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30 de Nov de 2020

Economía

Al margen de las reglas

ESTADOS UNIDOS. En breve se cumplirán dos años del inicio de la crisis financiera estadounidense que desencadenó en la peor recesión de...

ESTADOS UNIDOS. En breve se cumplirán dos años del inicio de la crisis financiera estadounidense que desencadenó en la peor recesión de la economía mundial en 80 años.

El punto de arranque del colapso se remonta al 12 de junio de 2007, cuando se quebraron dos grandes fondos del banco de inversión Bear Stearns. Por supuesto, no hay que celebrar. El recuerdo del ingrato aniversario viene a cuento porque coincide con las voces que predicen una posible salida del agujero. Algunos analistas ven una tenue luz al final del túnel, y otros, el cese de la caída libre. La Reserva Federal (FED), el banco central estadounidense, ha dado señales de aliento y espera que la situación mejore cuando den fruto las medidas puestas en práctica.

A la cabeza de la FED está Ben Bernanke, uno de los economistas más brillantes de Estados Unidos. Tiene la difícil tarea de rescatar la economía más poderosa del planeta.

Y si bien hay consenso en que está lográndolo, hay críticos muy preocupados por el costo al que se está consiguiendo. Dicen que Bernanke está tomando demasiados riesgos y se teme que en unos años el mundo se enfrente a un serio problema de inflación como consecuencia de la abundante emisión de dinero realizada por el  banco central y que ha ido a parar al mercado.

UN GRAN RETO

¿Podrá este académico republicano, egresado como el primero de la clase en la Universidad de Harvard, sacar la economía del abismo y controlar los efectos de su política? Él cree que sí. Se trata del hombre que más sabe de crisis económicas.

Cuando asumió la presidencia de la FED, hace poco más de tres años, hubo analistas desconfiados, no por él, a quien se le reconoce como un eminente economista, sino porque sucedía a Alan Greenspan, quien durante 18 años estuvo al frente de la Reserva Federal y fue considerado uno de los personajes más astutos para manejar la economía.

Pero, como dirían las abuelas, Dios sabe cómo hace sus cosas. Bernanke hizo su tesis de grado y diversos trabajos sobre La Gran Depresión y sabe como nadie acerca de ese momento nefasto para la historia.

Estudió al derecho y al revés las minutas del banco central de entonces y tiene perfectamente claro cuáles fueron los errores cometidos, para no repetirlos. Hace 80 años se actuó demasiado tarde. La pasividad en la toma de decisiones fue fatal y el costo fue un desempleo del 25%. Por eso, Bernanke no ha sido tímido en sus acciones.

Se salió del libreto de los tradicionales banqueros centrales, celosos guardianes de la estabilidad de precios y se fue más allá de lo que dice la cartilla. Bajó las tasas de interés a cero; intervino el mercado financiero (control de entidades); suministró liquidez al sector privado a través de la compra de títulos (bonos e hipotecas) que han ido a parar a los activos de la FED y que después probablemente serán difíciles de vender; respaldó una enorme emisión monetaria e incluso habló de apoyar a otros bancos centrales. Como dice Mauricio Cárdenas Santamaría, del Instituto Brookings, no ha quedado la menor duda que la FED ha sido proactiva en esta crisis. Tampoco que su presidente ha actuado con sentido común, más allá de la teoría que dictan los libros.

Alberto Bernal, director de mercados emergentes de Bulltick Capital Markets, dice que Bernanke se enfrentaba al dilema del médico que tiene que atender al paciente, gravemente enfermo, y debe aplicarle una dosis extrema que lo reanime, aunque sabe que la medicina, más tarde puede causarle otros trastornos. Eso es lo que viene haciendo Bernanke para tratar de reactivar la economía. Le ha inyectado abundante liquidez al mercado, a pesar del inminente riesgo que corre de que se traduzca en inflación más adelante.

Es una acción deliberada. Entre otras razones, porque la FED teme que se presente una persistente caída del índice de precios al consumidor y se produzca lo que técnicamente se conoce como deflación.

Esto podría causar grandes problemas, pues los consumidores podrían posponer sus compras con la esperanza de que los precios sigan cayendo, lo cual empeoraría la actual recesión.  El gerente del Banco de la República en Colombia, José Darío Uribe, cree que las decisiones de Bernanke han sido oportunas y apropiadas. “Por supuesto tienen riesgos, pero la situación lo amerita. Cuando la recesión y la crisis financiera de Estados Unidos vayan comenzando a ser tema del pasado, será el control de la inflación”. Esta es precisamente la preocupación: cuándo comenzar a poner el freno y recoger la liquidez y evitar así que el remedio termine siendo tan malo como la enfermedad. Bernanke es consciente de ello. La semana pasada dijo que la Reserva Federal está comprometida a retirar de manera oportuna la expansión monetaria implementada para sacar la economía de la recesión.