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11 de Apr de 2021

Economía

Aún falta una reforma tributaria real

La reciente creación de la ANIP podría constituir un paso en la dirección correcta, pero ello dependerá de que la entidad contribuya de ...

La reciente creación de la ANIP podría constituir un paso en la dirección correcta, pero ello dependerá de que la entidad contribuya de manera a agilizar el proceso de pago, de forma transparente y apegado al estricto derecho.

De acuerdo con informes como el ‘Paying Taxes’ del Banco Mundial, el país presenta en promedio una de las tasas de impuesto más bajas del área, pero es uno de los sistemas que más pasos y tiempo conlleva. Mejorar estas deficiencias reduciría los costos de transacción y aumentaría la competitividad del país. Pero prevalecen otras imperfecciones en la misma estructura tributaria como la excesiva aplicación de exoneraciones, que en la práctica se traduce en distorsiones. Por ejemplo, en promedio el sector minero paga 29%, los hoteles 23% la pesca 12% y el agro 10%. Esta dispersión genera distorsiones, ya que los empresarios producen de acuerdo a la rentabilidad que arrojan las exoneraciones y no a la utilidad que derivarían bajo condiciones de libre oferta y demanda.

Otro desbalance critico ocurre en cuanto a la composición de los ingresos. Por ejemplo, los ingresos corrientes en promedio representa un 16% del PIB, lo cual se asemeja al promedio de otros países de la región.

Sin embargo, desagregando estas rentas, solo un 60% proviene de impuestos, y el otro 40% de aportes del Canal, lo cual demuestra la gran dependencia de esa fuente. Excluyendo los ingresos del Canal el país presenta una de las cargas proveniente de ingresos tributario más baja del área de solo 9% (contrasta con el 13% de la región).

Más aun, 50% de estos recursos provienen esencialmente del rubro ingresos sobre la renta de personas naturales (el promedio de la región es 23%). Esto de por sí refleja un gran nivel de regresividad, por lo tanto que estarían pagado una carga más alta los trabajadores e independientes en comparación a las personas jurídicas.

En cuanto el impuesto aplicado al consumo, de nuevo Panamá constituye un caso atípico, toda vez que esos recursos representan sólo 14% de los ingresos tributarios (promedio de la región es de 38.6%). Todo lo anterior hace suponer que el peso de los ingresos del Canal de alguna manera ha actuado como un incentivo perverso para aligerar la carga impositiva.

En cuanto a lo social, un análisis de coeficientes GINI (que mide la distribución del ingreso) revela que no hay una variación significativa en cuanto al nivel de equidad de los individuos antes de pagar impuestos versus después. Es decir, los impuestos en Panamá contribuyen poco mejorar la distribución del ingreso. Todo lo anterior genera el planteamiento que más allá de la creación de la Autoridad y de los problemas administrativos perentorios que deben atacarse, priva aún el formidable reto de una verdadera y profunda reforma tributaria como tema de agenda.

ANALISTA DE LA UNIDAD DE MONITOREO Y ANÁLISIS DEL CENTRO NACIONAL DE COMPETITIVIDAD