar apropiado para la atención de estos menesterosos.

Se escogió un sitio en la orilla izquierda de la entrada del Canal, conocido como Palo Seco, tranquilo, apacible y sosegado. Los ríos Farfán y Grande bordeaban el terreno, dejando solo a la vía marítima como única vía de acceso.

Tenía una extensión de 500 acres y se encontraba apenas a unas 6 millas de Panamá.

La Comisión del Canal de Panamá aprobó, en junio de 1905, la suma de $ 25,000.00 para la construcción de un asilo para leprosos, que fue inaugurado el 10 de abril de 1907.

Situado con una espléndida vista al mar, se inició con ocho edificios, de los cuales cuatro se destinaban para los pacientes, otro para el superintendente, dos para el personal y el restante era una capilla.

Un médico asignado por el Hospital Ancón hacía una visita mensual para revisar curaciones y tratamientos asignados.

Existía severas y estrictas medidas de control sobre visitantes y personal. Se llegó a tener un sistema monetario propio. El hospital siguió su vida rutinaria hasta mayo de 1927, cuando el Dr. Ezra Hurwitz, recién arribado al Istmo y con breve desempeño en el Hospital Ancón, fue nombrado como superintendente.

El Dr. Hurwitz se estableció de manera permanente en Palo Seco, junto con su esposa Aida de Castro de Hurwitz, quienes dedicaron su vida entera a la institución, ganándose el cariño, admiración y agradecimiento de todos.